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viernes, 11 de mayo de 2012

¿Annie Liebovitz vs. Jordi Cotrina?


Rindo honores a Annie Leibovitz, pero me quedo con Jordi Cotrina

Jueves, 10 de mayo del 2012 - 18:00h.ImprimirEnviar esta noticiaAumentar/ Reducir texto
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EMILIO PÉREZ DE ROZAS
Rindo honores a Annie Leibovitz. Rindo honores a sus portadas en Rolling Stone, en Vogue y enVanity Fair. Rindo honores a que alguien que empezó con una Leica M3, forzando la película Tri-x de Kodak para no utilizar el flash, haya acabado convirtiendo una imagen en casi video. Rindo honores a quien ha convertido la fotografía en algo más que una imagen y, por supuesto, en mucho más que mil palabras. Rindo honores a quien ha sabido pelear, contra todo y contra todos, para proteger su vida personal y terminar siendo una de las reinas artísticas del pasado y nuevo siglo.
Rindo honores a Annie Leibovitz porque ha conseguido que aquellos que no aman la fotografia la miren como si mirasen un miquel barceló o el último gol de Leo Messi. Rindo honores a quien, a base de parar la imagen, ha conseguido que los más importantes, las más ilustres, los más poderosos, hagan cola en su estudio para someterse a una o diez de sus sesiones. Ella ha logrado, como consiguieron otros hombres, que su nombre y apellido vaya asociado a tal explosión de arte, luz y color que necesites de gafas de sol y visera para no deslumbrarte ante semejante obra.
Rindo honores a Annie Leibovitz, pero me quedo con Jordi Cotrina. Me quedo con el fotoperiodismo. Me quedó con la inmediatez, disculpen. Me quedo con la velocidad de la luz, con esa yema del dedo índice de la mano derecha de Cotrina, que aprieta su Nikon justo en el instante, en la milésima de segundo, en esa fracción mágica, que convierte el vuelo de Pep Guardiola en la foto del año, del héroe volador.
Rindo honores a Annie Leibovitz pero prefiero el ojo fugaz, veloz, de rayo, de relámpago deCotrina. Leibovitz se pasa días, semanas, meses preparando su fotografía. Cotrina la caza al vuelo. Y, si se le escapa, busca otra. Cotrina no tiene ayudantes. Cotrina la captura al aire, se va a un rincón del césped, enciende su ordenador, conecta su móvil y nos pasa la foto del año, del siglo, del Centenario del Barça como el que pasa la foto de su perra. Sin darle importancia. Es más, creyendo que es una mierda. Ese jurado que acaba de otorgarle tan merecidamente este premio no sabe, ignora, desconoce u olvida que a Cotrina no le gusta ni una sola de sus fotografías. Ni siquiera las que le han premiado.
Insisto, lo siento, rindo honores a Annie Leibovitz pero prefiero el carrito de aluminio que Cotrina arrastra por los aeropuertos, por los aviones, por los pasillos de los hoteles, de las fondas, por los vomitorios de los estadios, por el césped, con su pesado 400 mm, con su ordenador personal, con su sumicrom, con su zoom 50-200, con su dos cajas, con las baterias, con su móvil, que todos esos ayudantes (dicen que hasta 20), la troupe que arrastra consigo la norteamericana: peluqueros, maquilladores, estilistas, iluminadores, carpinteros, pintores, etc, etc.
Cotrina no puede ni pedir permiso para hacer su foto, imposible sugerir a los futbolistas que manteen a Guardiola ante su objetivo y que lo manteen hasta que a él le guste su vuelo, su sonrisa, su carita de tricampeón, su imagen. Admiro a Leibovitz, venero a Cotrina.
Rindo honores a Leibovitz porque conserva su Leica, porque aún no se han amarilleado sus fotos en blanco y negro, las que más me gustan, aquellas que empezó a hacer cuando, en aquel cuarto oscuro de la base aérea de Filipinas donde su padre fue asignado durante la guerra del Vietnam, descubrió su amor por la fotografía. Es esa Leibovitz la que me tiene robado el corazón. Como me lo tieneCotrinael tipo que debería de conocer Leibovitz en su próxima visita a España.

