jueves, 10 de enero de 2013

¿Bye a las industrias culturales?


Una cliente en la librería 'Tres rosas amarillas', de Madrid. / CARLOS ROSILLO
Hay términos que según los contextos suenan exagerados. Pero ya acabado 2012, año de nieves pero no de bienes, hablar de descalabro en el consumo cultural no lo es. La asistencia a espectáculos en vivo desciende, la compra de libros, películas, música, videojuegos se hunde en torno al 20% en total desde 2008. Y en muchos casos lo hace de golpe. Si esto no se puede definir como un descalabro, ¿de qué estamos hablando?
Una caída continuada, vertiginosa en la que nadie ve la red, un constante y machacón recorrido por las tinieblas, el vapuleo por parte del Gobierno con el aumento del IVA al 21% —el doble de la media europea, que está en torno al 10%— y el recorte continuado de las aportaciones públicas al sector.
Todo apunta al violento despertar de un dulce sueño en medio de una pesadilla donde nos encontramos varias crisis en una: la general y la de los modelos industriales, de negocio y gerenciales en la cultura, el fin de un espejismo que ojalá dé paso a un nuevo realismo, la reordenación a la fuerza de ciertas estructuras o la falta de compromiso muy patente en algunos casos de un público que demanda cultura, pero en muchos casos se resiste a pagar por ella…
Dependiendo de los sectores, el gasto ha bajado hasta un 70% en cuatro años
Son demasiadas las razones que explican las escalofriantes cifras de los más recientes estudios. Todas apuntan desde hace cuatro años un descenso medio del 20% en el consumo de los productos culturales, pero si bien algunos resisten más, aunque nadie baja del 9%, otros superan llegan casi al 70%. En cualquier entorno donde se pregunte la respuesta es la misma. En el ámbito editorial, el de las artes escénicas, el audiovisual, la música, las nuevas tecnologías… La caída tiende a aumentar.
Aunque desde el Gobierno, Teresa Lizaranzu, directora general de Industrias Culturales y del Libro, reclama moderación y quiere ser cauta hasta ver los datos cerrados de 2012, la desolación general se desprende sobre todo del último Anuario de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) que ha analizado punto por punto cada ámbito de su competencia.
Fuente: SGAE.
La conclusión es fría, pero contundente: “En algunos sectores, como los de las artes escénicas, el cambio de tendencia se adscribe principalmente a los efectos de la crisis económica. En otros, como el cine, el vídeo, la música grabada, los descensos se deben a otros factores: los efectos del cambio de paradigma tecnológico, con la sustitución de soportes, la aparición de nuevas alternativas de ocio y el consumo de música y películas en Internet, consumo en su mayor parte realizado infringiendo las leyes de propiedad intelectual”.
Lo miren como lo miren, el terror escénico impera: “La tendencia es muy difícil de parar”, asegura Anton Reixa, presidente de la SGAE. El líder de los gestores y editores cree que en este momento, más que nunca, es cuando desde el Gobierno se debería mostrar un claro compromiso con la cultura. Pero no hay gestos en ese sentido. Ni hechos.
La Red, la piratería y los nuevos hábitos también inciden poderosamente
Los datos cantan y los ánimos se calientan. Cuando la crisis azuza, la ideología apunta en una u otra dirección y entonces chirrían los discursos amables. “Todos entendemos el contexto y tratamos de gestionarlo en la medida de nuestras posibilidades, pero nuestro sentir es claro. La incidencia fiscal que traerá el IVA y el recorte de las ayudas públicas responde a una opción política. El Gobierno cree que la cultura no es un bien a proteger y nosotros sí”.
A partir de esa percepción, lo que más se da en las reuniones que tienen lugar entre los creadores y sus representantes y el Gobierno muchas veces no pasa del diálogo de besugos, según Reixa. “Todo es muy cordial, pero hablamos idiomas diferentes. Por más que queramos transmitir que, aparte de encauzar nuestra autoestima y reforzar la identidad como sociedad, la cultura en nuestro país produce riqueza y puestos de trabajo, no comprenden el discurso. Hablamos idiomas diferentes. Nosotros creemos que en vez de recortar por la sanidad y nuestro ámbito, deberían hacerlo en otros capítulos, como el militar, por ejemplo. Nosotros hablamos de protección y ellos de mecenazgo. Y así. Para ellos, la cultura tiene un valor ornamental”.
Pero es que ni siquiera el mecenazgo —una opción legislativa más que razonable en estos tiempos de crisis— acaba de concretarse. Y en ese aspecto, aunque los responsables de la política cultural no se cansan de repetir que esa batalla la están dando, se encuentran con el frente dentro del mismo Gobierno de un responsable de Hacienda al que le han salido en los ojos las marcas del tío Gilito, obsesionado como está con recaudar. ¿Cambiar ahora una legislación que reduce en torno al 30% y al 35% los impuestos de los mecenas por otra que contemple el 70%, como ocurre en Francia? Ni a tiros. He ahí el lío interno dentro del Gobierno.
Para los responsables culturales del PP eso sería una salida, si no inmediata, posible a medio plazo. Pero no toca, según los que mandan en el área económica con Cristóbal Montoro al frente de esa batalla. Lizaranzu se limita a asegurar que de Cultura salen las propuestas, pero que las decisiones que exceden sus ámbitos y tocan aspectos industriales o económicos, “se toman en el Consejo de Ministros”.
“El Gobierno cree que la cultura no es un bien a proteger”, se queja Reixa
Mientras, si los datos, publicados solo hasta 2011, han sido demoledores, para los siguientes ejercicios se prevén variaciones a peor. En este periodo de 2012 no está medida la incidencia del IVA. Más si se insiste en futuros recortes, una política que desde 2008 ha ahogado las iniciativas de varias instituciones, pero no ha provocado sino rebeliones entre bambalinas. “Es una contradicción injustificable la subida del IVA. La política cultural necesita de inversiones. Pero no puedes argumentar nuevos recortes por parte del Estado y a la vez decirle a los espectadores que de cada 100 euros que se gastan, 21 son para las cuentas públicas y después escatimarlos. No sale la cuenta”, añade Reixa.
