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jueves, 13 de septiembre de 2012

Juan Gyenes en la Biblioteca Nacional.


Gyenes, la historia de una época a través de sus fotografías
La Biblioteca Nacional ha sacado a la luz parte de los fondos que custodia del artista

Cultura | 12/09/2012 - 14:44h

Madrid. (EFE/Mila Trenas).- La Biblioteca Nacional ha sacado a la luz parte de los fondos que custodia del fotógrafo Juan Gyenes en la exposición que dedica al maestro, considerado como uno de los más destacados fotógrafos de la segunda mitad del siglo XX, con motivo del centenario de su nacimiento.
Gyenes, de origen húngaro, fue testigo de los acontecimientos políticos, sociales y artísticos más importantes desde su llegada a España en 1940. Autor de los retratos de las grandes personalidades del momento, sus imágenes componen la memoria del país.
Gyenes. Maestro fotógrafo está formada por alrededor de 150, imágenes seleccionadas por el comisario Fernando Olmeda entre las miles que componen el legado que custodia la Biblioteca Nacional.
Además, se pueden contemplar cámaras fotográficas, utensilios personales, piezas de colección, medallas y condecoraciones, materiales escritos y audiovisuales que completan el repaso a la vida y la obra de un fotógrafo reconocido, pero poco conocido, según el comisario.
La muestra, de carácter casi antológico, hace un recorrido cronológico por la vida y obra de Gyenes, comenzando por el trabajo previo que realizó en Budapest y en El Cairo, antes de asentarse en España, con numerosas piezas inéditas.
A través de los diferentes apartados, "el visitante puede hacerse una idea clara de su obra, de los temas que le interesaron y de los diferentes estilos de Gyenes", para el que las bellas artes fueron fundamentales tanto en su trabajo como en su vida, en opinión del comisario.
Para Fernando Olmeda, periodista especializado en la figura de Gyenes y autor de su biografía, ha sido importante mostrar no solo al fotógrafo, "hombre polifacético cuya personalidad va mucho más allá que la de retratista", sino también a la persona.
Organizada en cinco apartados, se pueden contemplar imágenes icónicas como la fotografía de Franco, "la más reproducida de la historia", que sirvió para una edición de sellos puesta en circulación en 1955 y que marcó la filatelia básica española hasta la muerte del dictador.
En otro de los capítulos se ha reunido el álbum personal formado por imágenes de su vida, mientras que el dedicado al retratismo permite contemplar algunos de sus retratos menos conocidos.
Junto a este área, la compuesta por las imágenes relativas a las artes escénicas, las vinculadas a la danza, el teatro y la música, forman la parte esencial del recorrido que finaliza con un capítulo sobre "las rarezas", imágenes que ayudan a explicar su evolución artística y que también son inéditas.
Fotógrafo favorito de aristócratas y testigo de la vida social, en la exposición se pueden contemplar imágenes de la familia Real, de diferentes momentos de la vida de la Duquesa de Alba así como de Fabiola de Mora y Aragón; de la familia Franco o de la de Gregorio Marañon; Julio Iglesias e Isabel Preysler o Pedro Chicote.
Fotografías como la que hizo a Manuela Vargas en 1969 muestran su maestría en el blanco y negro y su manejo de la luz, del claroscuro del maestro que concebía la danza como un arte, la belleza en movimiento.
Gyenes pensaba que retratar a un bailarín no era fácil porque en su opinión producen cada día algo nuevo en sus ejecuciones, una libre interpretación según sus momentos de duende. Antonio, Carmen Amaya o María Albaicín son ejemplo de ello.
El teatro fue otra de las pasiones de Gyenes, que ya en Hungría estuvo vinculado a él. Como recuerda Fernando Olmeda en el catálogo de la exposición, el fotógrafo se convirtió en notario de la dramaturgia española de la segunda mitad del siglo XX. Imágenes de las representaciones de Don Juan TenorioEl tragaluzYerma o Divinas palabras dan muestra de ello.
Hijo de violinista, la música fue también fundamental en la vida y en la obra de Gyenes como queda documentado en la exposición con imágenes del Orfeón Donostiarra, Rostropovich, la Orquesta Nacional de España, Ainhoa Arteta, Montserrat Caballé o Plácido Domingo.
Testigo de acontecimientos como la visita de Eisenhower en 1959, de Grace Kelly en 1966 o del Festival de Eurovisión, de 1969, Gyenes retrató también a personalidades como Andrés Segovia, Cristobal Balenciaga, Jacinto Benavente, Severo Ochoa, Dalí o Pablo Picasso, presentes en la intensa trayectoria de este artista de la luz que fue testigo de una historia.