martes, 17 de abril de 2012

Richard Mosse fotografía en infrarrojo






Richard Mosse fotografía en infrarrojo la guerra del Congo para 'ver' la tragedia


El premiado fotoperiodista irlandés utiliza una película fabricada para fines militares para intentar 'entrar' en la magnitud del conflicto.
Los colores y los tonos convierten las imágenes en paisajes irreales.
En la República Democrática del Congo ha muerto 5,4 millones de personas desde 1997. Ha habido 400.000 violaciones

La intención de que las fotos transmitiesen esa irrealidad primó en la decisión del reportero de utilizar la película Aerochrome II, un film fabricado por Kodak y desarrollado para usos militares en la década de los años cuarenta del siglo XX. La película, que la empresa dejó de producir el año pasado, era empleada para detectar el camuflaje bélico en retratos aéreos.

La patología de esta guerra escapa a la comprensión de nuestra mirada Las fotos de Mosse, que se exhiben en la exposición Infra de la galería Open Eye, en Liverpool (Reino Unido), muestran el paisaje del desastre bajo la irreal óptica de la película, que filtra la luz infrarroja invisible para el ojo humano y muestra los motivos en tonos azul lavanda, carmesí y rosa intenso. La "patología" de la guerra del Congo es tan compleja que "escapa a la comprensión de nuestra mirada", ha declarado el fotógrafo al comentar su opción estética.

En sus viajes por el este del país, la zona más castigada por la guerra, el reportero siguió a grupos rebeldes armados en busca de alianzas en un territorio selvático plagado por las emboscadas, las masacres y la violencia sexual sistemática. Un estudio publicado en 2011 en la revista médica, American Journal of Public Health, concluyó que unas 48 mujeres son violadas cada hora en esta zona, donde 1,7 millones de personas han tenido que abandonar sus hogares y desplazarse a lugares con menos violencia.

Durante los últimos siete años Mosse ha ejercido el fotoperiodismo en Yugoslavia, Irán, Iraq, Pakistán, Haití y Siria. En los escenarios de desastres naturales o violencia bélica siempre ha intentado ofrecer una opción personal y alejada de los cánones del documental, porque el primer deber de un reportero, señala, es "ponerse en duda a sí mismo".

miércoles, 4 de abril de 2012

¿Sobrevivirá la fotografía analógica?


¿Sobrevivirá la fotografía analógica?

Un puñado de pequeñas empresas de foto química prosperan a la sombra de las grandes

Fuji aprovecha su experiencia en la fabricación de película en su nueva cámara digital

Esta puede parecer que se ha hecho con Instagram, pero en realidad ha sido captada con película Velvia de Fuji. La segunda empresa del mundo en ventas de carrete / ADRIAN BOLISTON
“El mercado sigue sin necesidad de Kodak”. El que nos cuenta esto no es un ejecutivo de una empresa que compite con la de Rochester. Son las palabras del fotógrafo estadounidenseMark Ostrowski, una de las personas que mejor conoce en España la situación que atraviesa la fotografía analógica. Afincado desde hace 20 años en Gijón, regenta desde allí su tienda foto-r3.com. Un pequeño negocio que se cuenta entre los pocos a nivel mundial dedicados a vender sólo material fotoquímico.
Desde que comenzó esa aventura hace 10 años, justo al arrancar la crisis de las grandes empresas de película, su firme apuesta por la fotografía artesanal le ha permitido consolidar su tienda en un mercado que, a pesar de ser minoritario, sigue vivo y puede tener más futuro del que sospechamos.
En Fuji, la segunda empresa en venta de película fotográfica a nivel mundial, nos dan algunos datos pesimistas sobre la salud de su división analógica. En España se venden un total de 500.000 carretes al año. Una  cifra que sabe a poco, pues en los buenos tiempos entre todas las empresas se facturaban 40 millones. El porcentaje cae entre un 40 y un 50 por ciento cada año.
Pero también nos proporcionan dos datos más positivos. El primero es que la venta de sus cámaras instantáneas analógicas se ha incrementado notablemente. Otro indicio que confirma el resurgimiento de la foto instantánea es que en Barcelona se acaba de abrir una tienda de Impossible Project. La empresa que ha logrado volver a fabricar y vender carretes instantáneos para cámaras Polaroid.