Y en medio, crece la impotencia ante eso que pocos se atreven a denominar por su nombre: el descalabro. Si repasamos, comprobamos que nadie se salva de la quema. En artes escénicas, el número de espectadores ha descendido desde 2008 en un 24,3% y la recaudación por entradas en un 13,24%. Los que más castigo han sufrido han sido los bailarines. La danza sufre un 29% de pérdida de público y un 38% de ingresos en taquilla.
Pero eso es un aperitivo. Si entramos en la música grabada, el descenso de las ventas desde 2008 alcanza el 41,6%. Y eso que el negocio en el entorno digital ha crecido un 58,6%, pero no es suficiente para que la sustitución del modelo de industria logre un balance equilibrado que le haga respirar con tranquilidad respecto al futuro.
El Ejecutivo dice que algunas caídas no son en realidad tan fuertes como las estimadas
En el vídeo, la desazón impera también: si comparamos las cifras de ventas con respecto a 2007 —un año antes del habitual cuando se mide el parámetro de la crisis— el descenso de ventas alcanza el 69,6%. Ahí ya entraba a saco el pirateo y la copia ilegal. Sin embargo, el cine salva un poco más los muebles. Desde 2008, el descenso de espectadores es del 9%, aunque desde 2007 es del 16,3%, siendo el único sector que incrementa sus cifras en un 2,2% de recaudación. ¿La razón? El aumento del precio de las entradas, que es especialmente sensible con la entrada en liza de nuevas tecnologías como el 3-D.
El cine ha dado alguna señal importante en este último trimestre. El triunfo de Lo imposible —la película de J. J Bayona que no solo se convirtió en la española más taquillera, sino en la que más ha logrado recaudar de la historia en España— ha servido para que su éxito se utilice en beneficio de todos. El sector, para justificar su propia autoestima y el Gobierno, para demostrar que lo del aumento del IVA no ha sido para tanto.
Pero Enrique González Macho, productor, exhibidor, distribuidor y presidente de la Academia de Cine, no quiere llamarse a engaño: “Los primeros ocho meses de 2012 hemos experimentado una bajada fortísima que ahora se ha atenuado con tres estrenos: Las aventuras de Tadeo Jones, Lo imposible y el último James Bond. Pero es un espejismo. Sin la subida del IVA, el aumento hubiese sido mucho mayor”, advierte. ¿Seguro? “Ciertamente, esto no es una suposición, es una certeza. Si analizamos lo que ha ocurrido en Canarias nos damos cuenta. Allí, que no repercute el IVA, la subida ha sido mayor”. Cree González Macho que el impacto de esa medida todavía está por definir, pero que las cifras globales del año que acaba de terminar no aumentarán y quedarán en términos parecidos a las de 2011.
Desde el Gobierno, en cuanto a lo que el cine se refiere, Lizaranzu aclara que se han empezado a considerar nuevas formas de financiación. “Es necesario buscarlas para cambiar la dependencia que tenía el sector de las ayudas públicas”, asegura. Pero es pronto para definirlas. “Estamos en negociaciones y abiertos a propuestas”.
El sector del libro iguala la media, aunque proporciona aún sus alegrías. En dicho ámbito, la caída fue mucho más lenta, pero ha resultado igualmente traumática. Con una excepción… América Latina. El poder de la lengua y una más que acertada política de implantación en aquellos países donde se habla el mismo idioma o donde resulta obligatorio aprenderlo —caso de Brasil—, los editores han encontrado su dorado particular. Así lo certifica Javier Cortés, presidente de la Federación de Gremios de Editores de España. “América para nosotros es muy importante”.
Cortés apunta varias razones: “Primero, considero que no se ha conseguido crear una conciencia del consumo digital responsable. A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, por ejemplo, donde el comportamiento del consumo cultural en la red es muy claro”. Pero también Cortés anota una autocrítica: “Los editores tampoco hemos estado muy espabilados para redefinir nuestras ofertas en ese ámbito”. De cualquier manera, la moral en el mundo del libro es baja. Solo el aliento de un satisfactorio aumento de las exportaciones —alrededor de un 5% este año—, les proporciona su respiro.
También, a tenor de algunas cifras que ha dejado 2011, el editorial es un mercado con perspectivas. Según el Observatorio de la Lectura y el Libro, un estudio del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 367 nuevas empresas de publicaciones en todos los soportes iniciaron su actividad el pasado año para sumar un total de 3.474, que sacan al mercado 117.000 títulos al año. El sector editorial hispano es la cuarta potencia a nivel mundial y abarca el 40,3% del conjunto de las actividades culturales en España.
En mitad de las quejas y los análisis catastrofistas del sector, las cifras oficiales ofrecen otro panorama menos negro. Si tomamos como referencia el Anuario de estadísticas culturales 2012, otro análisis del ministerio, el signo cambia. Según los datos del Gobierno, el sector cultural sigue proporcionando riqueza, creando más empleo —452.700 personas trabajan en él, un 2,6% del total en el país equivalente al empleo en agricultura, ganadería y pesca o al energético— y llenando el ocio de los españoles con un lugar destacado para el cine, con una asistencia del 49,1% de la población a las salas.
El anuario contempla otros ámbitos como el de los museos, las bibliotecas y la riqueza del patrimonio. Eso le permite destacar la incidencia del turismo cultural en España. Un 19,7% de los visitantes acuden por motivos culturales. Muchos de ellos cayeron por los museos, cuyas visitas arrojaron en 2010 una cifra de 57,5 millones de personas. Teresa Lizaranzu insiste en la cautela y en que las caídas que se prevén para 2012 de algunos sectores como el editorial no son tan fuertes, estima.
Pero lo cierto es que el mundo de la cultura no está sirviendo de refugio ni de consuelo en estos tiempos de crisis para una población que imita la tendencia general a la parálisis.