Leer más: http://www.lavanguardia.com/cultura/20120912/54349242252/gyenes-fotografias.html#ixzz26Ks72VXh
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Ver Antonio Gades, ayudante de Gyenes


«Vivir es un placer»


Quisiera aclarar dos definiciones inexactas sobre la persona de mi padre, don Juan Gyenes, fotógrafo, que publica erróneamente doña Sara Montiel en su libro «Vivir es un placer».
En la página 86, doña Sara dice que, cuando conoció a Gyenes, era un fotógrafo húngaro, «refugiado» y «protegido» por Campúa.
Juan Gyenes llegó a España en 1940, siendo corresponsal del «New York Times», procedente de El Cairo, donde había sido enviado como tal durante dos años, en tránsito para Estados Unidos contratado por la Metro Goldwin Mayer. Durante su estancia en El Cairo, hizo gran amistad con el cónsul español, que le insistió para que viniera primero a España 15 días.
Ya en Madrid, por medio de un amigo, conoció al fotógrafo José Campúa, que le propuso trabajar en su estudio. Gyenes retrataba, Campúa firmaba. Tres años después, inauguró su propio estudio en Isabel la Católica, 12, esquina a Gran Vía, donde permaneció 55 años.
Por lo tanto, queda aclarado que Juan Gyenes, ni era «refugiado» ni estuvo «protegido» por nadie.
http://www.abc.es/hemeroteca/historico-18-01-2001/abc/Cartas/vivir-es-un-placer_5425.html
Irenka Gyenes.
Málaga.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Visa pour l'image 2012


El fotógrafo Sebastián Liste (Alicante, 1985), ganador del Premio de la Ciudad de Perpiñán Rémi Ochlik 2012 y de la beca Getty Images de Fotografía Documental, expone en el festival de fotoperiodismo Visa pour l'Image su proyecto 'Urban Quilombo'. En él retrata la lucha por la supervivencia de los integrantes de una comunidad urbana de Salvador de Bahía asentada en una fábrica de chocolate abandonada. Sociólogo de formación, Liste es uno de los jóvenes fotorreporteros españoles más premiados y realizó este trabajo gracias a la prestigiosa beca Ian Parry, que le permitió abordar este tema en varios viajes a Brasil. Actualmente trabaja en la segunda parte de este reportaje, gracias a la beca del Emergency Fund otorgada por la Fundación Magnum. En la imagen, miembros del colectivo toman una cerveza en el patio del recinto. / SEBASTIAN LISTE (GETTY IMAGES)
El festival internacional de fotoperiodismo Visa pour l’Image clausura su cumbre entregando sus galardones a los fotógrafos que mejor han sabido plasmar el miedo, la superstición y la irracionalidad, temas transversales de esta edición, tanto en las exposiciones como en las proyecciones audiovisuales nocturnas al aire libre.
Eric Bouvet, fotógrafo de la revista de Le Figaro se ha hecho con el premio Visa D´Or News por su trabajo en Bab al-Azizia (Libia), tras la toma de la fortaleza de Muammar Gaddafi.
Stephanie Sinclair / VII Photos ha obtenido el Visa D´Or Magazine por su trabajo en National Geographic sobre niñas obligadas a casarse contra su voluntad.
El periódico estadounidense The New York Times consigue el galardón Visa D´Or Daily Press por el trabajo del fotógrafo Tomas Munita en Siria durante el enero pasado.
El galardón por un proyecto humanitario ha sido para Mani por un reportaje en la ciudad siria de Homs que mostraba la extrema vulnerabilidad del trabajo de los servicios de emergencia sanitaria.
El premio City of Perpignan Rémi Ochlik Award, en recuerdo del fotoperiodista asesinado en Siria a principios de año, ha recaído en el fotógrafo español Sebastián Liste por un reportaje para la agencia Getty Images sobre los habitantes de una chocolatería abandonada en el centro de la ciudad de Salvador de Bahía en Brasil.
El Canon Female Photojournalist Award, dedicado a las mujeres, es para Sarah Caron por su seguimiento a las mujeres pastún de Pakistán.     
El premio Getty Images Grants for Editorial Photography dirigido a denunciar injusticias sociales y culturales recae en Bharat Choudhary por su proyecto The Silence of Others, Sebastián Liste por su trabajo en Brasil, Paolo Marchetti por su obra FEVER: The awakening of European Fascism y Kosuke Okahara por Fragments / Fukushima.
El France24-RFI Web Documentary Award es para Défense d’Afficher de Jeanne Thibord, Sidonie Garnier y François Le Gall.