El papel sigue vendiendo

Otra cifra relativamente positiva son las ventas de papel fotoquímico (con el se obtiene en los laboratorios copias a partir de fotos analógicas o digitales). Pues sólo han descendido entre un 5 y un 10 por ciento. Lo que parece probar que existe un interés por ese producto, principalmente por parte de los profesionales. La razón es que ofrece más calidad y durabilidad que los papeles para impresoras de inyección de tinta.
Al menos eso piensa Ostrowski, que cuestiona las pruebas de resistencia al paso del tiempo que dan las empresas de impresión digital. "Son estudios de laboratorio muchas veces encargados por las propias multinacionales”, apunta. Lo que está plenamente demostrado es que una foto fijada sobre un soporte de gelatina de plata puede durar un siglo y medio.
La fotografía tradicional también es mucho más fiable como documento histórico. Basta con analizar el negativo original bajo un microscopio para detectar sus posibles alteraciones, mientras que la integridad de un archivo de imagen digital nunca puede estar verificada al cien por cien.
Eso puede importar poco a los que sólo quieren mostrar fotos de sus vacaciones en Facebook. Pero en cierto modo se trata de algo crucial. Este fotógrafo documental nos cuenta que si los museos y archivos siguen usando como documentos sólo imágenes digitales podemos encontrarnos dentro de algunas décadas “con un paréntesis en nuestra memoria histórica”. La resistencia al tiempo de las películas que contenía la maleta perdida de Robert Capa parece darle la razón.
Quizá por eso vende sus propias fotos positivándolas con los mejores materiales químicos. Como puede verse en esta web. Pero estudios científicos al margen la apuesta comercial de Ostrowski ha tenido cierto éxito por “un compromiso que va más allá de los números”. Puede parecer una afirmación romántica, y probablemente lo es, pero no hay que olvidar que el negocio de la fotografía alimenta muchos sueños. Y para algunos esos sueños no pueden ser plasmados con la tecnología digital.
Aunque los fotógrafos españoles que visitan la web de foto-r3.com lo hacen por algo más que motivos sentimentales. Al igual que otras tiendas especializadas de fuera de España su oferta de productos analógicos es sorprendentemente variada. Y eso que las estrellas de su catálogo no son Kodak ni Fuji.
La mayoría del material que vende proviene de pequeñas firmas. Como es el caso de la checa Foma, la británica Kentmere, o la alemana Rollei. Ostrowski se deshace en elogios ante unas empresas que para él son el futuro de la fotografía analógica y cuya salud económica califica de “excelente”. De hecho, resalta que “fabrican muchas veces a plena capacidad”. Algo que achaca a que son capaces de trabajar con “modelos de producción artesanal”.
La osadía de este apasionado por la fotografía química parece no tener límites. Pues nos cuenta que pronto ofrecerá un servicio para convertir en negativos físicos de alta calidad imágenes digitales. Estos podrán ser positivados sobre papel químico en un cuarto oscuro. El proceso contrario a la digitalización de fotos de carrete.

