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miércoles, 29 de mayo de 2013


Lo indescifrable, casi lo inexplicable, el inacabable misterio de la vida privada y los círculos concéntricos que desembocan entre las salas y las habitaciones del territorio de la intimidad conforman el fascinante universo en blanco y negro de Emmet Gowin (Danville, Virginia, 1941). Un universo cuya carga poética lo convirtió en uno de los fotógrafos más importantes de la segunda década del siglo XX. Ese universo se despliega ahora en las salas de la Fundación Mapfre de Madrid, en lo que supone la primera exposición española de todo un clásico en vida de la fotografía.
El autor estadounidense conoció a su esposa, Edith Morris, durante el otoño de 1960. Gowin estaba ya interesado por la fotografía. Le fascinaban la naturaleza y los ciclos de la vida. Pero después de conocer a Edith su cámara ya no pareció encontrar ningún objetivo mejor. Casados en 1964, durante más de dos décadas, Edith y su mundo son los protagonistas absolutos de la obra de Gowin. De frente, de espalda, en camisón, con traje de fiesta, desnuda, embarazada, sola, con la familia...
FUNDACIÓN MAPFRE
Alto, atractivo, con una pequeña cámara Sony colgada al cuello y dueño de una voz que recuerda a los grandes actores del Hollywood dorado, Emmet Gowin explicaba ayer en las salas de la exposición cómo un día decidió elegir a su mujer y a su familia como tema central de sus composiciones, porque todo lo que le interesaba estaba ahí, delante suyo. “La mayor parte de estas fotografías”, contó, “las hice durante los años que duró la guerra de Vietnam; algún crítico me dijo entonces que mi trabajo tenía algo de incestuoso. Pero yo buscaba algo que ofrecer a la gente y no había nada mejor que las imágenes de mi familia. Descubrir lo mucho que amaba a mi mujer fue una reafirmación de lo que era importante en mi vida, de lo que de verdad era precioso para mí. Pensar en sus familias era también un motivo por el que los soldados anhelarían volver del frente”.
Pero si la exposición, incluida en el programa general de PHotoEspaña, arranca y cierra con hermosisímas series dedicadas a su mujer, en medio hay muchos más temas. Comisariada por Carlos Gollonet, responsable de fotografía de la Fundación Mapfre, la muestra acoge 180 trabajos realizados en blanco y negro, salvo la serie dedicada a paisajes de Andalucía, realizada expresamente para esta su primera cita española.
La naturaleza y los paisajes que ya le habían empezado a interesar en su adolescencia se despliegan en sucesivas etapas de su vida durante varios viajes realizados a Europa, Asia y el interior de Estados Unidos. De Europa Gowin ensalza la belleza de las laberínticas y empinadas calles de Matera (Italia). En Asia escoge Petra (Jordania) y sus casas esculpidas en las rocas.
Pero es en su propio país, Estados Unidos, donde realiza algunas de las series más aplaudidas por los ecologistas, aunque él no está cómodo con ninguna etiqueta. “No tengo más intención que la de descubrir la realidad, no doy mensajes”, comenta. La reserva nuclear de Hanford en el Estado de Washington y las tierras muertas que rodean al río Columbia constituyen todo un catálogo de las diferentes formas que tiene el hombre de destruir el territorio. Las imágenes que obtiene de los circuitos de irrigación en Kansas o los paisajes lunares de Nevada recuerdan a las pinturas de los expresionistas abstractos, aunque Gowin recuerda que el artificio es ajeno a lo que su cámara retrata. “Yo no manipulo, pero estoy muy a favor de aplicar las nuevas tecnologías. Gracias a un sofisticado tipo de escaner, el Smithsonian ha recuperado imágenes de soldados americanos de la guerra civil que habían desaparecido del todo. Milagroso... y maravilloso”.
Los paisajes aéreos realizados sobre Andalucía, también tienen para Gowin un punto de milagro. “Me dijeron que tenía dos días para hacer las fotos. Pensé que era imposible, una experiencia inabarcable. Pero salieron en dos minutos. Como dice la Biblia, Dios da ojos al que quiere ver”. El final de la exposición es una inmersión en las selvas Latinoamericanas. Con su esposa como acompañante y modelo, Gowin retrata centenares de mariposas. Es la serie Mariposas nocturnas. Edith en Panamá. La sombra de ella sobrevuela a los insectos en un aparente juego de tintas conseguido a base de contraluz. El resultado le emociona y confiesa que es feliz.
¿Y por qué no se autorretrata ni siquiera como parte de su familia? “Porque en mi obra estoy yo. En mis fotos me verán a mí”.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Imogen Cunningham, erotismo en las plantas