martes, 24 de abril de 2012

Los secretos detrás de una foto

Una mujer con su hijo herido, en Yemen, de S. Aranda para The NYT.
  • Samuel Aranda y Joan Costa, españoles galardonados por el World Press Photo 2012, hablan de su trabajo ante la inauguración de la muestra en Madrid
  • Del 27 de abril al 17 de mayo en el Centro Cultural Moncloa
  • Distintas exposiciones recorrerán más de 105 ciudades de 45 países del mundo
  • Vea una selección de las imágenes premiadas en el álbum superior
  • El 15 de octubre de 2011, Samuel Aranda tomó cerca de 150 fotografías en la capital de Yemen. Llevaba 10 días en el país, con un encargo de tres meses de trabajo para The New York Times. A las 9 de la mañana, el centro de la ciudad acogía una protesta pacífica contra el régimen autoritario de Ali Abdala Saleh. Samuel estaba allí cuando, de repente, la multitud se convirtió en blanco de los disparos de francotiradores: "Corrimos hacia la plaza donde estaban los manifestantes acampados yempezaron a bombardear. Nos refugiamos en la mezquita [donde está hecha la foto galardonada], que se improvisó como hospital de campaña.Allí me encontré a una mujer abrazando a un herido". Eran Fatima al-Qaws y su hijo Zayed, alcanzado por un disparo y afectado por el gas lacrimógeno, que estuvo en coma dos días. La foto está tomada sobre las 11 de la mañana. La jornada terminó con muchos muertos y heridos. Y hubo muchas otras jornadas violentas hasta que en noviembre Saleh escapó a Arabia Saudí. Yemen celebró elecciones en febrero de 2012.
    "Siempre escoges muy bien lo que fotografías y vas buscando fotos que transmitan mucho, con mucha sensibilidad, con muchas emociones... Lo que no esperaba es que esta imagen pudiera tener esta repercusión", explica Aranda, que considera "excesiva" la comparación que se ha hecho de su trabajo con 'La Piedad'. "Miguel Ángel ha sido uno de los grandes artistas de nuestra Historia, y esto es una fotografía documental, en la que en ningún momento intervengo yo. Pero me gusta que gracias a este debate Yemen vuelva a las noticias".
    Samuel Aranda.
    Samuel Aranda.
    La imagen captó un momento muy íntimo, el dolor de una madre cuidando de su hijo herido. "Por eso creo que la han elegido, porque muestra un lado muy humano de lo que han sido las revueltas árabes", reflexiona el fotógrafo catalán (Santa Coloma de Gramanet, Barcelona, 1979), que a través de un amigo periodista yemení conoció a Fátima y Zayd tres días después de anunciarse el galardón. "Me recibieron en su casa, charlamos, tomamos unas pastitas, hablamos del Barça, de Messi, incluso de arquitectura, porque él conocía la obra de Gaudí. La sociedad yemení me ha enamorado. Te dan lecciones de vida, de honestidad, de amabilidad... Tienen una gran conciencia de ayudarse unos a otros, tenemos mucho que aprender de ellos".
    La foto de Aranda es 'La imagen del año' seleccionada por el prestigioso certamen mundial de fotoperiodismo World Press PhotoSe impuso entre 101.254 imágenes de 5.247 fotógrafos de 124 países. Quizá porque nadie es profeta en su tierra. O porque el fotoperiodismo en España aún no tiene el reconocimiento que debiera. "En los medios de comunicación extranjeros tienen una conciencia muy fuerte sobre la fotografía, lo que no entiendo es lo que pasa en España, siempre a la cola de todo. No se apuesta por el fotoperiodismo, no hay revistas especializadas en documental, no hay mercado ni gente interesada...". Orgulloso de su premio, lo dice con cierta tristeza.