Raíces analógicas en tecnología digital

A la vez que Kodak quiebra, Fuji, su eterna rival, ha logrado que su nueva cámara, la X-Pro1, fuese uno de los lanzamientos más importantes en la última edición del CES, la feria tecnológica que todos los años se desarrolla en Las Vegas.
El reciente golpe de efecto de Fuji se debe a que en el corazón de su nueva máquina laten los frutos de sus investigaciones en la fabricación de película. Lo que hace especial a la X-Pro1 no es sólo su aspecto retro y la consistencia de su cuerpo, un detalle que comparte con las recientes Fuji X100 y X10. La clave está en sus entrañas. Su sensor de imagen, denominado X-Trans CMOS, innova en que capta la luz de forma similar a como lo hace un carrete.
Según la empresa japonesa eso se traduce en una calidad de imagen comparable a las de las cámaras réflex más profesionales. Aunque no hemos tenido ocasión de comprobarlo, la cosa quizá va en serio. Al menos eso parecen indicar las fotos oficiales hechas con la X-Pro1 que se han difundido. Si esas optimistas predicciones se cumplen incluso su precio, seguramente prohibitivo para un aficionado, sería atractivo para algunos.
Se especula que cuando salga a la venta costará menos que algunas de las máquinas con las que compite en calidad de imagen. De hecho, la demanda del único modelo profesional de la serie X que ya está a la venta, la X100, ha sido tal que, tras su lanzamiento, Fuji apenas daba abasto para fabricar suficientes unidades. Con la X-Pro1 es previsible que suceda lo mismo. Quizá por ello hace pocos días The Economistponía a la empresa japonesa como ejemplo frente a Kodak de firma que ha logrado adaptarse a la venta de tecnologías digitales.
¿Por qué Kodak no ha logrado lanzar un producto que despierte un entusiasmo similar en los últimos 10 años? No es ningún secreto que el mítico logo rojo sobre fondo amarillo de sus anodinas cámaras digitales apenas hace mella en el comprador. Probablemente la causa hay que buscarla en que la empresa no ha aprovechado su extraordinario legado.
Ni siquiera se han molestado en hacer, como Fuji, que sus máquinas digitales simulen el color de sus películas analógicas. Un factor estético del que paradójicamente ha terminado sacando tajada Apple, que obtiene beneficios por las ventas de aplicaciones de fotografía retro para iPhone, como Instagram. Un fenómeno a nivel mundial que incluso está provocando furor en la industria de la moda.
Quizá la atracción que nos producen las imágenes melancólicas de Instagram sea el síntoma más palpable de nuestra ceguera al dejar de fijar recuerdos en plata quemada. Pero como apunta Mark Ostrowski “existen pocas personas ya que indagan sobre las implicaciones que supone el cambio de un paradigma a otro”.

lunes, 23 de enero de 2012

Cámara Zeis Ikon de placas

Cámara Zeis Ikon de placas


Breve historia de Zeiss Ikon (una versión fotográfica industrial de la historia de Alemania durante décadas del pasado siglo XX) 


La historia de Zeiss Ikon es una historia de uniones y rupturas. Se formó en 1926 por la unión de 4 grandes de la fotografía bajo tutela de la Carl Zeiss de Jena, y se separó tras la segunda guerra mundial al estar sus fábricas repartidas por zonas de diferente influencia. A continuación intento exponeros el culebrón de manera que no os perdais. No es tan fácil!

La empresa Zeiss Ikon AG se fundó el 1 de octubre 1926 tras la fusión de la Carl Zeiss en Jena con varios de los grandes productores del momento: Heinrich Ernemann AG, la ICA AG, la C.P. Goerz AG de Berlín y la Contessa-Nettel AG de Stuttgart, convirtiéndose así en el mayor productor de cámaras fotofráficas de Europa.
A partir de ese momento y hasta 1939 se produjo una drástica reducción de los modelos paralelos y no es raro encontrar cámaras idénticas que se vendieron bajo el nombre de la nueva compañía y alguna de sus integrantes, como el caso de la primera cámara antigua que me compré, la Zeiss Ikon Sirene que provenía de la casa ICA y como tal se puede encontrar también, o la Box Tengor, originariamente de la casa Goerz.

Esta fusión tuvo como una de sus consecuencia principales que las cámaras producidas fueran equipadas con objetivos de Carl Zeiss, con lo que se cerró la sección de objetivos de la propia Ernemann.

Hasta el principio de los años 30, se vendieron los modelos ya producidos de sus integrantes y luego se comenzó la producción de modelos propios de la Zeiss Ikon, empezando por ejemplo en 1932 la producción de la cámara de pequeño formato Contax.
En 1934 lanzaron su TLR Ikoflex y la cámara plegable amateur de pequeño formato Super Nettel.
A partir de 1939 empezarían a producir sus propias cámaras SLR, que inicialmente se denominaron "Syntax" pero que acabaron convirtiéndose en la "Contax S".

