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lunes, 18 de febrero de 2013

Felicidades para Cristina García Rodero


García Rodero, cuarta académica de las Bellas Artes

La fotógrafa ha sido elegida en primera ronda de las votaciones

La fotógrafa Cristina García Rodero (Puertollano, 1949) se ha convertido esta noche en la cuarta mujer que ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. García Rodero, el único nombre español en la prestigiosa agencia Magnum, la que fundaron, entre otros Robert Capa y Cartier Bresson en 1947, ha sido elegida en primera ronda de las votaciones. Su candidatura la habían presentado el fotógrafo Alberto Schommer, el director de cine Manuel Gutiérrez Aragón y el escultor Julio López Hernández.
García Rodero, autora del imprescindible libro España oculta, en el que retrató en blanco y negro las fiestas populares y tradiciones de pueblos españoles, se une a la conservadora Carmen Giménez en la Academia de Bellas Artes, elegida en mayo de este año, y ocupa el sillón que dejó vacante por fallecimiento el cineasta Luis García Berlanga.
Los académicos han elegido a la autodidacta García Rodero por "su mezcla de calidad técnica y potente testimonio de la realidad española". En una entrevista en este periódico, García Rodero, que se siente cómoda con la definición de "fotógrafa documental", aseguraba en su día que, aunque estudió pintura, se introdujo en la fotografía por la fuerza que posee "para comunicarte con lo que tienes delante". En cuanto a su querencia por el blanco y negro, la justificó por su sobriedad: "Al no tener la sensualidad del color, te ayuda más a que la fotografía o comunique o sea buena".
En los cursos a jóvenes fotógrafos que se acercan deslumbrados a esta mujer jovial les da consejos como este desde su experiencia: "Tuve que olvidarme de las timideces, los miedos y los vértigos. El reportaje es acción. Si pierdes las ganas de luchar quédate en casa porque el reportaje es tener ganas de luchar, tener una cabeza muy fuerte".

domingo, 17 de febrero de 2013

Virxilio Vieitez: Un álbum de familia

Una de las instantáneas exhibidas en la muestra.

Virxilio Vieitez: Un álbum de familia

Virxilio Vieitez (Pontevedra, 1930-2008), uno de los más importantes retratistas de nuestra historia fotográfica, realizó trabajos de encargo, en especial aquellos destinados a los emigrantes gallegos que se encontraban en Argentina, México y Venezuela y que recibían así un testimonio visual de sus familiares en Galicia. Una muestra en Fundación telefónica recoge hoy su trabajo.
CULTURA Y OCIO | 08-02-2013
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SOBRE EL AUTOR

Karina Sainz Borgo

ÚLTIMAS NOTICIAS DEL AUTOR
Los retratos realistas de Virxilio Vieitez, un fotógrafo gallego de los años 60 que aprendió por sí mismo el arte de dibujar con luz por medio de una cámara, ocupan las paredes del Espacio Telefónica hasta el 19 de mayo. Virxilio Vieitez (Pontevedra, 1930-2008) es hoy uno de los fotógrafos documentalistas más importantes de España, pero durante años sus negativos permanecieron ocultos en el fondo de unas latas de revelado. Hoy, cerca de 300 de estas instantáneas se exhiben en la mayor retrospectiva hasta ahora dedicada a Vieitez.
La muestra del fotógrafo de Soutelo de Montes (Pontevedra), va desde sus obras más antiguas hasta su batalla con las imágenes en color, que según su hija Keta Vieitez hicieron que al final de su carrera tuviera "una sensación de fracaso existencial". Vietez llegó a la fotografía con 18 años y una Kodak de cajón de formato 6X9 que cambió su plan de vida. Se había dedicado a la mecánica, pero no tardaría en abandonar los coches por una profesión que sacaba partido a su capacidad para mirar.