    La magia de la ciencia

    La fotografía 'Heteropoda' (segundo premio WPP en la categoría de Naturaleza) muestra un ejemplar femenino de Pterosoma Planum, un espécimen que solo existe en el Océano Pacífico que no es fácil de encontrar y que el español Joan Costa atrapó con su lente el 7 de marzo de 2011. "Para mí, esta imagen transmite la magia de la ciencia, el desconocimiento que tenemos todavía de los seres marinos", explica el autor. "Estamos muy familiarizados con las hormigas, las moscas, los mosquitos, las abejas... Pero en el mar, todos son seres absolutamente desconocidos, al verlos todavía nos sorprenden. Mi misión es dar a conocer ese tipo de vida, ya dicen los científicos que el futuro de la Humanidad pasa por los recursos de los océanos".
    Joan Costa. | Malena Carbonell / WPP
    Joan Costa. | Malena Carbonell / WPP
    Costa (Ibiza, 1968) tomó la foto ganadora a bordo del Hespérides, donde trabajó durante meses como fotógrafo oficial de la expedición Malaspina documentando los organismos de plancton que pescaban los científicos. El ibicenco calcula que en toda la expedición debió de sacar cerca de 25.000 fotografías; solo el día que hizo el disparo ganador, alrededor de 300.
    El trabajo a bordo no es sencillo. La jornada comienza a las 4 de la mañana, con la primera pesca del día, y se prolonga con reuniones y conferencias hasta altas horas de la noche. "Imagina la dificultad de conseguir una imagen bien de foco y de luz a bordo de un barco que no para de moverse y donde hay quefotografiar enseguida a los bichos recién pescados, cuando aún están vivos, para que no pierdan el color ni la textura".
    "La fotografía es una herramienta magnífica para conocer el mundo, que es la raíz de la curiosidad de fotografiarlo, y a mí me ha permitido viajar mucho, que es otra de mis pasiones, y conocer a mucha gente", continúa Costa, que reconoce el espaldarazo que este premio supone para su carrera y agradece el reconocimiento público al trabajo bien hecho. El aplauso internacional, porque cree, al igual que Aranda, que al sur de los Pirineos aún queda camino por recorrer. "En España, la gente que nos dedicamos a esto somos muy vocacionales. El fotoperiodismo no está bien pagado ni suficientemente valorado. Es una pena que se aprecie más fuera de España. Quizá sea por nuestra cultura y por nuestra manera de ser. Ojalá cambie con el tiempo"

No censures el grito de la guerra


No censures el grito de la guerra

La fotografía ganadora del Pulitzer reabre el debate ético de la violencia en los medios

