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domingo, 11 de mayo de 2014
XXXV aniversario presentación libro de Agustí Centelles y Eduard Pon Prades
El 12 de mayo de 1979 se presentó en Barcelona el libro escrito por Eduard Pons Prades con fotos de Agustí Centelles, no olvido el gran trabajo del historiador en documentar las fotos de mi padre, él descubrió a George Orwell en las fotos que se habían tomado el 26 de diciembre de 1936 en el cuartel Lenin del POUM, en la fotografía se ha podido identificar a Aureliio Quinto, militar instructor de la caballería en dicho cuartel.
La memoria es de todos. Me gustaría ver la media sonrisa llena de ironía de mi padre si viera el gran impacto de la exposición [Todo] Centelles en el Instituto Cervantes en Madrid, la emoción de Pepe Galindo cuando se reconoció en las fotografías junto con su madre.
@OctaviCentelles
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sábado, 10 de mayo de 2014
12 de mayo de 1979, Anys de mort i d'esperança.
Presentación del libro «Anys de mort i d'esperança»Barcelona, 11 de mayo de 1979.
Han pasado 35 años.
@OctaviCentelles
miércoles, 25 de diciembre de 2013
George Orwell llega a Barcelona, diciembre de 1936
Durante años la sombra de George Orwell ha estado presente, generando errores y ucronías, en las copias de Agustí Centelles, estoy estudiando grafología para demostrar que estos textos no los escribió mi padre, yo tampoco. Este voluntario francés, con medallas de la I Guerra Mundial no era George Orwell. Tampoco llegó en julio de 1936, los voluntarios franceses llegaron el 3 de diciembre de 1936.
El escritor británico Eric Arthur Blair fue identificado por Eduard Pons Prades, compañero de mi padre, en el año 1979, en el libro que escribieron juntos.
El escritor británico Eric Arthur Blair fue identificado por Eduard Pons Prades, compañero de mi padre, en el año 1979, en el libro que escribieron juntos.
En el año 1978, en el libro Historia Gráfica de la Catalunya Autónoma, Edmon Vallés también identificó a George Orwell en las fotos de Agustí Centelles. .
George Orwell llegó a Barcelona en las navidades de 1936, dispuesto a luchar contra el fascismo. Encontró una ciudad en plena revolución e ilusionada ante elfuturo, y acabó enrolado en la milicia del poum. Destinado durante cuatro meses. al frente de Aragón, donde reinaba una desesperante inactividad, regresó porunos días a Barcelona. Allí, tras ser testigo del conflicto entre los anarquistas y las fuerzas del orden, las famosas Jornadas de Barcelona de mayo de 1937, queconsolidaron el poder de los comunistas, escapó de milagro a la dura persecución sufrida por el POUM después de su ilegalización.
George Orwell llegó a Barcelona en las navidades de 1936, dispuesto a luchar contra el fascismo. Encontró una ciudad en plena revolución e ilusionada ante elfuturo, y acabó enrolado en la milicia del poum. Destinado durante cuatro meses. al frente de Aragón, donde reinaba una desesperante inactividad, regresó porunos días a Barcelona. Allí, tras ser testigo del conflicto entre los anarquistas y las fuerzas del orden, las famosas Jornadas de Barcelona de mayo de 1937, queconsolidaron el poder de los comunistas, escapó de milagro a la dura persecución sufrida por el POUM después de su ilegalización.
@OctaviCentelles / equipoOctaviCentelles
con apuntes del catálogo [todo] Centelles, escrito por Joaquín D. Gasca y Antón Gasca.