El erotismo de las plantas

La Fundación Mapfre expone 200 fotografías de Imogen Cunningham

Con 92 años, en 1976, inició una serie de fotografías de ancianos que la muerte le impidió acabar. El proyecto da idea de la vitalidad y el afán de innovación que acompañaron a esta mujer desde que en 1906 compró su primera cámara. Para entonces,Imogen Cunningham (1883 Oregón - 1976, San Francisco) se había convertido en una de las artistas más influyentes e imitada por varias generaciones de jóvenes fotógrafos. Los interiores de sus sorprendentes desnudos, sus personajes de la calle o sus retratos de celebridades, formaban ya parte de la historia de la fotografía. La Fundación Mapfreofrece en su sede de Azca la mayor retrospectiva dedicada a Cunningham en España.
Estudiante de química, recurrió a la enseñanza por correspondencia para desentrañar el manejo de las cámaras. Un autorretrato desnuda en el campus fue su peculiar forma de anunciar de que la joven fotógrafa se atrevía con todo. De forma aparentemente sencilla fijó su objetivo en los interiores de las plantas y jugó con las flores hasta conseguir composiciones cargadas de erotismo. Los cuerpos desnudos, en cambio, parecen un amontonamiento caprichoso en el que los pechos asoman en medio de un bosque de brazos y piernas.
Celina Lunsford, comisaria independiente ha recreado la trayectoria artística y vital de Cunningham a través de 200 fotografías, algunas de ellas nunca expuestas. Organizadas por temas, la fotógrafa queda retratada como devoradora infatigable de imágenes y una experimentadora contumaz.
En sus comienzos, apartado que ofrece un número de obras inéditas, se muestra su pasión por el paisaje y su gusto por los juegos de luces y sombras sobre las arboledas. La arquitectura y las caprichosas formas de los edificios industriales de mediados del XX llenan una buena parte de la exposición.
Las composiciones abstractas y cubistas con vegetales y personas se alternan con personajes de calle, niños y mayores, a los que Cunningham realiza sus famosas fotografías robadas. El último apartado está ocupado por su obra más conocida. Son retratos realizados para Vanity Fair en los que aparecen los nombres de los más adorados del cine, el teatro y la danza del siglo XX: Martha Graham, Cary Grant, Joan Blondel o Spencer Tracy.

lunes, 30 de abril de 2012

El dibujo del millón de euros


Fragmento de 'Mademoiselle Léonie', de Pablo Picasso.
El dibujo del millón de euros solo podía estar firmado por Picasso y no parece arriesgado decir que, en estos momentos, solo ha podido ser adquirido por la poderosa Fundación Mapfre. El dibujo Mademoiselle Léonie (1910), Crayón y tinta china sobre papel de 64,3 x 49,5 centímetros, era propiedad de Marina Picasso, nieta del pintor, beneficiada con el millón de euros que ha desembolsado la aseguradora. Pablo Jiménez Burillo, director general explica que se trata de uno de los escasísimos dibujos que Picasso realizó durante los poco más de dos años que se dedicó intensamente al cubismo. «Es uno de los ejemplos más claros de cubismo analítico, en un momento en el que evolucionaba a un estado más intelectual y puro. La obra no estaba a la venta», añade «pero estábamos detrás de ella desde hace mucho tiempo por su innegable interés. Cuando descubrimos que era propiedad de Marina Picasso, nos costó convencerla. Finalmente hemos rematado la operación».
Mademoiselle Leonie forma parte de un grupo de obras realizadas sobre papel con las que el artista trabajó primero en París  y más tarde, en Cadaqués, donde pasó  el verano en compañía de Fernande Olivier. Eran momentos cruciales para la evolución de la obra del artista. La nueva adquisición de Mapfre es  un estudio preparatorio para los grabados que ilustran la obra Saint Matorel, (escrita por Max Jacob en 1909) por encargo de Henri Kahnweiler, el mítico marchante de la vanguardia parisina de principios del siglo XX.
Pablo Picasso entregó cuatro aguafuertes, que fueron impresos por Les Presses Eugène Delâtre. Se estamparon  106 ejemplares, 6 de ellos sin posibilidad de venta. Realizados entre agosto de 1910, en Cadaqués, y el otoño del mismo año esas estampas están repartidas en colecciones de públicas y privadas de todo el mundo (MoMa, Norton Simon Art Foundation, Casa natal de Picasso en Málaga…) La protagonista de todas ellas es Mademoiselle Leonie. El dibujo ha participado en varias exposiciones celebradas en el National Museum of Modern Art, Tokyo, 1983, en el Museum of Modern Art de Nueva York, 1990 o en la Tate Gallery, Londres, 1994.
La colección Mapfre, con más de 1.500 obras , posee varias obras más del artista malagueño : Maternidad (1901) y Arlequín y Polichinela más la colección de grabados que componen la Suite Vollard, 100 estampas encargadas por el marchante Ambroise Vollard y firmadas entre 1930 y 1937.
Pese al coste de la operación, ni de lejos se acerca a los logros de la pintura de Picasso en el mercado. Inamovible desde hace años entre la lista de los cinco primeros más cotizados, el óleo "Nude, Green Leaves and Bust", superó los 81 millones de euros en una subasta celebrada en Nueva York.