Imagen ganadora del Pulitzer 2012, tomada en Kabul tras el atentado del pasado 6 de diciembre. / MASSOUD HOSSAINI (AFP)
Massoud Hossaini capturó la imagen de Tarana Akbari (11 años) con su Nikon el pasado 6 de diciembre durante la celebración de la festividad chií de la Ashura, cuando un atentado suicida dejó el terrible balance de 55 muertos y 150 heridos en las puertas de una ermita de Kabul, Afganistán. La fotografía de Tarana gritando, vestida de un verde salpicado de rojo, en medio de un mar de cuerpos ensangrentados, ha recuperado el protagonismo que le dio The New York Times al publicarla en su portada un día después por un doble motivo: se ha convertido en la última ganadora del Pulitzer y ha supuesto un retorno al eterno debate ético de los límites de las imágenes violentas en el fotoperiodismo.
Tarana Akbari en su casa de Kabul el pasado 17 de abril. / MASSOUD HOSSAINI (AFP)
La instantánea fue lo suficientemente potente para convertirse en la portada del diario norteamericano. Sin embargo, diarios como The Wall Street Journal o The Washington Post prefirieron dar otras versiones de la escena que restringen parte de la tragedia. Otros medios digitales optaron por no publicar la imagen o mostrarla cortada. El portal MSNBC(Microsoft y NBC) solo decidió publicarla tras serle concedido el galardón y bajo advertencia. Algo parecido hizo el Huffington Post, que ofrece un corte de la imagen en la parte superior de su web con posibilidad de verla completa más abajo con una alerta. La razón, según los responsables de estos medios, es que la visión de los cuerpos –especialmente los menores– podía herir la sensibilidad de los lectores y que basta con intuir el horror sin que sea necesaria una imagen explícita.
Enrique Meneses: "La guerra no se intuye, se vive o no se vive"
Hossaini, autor de la imagen premiada, confiesa sus propios límites cuando las imágenes son excesivamente violentas en una entrevista telefónica con este periódico desde Ámsterdam: “Yo mismo corto algunas de mis fotos, porque son muy gráficas. Lo que no esperaba es que otros lo hicieran. Había dos opciones: mostrarla como era o no hacerlo”. Al fotoperiodista Enrique Meneses, en cambio, le indigna la sola mención de la sensibilidad del lector: “La gente está tan sensibilizada que da vergüenza– continúa. Estamos haciendo periodismo del miedo, quien no se quiera informar que no se informe”. Meneses no comparte tampoco la justificación de que basta con insinuar la violencia. “La guerra no se intuye, se vive o no se vive”, sentencia.
Más cercano esta visión se encuentra Gervasio Sánchez, Premio Nacional de Fotografía 2009: “La guerra es sangrienta y cuando se produce una explosión hay muertos y heridos, muchas veces niños y niñas. Las bombas no preguntan la edad a sus víctimas. Explotan, matan, descuartizan”. Sánchez, empeñado desde hace años en poner el acento en las secuelas de la violencia, es rotundo: “Es importante que el público conozca la verdad sobre las consecuencias de las guerras para que reflexione sobre la necesidad moral de buscar soluciones. Que los ciudadanos se enfrenten al dolor de la guerra, que sepan que los que sufren o mueren desconocen las razones de sus tragedias. Una sociedad que reivindica imágenes asépticas de la violencia está condenada al fracaso”. Son razones similares a las que esgrime también Marisa Flórez, editora gráfica de EL PAÍS, que decidió publicarla a cuatro columnas en la sección de Internacional para ilustrar el atentado. “Es una foto informativa y de denuncia, de lo que está ocurriendo en ese país – explica Flórez–. Se ve el grito de una niña llena de horror por todas partes. Y va mucho más allá de los cadáveres; es la imagen de la desolación”.
En el difícil equilibrio entre lo necesario y lo gratuito, Javier Bauluz, director de Periodismo Humano, lo tiene claro: “Yo siempre digo que la línea está en que [las imágenes] lleguen al corazón y la cabeza, no al estómago. Que te hagan pensar”. Bauluz, único español ganador de un Pulitzer en 1995, introduce un nuevo elemento. “Si sabes que algo es tan duro que no se va a publicar, de alguna manera te autocensuras”, afirma mientras recuerda que en Sarajevo las imágenes eran tan “salvajes” que muchos días los fotógrafos no tenían nada que mandar. “Bastante nos censuran los demás como para que nos autocensuremos nosotros”, considera Meneses, radicalmente opuesto.
Gervasio Sánchez: "Una sociedad que reivindica imágenes asépticas de la violencia está condenada al fracaso"
Massoud Hossaini conoce bien, a sus 30 años, el horror con el que trata a diario. Nacido en Afganistán en 1981 y exiliado en Irak desde los seis meses, cuando su padre fue detenido por el régimen comunista, Hossaini regresó a su país de origen tras los atentados del 11-S decidido a contar al mundo lo que allí ocurre. “La verdad en Afganistán es mucho más amarga que todo esto. La gente debería saber lo que pasa en este país, hablar de ello y ejercer presión sobre sus Gobiernos”, sueña. Revela “sentimientos ambivalentes” en torno al premio: se siente feliz porque cree que ayudará a que el mundo conozca la tragedia de la población afgana pero “triste por lo que pasó aquel día” que aún le provoca pesadillas cuando le deja dormir.
“Hubo una explosión –recuerda: me caí al suelo, tenía una mano herida… pero no me sentía mal. La gente corría en dirección contraria al humo y yo hacia él”. Pese a ser consciente del riesgo de que en Afganistán a una explosión suele sucederle otra Hossaini afirma que “necesitaba” quedarse. Y lo hizo. “Me encontré a la niña en medio de un círculo lleno de cuerpos ensangrentados. Estaba gritando, aterrorizada, y no sabía qué hacer. Yo hice la foto para mostrárselo al mundo”, concluye. Siete personas de la familia de Tarana, que empieza a recuperar la sonrisa, murieron aquel día. Aunque los más cercanos tuvieron la fortuna de resultar solo heridos, su hermana podría perder un brazo, cuenta Hossaini.
"Es muy difícil cubrir la guerra de tu propio país. Yo no lo haría”, asegura Gervasio Sánchez que, feliz por el premio de Hossaini, concluye: “La imagen de Hossaini es un magnífico documento que demuestra el absurdo en que vivimos, incapaces de poner coto a la violencia. Censurar esta imagen es matar al ruiseñor, es como matar la inocencia de nuevo”.