miércoles, 24 de julio de 2013
Las mujeres de "Antonina Rodrigo»
Las mujeres de Antonina
La escritora granadina presenta una nueva edición de las silenciadas republicanas
La escritora granadina Antonina Rodrigo recupera y actualiza en el sello editorial La Esfera de los Libros uno de sus títulos de referencia: ‘Mujeres olvidadas. Las grandes silenciadas de la Segunda República’, esas mujeres a las que «se persiguió, se exilió, se silenció y que se ha intentado sumir en el olvido, porque fueron siempre la avanzada más difícil de someter, porque conciliaban la rebelión personal con la solidaridad universal», según la autora.Rodrigo inició hace muchos años la labor de recuperar y dar a conocer la vida y la obra de estas grandes figuras de la Segunda República española –la vanguardia intelectual, política y artística–, excluidas de la historia de España. A pesar de silencios y olvidos, la lucha y utopía de estas pioneras forjaron a la mujer de hoy. Esta nueva edición del libro ofrece «la apasionante existencia de quince mujeres, que encarnan a cientos, a miles, cuyos nombres levantan infinitos ecos en nuestro horizonte histórico»: las revolucionarias Dolores Ibárruri, Margarita Nelken, Vitoria Kent, Federica Montseny y Maruja Ruiz; la periodista María Luz Morales; las actrices Margarita Xirgu, Antonia Mercé y María Casares; las maestras María de Maeztu y Enriqueta Otero Blanco; la pintora María Blanchard, y las escritoras María Goyri, Zenobia Camprubí y María Teresa León.«La vida de unas mujeres que, a través de sus vibrantes testimonios, de sus escritos, de su obra, nos evocan su liberación cortada en pleno vuelo por una guerra cruel y una represión feroz. Todas ellas son eminentemente representativas. Esas mujeres un día constituyeron la vanguardia que erosionó convencionalismos y atavismos esterilizadores», dice Antonina. «Ellas tenían clara conciencia de su personalidad, afirmaban su derecho a ser reconocidas como seres conscientes, capaces de asumir cualquier papel, por encima de la arbitraria y sobrevalorada superioridad del hombre, de sus propios compañeros, sin el menor menoscabo de su condición de mujer», insiste la autora granadina.El ‘regreso’ metafórico de estas mujeres tanto del olvido como del exilio se ha producido «en parte, porque sus vidas, su labor, sus empeños y progresos sociales y culturales, debieran ser objeto de estudio en las escuelas», afirma la investigadora. «Ellas que lucharon contra el silencio y el vacío de la secular postergación, al reivindicar, amparadas por la Constitución republicana de 1931, sus derechos a la plena igualdad en la esfera familiar, a la instrucción intelectual y su desarrollo en el mundo laboral, académico y social», reivindica Antonina.La gran mayoría de estas mujeres no pudieron regresar en el sentido literal del término, «quedaron ancladas en los países de acogida. Se negaban a vivir en la dictadura de Franco, tan larga y opresiva. También, por el riesgo que hubiesen corrido sus vidas, ante la feroz represión, desatada tras la victoria franquista: detenciones, cárceles, torturas, fusilamientos de tanta gente inocente», comenta la escritora.Machistas republicanosTodas ellas padecieron el machismo de la época e incluso, en algunos casos, de sus compañeros republicanos. «El arraigado machismo en España no lo podía desterrar la Constitución, de la noche a la mañana», señala la granadina. «Pero, al menos, la mujer tenía derecho a su emancipación mediante el derecho al voto, al divorcio, a la educación, a la potestad de sus hijos y su patrimonio personal, a rechazar la enajenación de sus bienes, por la capacidad de decisión que le otorgaba la ley», añade Antonina Rodrigo. La investigadora destaca la importancia de «la supresión del delito de adulterio, hasta entonces aplicado a la mujer y nunca al hombre, al contrario lo que en la ella suponía un escándalo duramente perseguido por la sociedad, en el marido era hombría».Victoria Kent fue la mujer que se vio más afectada por el machismo de sus compañeros, especialmente por los comentario de Manuel Azaña, quien escribía en su diario, el 20 de mayo de 1932: «En el Consejo de Ministros hemos ‘…logrado por fin ejecutar’ a Victoria Kent, director general de Prisiones. Victoria es generalmente sencilla y agradable… Pero en su cargo de las Dirección General ha fracasado. Demasiado humanitaria, no ha tenido, por compensación, dotes de mando».«La labor de Victoria Kent en las prisiones fue revolucionaria. Su lema era: ‘Odia el delito, colabora y redime al delincuente’. No entendieron su labor extraordinariamente solidaria», reflexiona la autora de ‘Mujeres olvidadas’.Antonina considera que el mensaje de estas mujeres, la vigencia de sus luchas por sacar a la mujer del ostracismo y la marginación, «ha conservado secretamente, todo su vigor hasta nuestros días. Nuestras abuelas, nuestras madres guardaron su esencia a través del túnel negro del franquismo, como espejo que tenían que preservar para la mujer futura, de un país libre». «La arcaica labor de la Sección Femenina y la Iglesia –añade– siempre al lado del poder, contribuyeron eficazmente al retroceso impuesto, al derogar las leyes liberadoras, que la República concedió a la mujer».VigenciaLa granadina estima que la labor de estas mujeres ‘olvidadas’ y su ejemplo, el testimonio que dejaron y sus obras se mantienen vigentes en la actualidad, porque «son nuestros modelos. Ensayaron nuevas formas de vida y convivencia, desde la cima de los cargos a las militantes de base. Accedieron a puestos ocupados tradicionalmente por los hombres, en la pedagogía, en las fábricas, en la legislatura, en la sanidad. Condujeron tranvías, camiones, aviones, con clara conciencia de su personalidad afirmaban su derecho a ser reconocidas como seres conscientes, capaces de asumir cualquier papel, por encima de la arbitraria y sobrevalorada superioridad del hombre, con frecuencia de sus propios compañeros, sin el menor menoscabo de su condición de mujer».Montserrat Roig, en el prólogo a la primera edición de este título, señala: «... el trabajo de Antonina Rodrigo adquiere un valor muy preciso y necesario: la sustitución del tiempo de silencio por el tiempo de la palabra». «Tardó mucho en romperse el silencio para dar paso a la palabra, pero había llegado», apunta Antonina Rodrigo.FICHATítulo. ‘Mujeres olvidadas. Las grandes silenciadas de la Segunda República’.Autora. Antonina Rodrigo.Editorial. La Esfera de los Libros.Páginas. 432.Precio. 19 euros.