Eran años en los que una buena parte de los gallegos viajaron a América Latina, lo que provocaba que el propio Vieitez riera pensando que aquellas tierras debían estar llena de sus fotos. Aunque los sujetos de sus instantáneas eran amigos y conocidos, sus trabajos siempre fueron profesionales: "No desperdiciaba ni un disparo", ha comentado la comisaria de la exposición Enrica Viganò. El espíritu de la exposición se sostiene en el conjunto de imágenes de encargo –en blanco y negro y en color, muchas inéditas–, y de éstas destaca especialmente  aquellas destinadas a los emigrantes gallegos que se encontraban en Argentina, México y Venezuela y que recibían así un testimonio visual de sus familiares en Galicia, la muestra proporciona además una visión de la España rural de la década de los años 60.
Entierros, bodas, comuniones o fotografías para el documento nacional de identidad. Este fotógrafo se encargaba de retratar la vida de todos los habitantes de su pintoresco pueblo y, aunque la moda de entonces era la fotografía de estudio, prefería el retrato al aire libre. "Quiero que el visitante experimente una sensación similar a la que hubiera sentido si caminara entre los vecinos de Soutelo de Montes", ha dicho Viganò, y por eso las instalaciones dibujan un laberíntico espacio en el que el espectador va encontrado todas las fotografías de DNI.
La exposición se completa con el documental Virxilio Vieitez. Más allá del oficio (2005), de José Luis López Linares, los ciclos de conferencias Galicia, los años de Virxilio Vieitez y cinematográfico El cine en Galicia, Galicia en el cine, un curso de iniciación a la fotografía digital para jóvenes, la pieza de microteatro Foto Vieitez. Soutelo, varios talleres dirigidos a familias, un certamen on line de fotografías de carnet “Mi otro DNI” en www.espacio.fundaciontelefonica.com y una guía multimedia, presentada en forma de aplicación gratuita para tablets y smartphones

lunes, 30 de abril de 2012

Fotografían con cubos de basura



Esta fotografía se ha hecho con un cubo de basura

Once empleados de la recogida de basuras de Hamburgo ponen en marcha un proyecto para realizar fotografías con contenedores


Foto realizada por Bernd Leguttky, Christoph Blaschke y Mirko Derpmann
Ahora que tan de moda quieren poner algunos a los emprendedores, la ocasión se antoja como la más propicia para contar historias de ciudadanos con iniciativas sensibles, solidarias y creativas. Este es el caso de dos profesionales que viven en Berlín y que un buen día tuvieron la idea de ofrecerles a los encargados de retirar las basuras de las calles una actividad paralela a su trabajo que muchos de estos empleados públicos consideran penoso, tedioso y rutinario.
Se llaman Mirko Derpmann, director creativo de la agencia Scholz & Friends, de 40 años y Christoph Blaschke, de 39, arquitecto. Mirko y Christoph pensaron que sería una gran ocurrencia transformar los feos y fríos contenedores de basura en cámaras fotográficas. Concretamente en cámaras estenopeicas -como las cámaras oscuras que a muchos críos les encargaban en las clases de manualidades-. Se pusieron manos a la obra y una vez que lograron perfeccionar una buenamáquina propusieron al departamento de limpieza del Ayuntamiento de Hamburgo que se involucrara en el asunto. "Dijeron que sí, así que finalmente encontramos once empleados (uno de ellos una mujer) interesados en fotografiar los lugares favoritos de su ciudad con el contenedor de la basura", explica Derpmann desde su despacho en la capital alemana. Así nacía el Trashcam Project, el proyectocámarabasura.
El empleado de recogida de basuras de Hamburgo, Hans-Dieter Braatz realiza una fotografía con el contenedor 'tuneado' en cámara de fotos. / MIRKO DREPMANN
"Empezamos a principios de marzo a probar si la cosa funcionaba. Hicimos un agujero en la parte delantera del contenedor en la que pegamos una pieza que previamente habíamos perforado con un láser para obtener una abertura de 0,8 milímetros de diámetro. Construimos una especia de marco en el que fijar el papel fotográfico dentro del contenedor y tomamos la primera fotografía", continúa Derpmann. El resultado es esta fotografía, el comienzo de un proyecto que sus protagonistas todavía no saben muy bien hasta dónde puede llegar.
La primera fotografía del proyecto Trashcam tomada en Berlín.
Por supuesto hubo algún que otro problema estructural. El fundamental consistía en encontrar la manera de introducir el papel fotográfico en semejante mamotreto de cámara de 1.100 litros de volumen sin que se velara por el efecto de la luz. A grandes problemas, grandes soluciones. "Encontramos la fórmula. Era un engorro tener que trasladar el contenedor desde un cuartel general hasta el lugar elegido para hacer la toma, así que decidimos hacernos con un cuarto oscuro portátil. Utilizamos una furgoneta estanca con luz roja para meter el papel", explica el publicista.
El siguiente paso consistía en encontrar un laboratorio en el que se pudieran revelar las fotografías tomadas por los empleados de la limpieza. También lo construyeron ellos con la ayuda del fotógrafo residente en Hamburgo Mattias Hewing, que colabora en el proceso de positivado de las copias.
"El tiempo de exposición lo calculamos con un fotómetro normal. Utilizamos papel preparado para 8 asa y normalmente tomar una fotografía requiere entre 5 y 45 minutos", asegura Derpmann que confiesa tener la intención de organizar una exposición con las instantáneas, aunque todavía están buscando el momento y el lugar adecuado.