Durante la segunda Guerra Mundial, muchos de los trabajadores propios de la Zeiss Ikon fueron sustituidos por prisioneros de guerra condenados a trabajos forzados, que mayormente se dedicaban a la producción de maquinaria de guerra.
En los tardíos bombardeos aereos de Dresden de febrero de 1945, las instalaciones fueron seriamente dañadas. Por el contrario, las de Stuttgart sufrieron pocos desperfectos.

En 1945 los soviéticos tomaron el control en Dresden y desmontaron la práctica totalidad de la maquinaria como desagravio de guerra. Con esta maquinaria y gran parte de sus ingenieros empezaron a producirse de nuevo las Contax, pero esta vez bajo la marca soviética "Kiev" en la URSS.
Sin embargo en Dresden también se logró retomar la producción relativamente rápido en 1947 con los modelos de preguerra Tenax e iKonta, aunque pronto pasaría a ser una empresa estatal bajo el control soviético, a partir de 1948; año en el que salió la Erkona, un modelo desarrollado en base a la Ikonta.

En 1949 se presentó la primera Contax TLR, que siguió con la "Contax D" a partir de 1952 y la "Contax E" a partir de 1956, que ya incluía un fotómetro integrado. La "Contax F" (Pentacon F) fue la última cámara de la serie réflex Contax.

De los años 1948 a 1952, la empresa en Dresden sufrió varias transformaciones internas, pasando a llamarse "Mechanik Zeiss Ikon VEB Dresden" a partir de 1948, "Optik Zeiss Ikon VEB Dresden" en 1951 y a partir de 1952 "VEB Mechanik Zeiss Ikon Dresden".
En 1953 de nuevo se cambió el nombre a "VEB Zeiss Ikon Dresden". Fue el comienzo de un largo proceso por los derechos del nombre entre la VEB Zeiss Ikon de Dresden y la Zeiss Ikon AG de Stuttgart. Esto fue así, pues tras la guerra las diferentes fábricas de Zeiss Ikon quedaron esparcidas en territorios de diversa influencia (soviética, americana...) con lo que aunque eran la misma empresa, tras la guerra cada una siguió su andadura por separado, originando un conflicto por el tema del nombre de lo que ahora eran empresas totalmente diferentes.
Por ello, a las cámaras Contax se les empezó a poner el nombre de Pentacon.

En 1958, hubo un nuevo cambio de nombre, esta vez en "VEB Kinowerke Dresden", donde ya desapareció el nombre de Zeiss Ikon de su denominación. A su vez se incluyó en el consorcio "VEB Kamera- und Kinowerke", que en pasó finalmente a llamarse VEB Pentacon Dresden al incluir a la casa Ihagee, productora de las máquinas EXAKTA, que fueron las primeras cámaras SLR de la historia (antes de la guerra).

En 1968 se le incorporó la "VEB Feinoptisches Wekr Görlitz", con lo que los objetivos que producóan, los Meyer-Optik Görlitz pasaron a ser objetivos Pentacon.

Como curiosidad, fijáos que la Zeiss Ikon de Stuttgart era una "AG" o "Aktiengeschellschaft"; Sociedad de Acciones y en Dresden hablamos de la VEB Zeiss Ikon, siendo "VEB" un "Volkseigener Betrieb", o sea, una fábrica del pueblo. Ahí la diferencia entre la zona de influencia americana y la comunista, que había hecho públicas a las antiguas empresas privadas alemanas.

A ppios. de los 60, la Zeiss Ikon AG absorbió lo que quedaba de Voigtländer en Braunschweig, instalandose allí como Zeiss-Ikon-Voigtländer y Zett. 

En 1972, la Zeiss Ikon AG cerró su producción, lo que supuso una gran c

de la web cámaras sin fronteras. onmoción en la industria cinematográfica alemana. Partes de la linea productiva de Zeiss Ikon fueron a parar a Rollei y parte de su conocimiento se empleó para revivir a las Contax en colaboración con la marca japonesa Yashica.
Echadle un ojo a la tabla de abajo, que muestra muy bien la evolución de la historia de Zeiss Ikon