miércoles, 9 de enero de 2013

In memoriam Shomei Tomatsu


Muere Shomei Tomatsu, el fotógrafo que retrató a los supervivientes de Nagasaki

Día 08/01/2013 - 10.46h

El artista ha fallecido de una neumonía a los 82 años

El reconocido fotógrafo japonés Shomei Tomatsu, famoso por sus series de retratos de supervivientes del bombardeo atómico de Nagasaki (suroeste), falleció el pasado 14 de diciembre a los 82 años a causa de una neumonía, informaron sus familiares.
Tomatsu llevaba tiempo ingresado en un hospital de Naha, capital de la provincia de Okinawa (sur), donde también retrató con esmero los ritos y las gentes de esta región cuya singular cultura sobrevive a duras penas tras siglos de conquistas.
Tomatsu, nacido en 1930 en Nagoya (centro), comenzó a tomar fotos en su niñez y tras graduarse en Económicas por la Universidad de Aichi (centro), comenzó a producir instantáneas para el gran grupo editorial Iwanami.
Dos años después decidió convertirse en freelance y en 1959 fundó elgrupo "Vivo" con los también fotógrafos Eiko Hosoe e Ikko Narahara.
El libro "Hiroshima-Nagasaki Document 1961" publicado ese año en colaboración con otro fotógrafo, Ken Domon, y que incluía retratos suyos de supervivientes de la bomba atómica que fue lanzada sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945 llamó por primer vez la atención de público y crítica.
"Fue una persona que tenía una gran mirada con respecto a Nagasaki y su muerte nos ha provocado un vacío en el corazón. A través de las obras que nos ha dejado trataremos de seguir expresando su voluntad ", explicó a Efe un portavoz del Museo de la Bomba de Nagasaki, que alberga una colección de 614 obras suyas.
La última gran exposición sobre su trabajo se celebró en este museo entre septiembre y octubre de 2009, aunque periódicamente la institución organiza pequeñas exhibiciones.
Después de sus trabajos centrados en Nagasaki, Tomatsu se desplazó a Okinawa, cuando la provincia aún estaba bajo mando estadounidense (no fue devuelta a Japón hasta 1972), y allí capturó como nadie los elementos de la cultura tradicional ryukense, propia de este archipiélago.
Al mismo tiempo, retrató la vida en las bases estadounidenses y el día a día de los okinawenses bajo la ocupación, hasta componer una estupenda crónica del Japón de posguerra.
A finales de los noventa Tomatsu se mudó a Nagasaki, donde continuóretratando supervivientes de la bomba atómica con los que acabó por entablar una relación muy cercana, hasta que hace dos años volvió a trasladarse a Okinawa.
Según los críticos, Tomatsu supuso una importante influencia para la generación de fotógrafos que le sucedió, en la que destacan nombres como Takuma Nakahira o Daido Moriyama.

martes, 8 de enero de 2013

La batalla de Teruel, foto Agustí Centelles i Ossó,

La batalla de Teruel, foto Agustí Centelles i Ossó,

Distribuída en los países de habla inglesa por Associated Press,

Foto: Agustí Centelles i Ossó, (c) 2012 Archivos Estatales, MECyD, CENTRO DOCUMENTAL DE LA MEMORIA HISTÓRICA, Salamanca

Catálogo Centelles in edit oh!,

«Le patriote illustré», 9 de enero de 1938, a la derecha fotografía de Agustí Centelles i Ossó.

«Le patriote illustré», 9 de enero de 1938, a la derecha fotografía de Agustí Centelles i Ossó.

Investigación: ArtdDocumenta

Fotos Agustí Centelles i Ossó, fondo Centelles (c) 2012 Archivos Estatales, MECyD, CENTRO DOCUMENTAL DE LA MEMORIA HISTÓRICA, Salamanca, todos los derechos reservados.

Barcelona, hechos de mayo de 1937, el presidente Lluís Companys y el capitán Arrando presiden el desfile por el Paseo de Gracia de los guardias de Asalto que han venido a la capital catalana desde Madrid y Valéncia

Tinc memòria, dels bons records i dels que no ho van ser. Dels que van respectar a Agustí Centelles i Ossó i dels que s'han aprofitat d'ell.

«No és una qüestió de política», és només «economia i gestió cultural», deia una gran experta en gestió cultural fa poc, parlava de tota la gestió acumulada durant dècades sobre la memòria i el treball professional de Centelles: el nostre pare, el meu mestre, el meu projecte i compromís.

He col · laborat i col · laboraré en tots els projectes que tingui relació amb l'memòria de la guerra*. Els drets morals de l'obra de Centelles i Ossó són d'exclusiva gestió comuna del meu estimat germà Sergi i meva, de ningú més, ni ingerències ni egos aliens, ni llegendes urbanites ni auto-experts, que com saltamartins sempre estan saltant al costat de els --en aquest moment- -vencedors.

Tinc memòria i per això no permetré que ningú intenti limitar els meus drets sobre obra de Centelles ni sobre la seva memòria, als drets morals s'han d'afegir projectes personals, fa ja un any que vaig apostar per la presència a la xarxa i en els diferents formats de les xarxes socials.

Avui, a través del compte a flickr m'ha contactat un familiar d'un protagonista de les fotos del meu pare, m'he tornat a emocionar!, Davant intents de crear llegendes urbanites, que representen un intent d'atac i deconstrucció de la obra del gran fotoperiodista lleial, els meus projectes segueixen vius, donant alegries i recuperant la memòria.

Seguiré treballant, cada dia amb més ganes, no tinc cap interès de ser el més ric del cementiri. Ningú limitarà els meus drets patrimonials o morals, ni ara ni mai.

Premiá de mar, gener de 2013

@OctaviCentelles

*amb un tema molt emotiu a Castella Lleó, molt aviat.

domingo, 6 de enero de 2013

In memoriam un gran fotoperiodista: Enique Meneses

El Ché Guevara, Fidel Castro y Camilo Cienfuegos (arriba a la derecha), en primera línea de fuego durante el combate de Pino del Agua. Foto: Enrique Meneses

Muere el reportero Enrique Meneses

El fotógrafo y redactor español fue el primero en cubrir la revolución cubana en Sierra Mestra

Tuvo una larga carrera en la que trabajó para medios como Life, Paris-Match o TVE

El reportero Enrique Meneses (Madrid, 1929) ha fallecido el domingo por la noche en el Hospital La Paz de Madrid. Meneses, fotógrafo y redactor, fue el primer periodista que subió a las montañas de Sierra Maestra con el Ché Guevara y con Fidel Castro. Además de esa histórica experiencia profesional, desarrolló una larga carrera en la que trabajó para decenas de medios de comunicación, entre otros Televisión Española y las revistas Life y Paris-Match.
La vida profesional de Enrique Meneses englobó en un solo periodista dos eras de un oficio: la antigua época de las máquinas de escribir y la contemporánea de las tecnologías de la información. Su primera nota la escribió en aquellos tiempos pretéritos, en 1947, el día de la muerte de Manolete. Y sus últimos textos y comentarios periodísticos los rubricó en pleno siglo XXI en su blog personal y en su cuenta de Twitter. En unaentrevista concedida en 2011 a EL PAÍS, el fotoperiodista, un convencido de los beneficios potenciales de las nuevas tecnologías para su oficio, explicaba simplemente que con una herramienta u otra -máquina de escribir o computadora, tuit o telegrama- él continuaba haciendo ahora lo mismo que en toda su vida: "Yo sigo trabajando, no he dejado de escribir ni un día desde que tenía 15 años".
El tuitero octogenario Enrique Meneses, un periodista que pasados los ochenta años aún tuvo el ánimo y la capacidad de adaptación suficientes para convertirse en una referencia en esta red social, donde lo seguían casi 10.000 personas, era el mismo Enrique Meneses que el joven que logró burlar el control de los militares del dictador Batista para poder ser el primer reportero extranjero en llegar a los campamentos de los barbudos de Fidel Castro. De su experiencia con los guerrilleros salieron tres números de la revista Paris-Match sobre la revolución que se gestaba en la isla, publicados entre marzo y abril de 1958, un año antes del derrocamiento de Batista.
En una nota que escribió en su blog, el incombustible Meneses recuperaba una vez más sus recuerdos sobre los jóvenes subversivos que conoció entonces y que luego hicieron historia. El Ché se movía poco de su campamento. Fidel y él propio Meneses dormían "en hamacas superpuestas protegidas de la lluvia nocturna por un plástico común". Raúl Castro apostaba por el comunismo soviético y el comandante Guevara por el "pragmático comunismo chino". Aparte de las entregas de Paris-Match, Enrique Meneses publicó dos libros sobre el número uno de la revolución cubana: Fidel Castro (Ed. Afrodisio Aguado, 1966) y Castro, empieza la revolución (Espasa Calpe, 1995).
Enrique Meneses, cuyo cuerpo será velado este lunes a partir de las diez de la mañana en el tanatorio Norte de Madrid, sufría desde hace doce años una obstrucción pulmonar que lo obligaba a valerse de tubos de oxígeno para respirar. Del problema nació una metáfora con la que se tituló recientemente un documental sobre su vida ideado por la periodista Georgina Cisquella: Oxígeno para vivir. De la generación Mágnum a la generación 2.0, una película que comienza con una definición de Meneses sobre sí mismo: "Yo siempre digo que tengo sangre de tinta... y un poco de güisqui".
Así se veía en retrospectiva el antiguo director de la edición española de la revista Playboy -en tiempos en que sus paisanos apenas empezaban a aprender "el alfabeto del sexo", como dijo en una entrevista con la revista Jotdown-. El prolífico Enrique Meneses, corresponsal en Oriente Medio y en India, director del programa A toda plana de Televisión Española, creador y director de Los Aventureros en Radio Nacional, autor de libros como Nasser, el último faraón (Prensa Española, 1970),Escrito en carne (Planeta, 1981) o Hasta aquí hemos llegado (Ediciones del Viento, 2006), Premio de Honor Cirilo Rodríguez en 2010, fue un reportero activo que recorrió el mundo con un plan de trabajo sencillo: "Ir, ver, anotar, grabar, volver y contarlo".
El histórico reportero tuvo una vida variopinta en la que fumó habanos en la sierra con Fidel Castro, corrió por la avenida de los francotiradores de Sarajevo, charló en francés con Farah Diba, la última emperatriz de Irán, y tuvo muchas otras experiencias llevado por su dinámica personalidad, un carácter que marcó su vida y su modo de entender el oficio. Una manera de ser que dejó postulada como un principio existencial en el décimo y último punto de su Decálogo del aventurero.
Si eres un auténtico aventurero, sé fuerte con los fuertes y débil con los débiles. Y así, como decía Rudyard Kipling, te podrás llamar hombre.