La escritora granadina Antonina Rodrigo recupera y actualiza en el sello editorial La Esfera de los Libros uno de sus títulos de referencia: ‘Mujeres olvidadas. Las grandes silenciadas de la Segunda República’, esas mujeres a las que «se persiguió, se exilió, se silenció y que se ha intentado sumir en el olvido, porque fueron siempre la avanzada más difícil de someter, porque conciliaban la rebelión personal con la solidaridad universal», según la autora.
Rodrigo inició hace muchos años la labor de recuperar y dar a conocer la vida y la obra de estas grandes figuras de la Segunda República española –la vanguardia intelectual, política y artística–, excluidas de la historia de España. A pesar de silencios y olvidos, la lucha y utopía de estas pioneras forjaron a la mujer de hoy. Esta nueva edición del libro ofrece «la apasionante existencia de quince mujeres, que encarnan a cientos, a miles, cuyos nombres levantan infinitos ecos en nuestro horizonte histórico»: las revolucionarias Dolores Ibárruri, Margarita Nelken, Vitoria Kent, Federica Montseny y Maruja Ruiz; la periodista María Luz Morales; las actrices Margarita Xirgu, Antonia Mercé y María Casares; las maestras María de Maeztu y Enriqueta Otero Blanco; la pintora María Blanchard, y las escritoras María Goyri, Zenobia Camprubí y María Teresa León.
«La vida de unas mujeres que, a través de sus vibrantes testimonios, de sus escritos, de su obra, nos evocan su liberación cortada en pleno vuelo por una guerra cruel y una represión feroz. Todas ellas son eminentemente representativas. Esas mujeres un día constituyeron la vanguardia que erosionó convencionalismos y atavismos esterilizadores», dice Antonina. «Ellas tenían clara conciencia de su personalidad, afirmaban su derecho a ser reconocidas como seres conscientes, capaces de asumir cualquier papel, por encima de la arbitraria y sobrevalorada superioridad del hombre, de sus propios compañeros, sin el menor menoscabo de su condición de mujer», insiste la autora granadina.
El ‘regreso’ metafórico de estas mujeres tanto del olvido como del exilio se ha producido «en parte, porque sus vidas, su labor, sus empeños y progresos sociales y culturales, debieran ser objeto de estudio en las escuelas», afirma la investigadora. «Ellas que lucharon contra el silencio y el vacío de la secular postergación, al reivindicar, amparadas por la Constitución republicana de 1931, sus derechos a la plena igualdad en la esfera familiar, a la instrucción intelectual y su desarrollo en el mundo laboral, académico y social», reivindica Antonina.
La gran mayoría de estas mujeres no pudieron regresar en el sentido literal del término, «quedaron ancladas en los países de acogida. Se negaban a vivir en la dictadura de Franco, tan larga y opresiva. También, por el riesgo que hubiesen corrido sus vidas, ante la feroz represión, desatada tras la victoria franquista: detenciones, cárceles, torturas, fusilamientos de tanta gente inocente», comenta la escritora.
Machistas republicanos
Todas ellas padecieron el machismo de la época e incluso, en algunos casos, de sus compañeros republicanos. «El arraigado machismo en España no lo podía desterrar la Constitución, de la noche a la mañana», señala la granadina. «Pero, al menos, la mujer tenía derecho a su emancipación mediante el derecho al voto, al divorcio, a la educación, a la potestad de sus hijos y su patrimonio personal, a rechazar la enajenación de sus bienes, por la capacidad de decisión que le otorgaba la ley», añade Antonina Rodrigo. La investigadora destaca la importancia de «la supresión del delito de adulterio, hasta entonces aplicado a la mujer y nunca al hombre, al contrario lo que en la ella suponía un escándalo duramente perseguido por la sociedad, en el marido era hombría».
Victoria Kent fue la mujer que se vio más afectada por el machismo de sus compañeros, especialmente por los comentario de Manuel Azaña, quien escribía en su diario, el 20 de mayo de 1932: «En el Consejo de Ministros hemos ‘…logrado por fin ejecutar’ a Victoria Kent, director general de Prisiones. Victoria es generalmente sencilla y agradable… Pero en su cargo de las Dirección General ha fracasado. Demasiado humanitaria, no ha tenido, por compensación, dotes de mando».
«La labor de Victoria Kent en las prisiones fue revolucionaria. Su lema era: ‘Odia el delito, colabora y redime al delincuente’. No entendieron su labor extraordinariamente solidaria», reflexiona la autora de ‘Mujeres olvidadas’.
Antonina considera que el mensaje de estas mujeres, la vigencia de sus luchas por sacar a la mujer del ostracismo y la marginación, «ha conservado secretamente, todo su vigor hasta nuestros días. Nuestras abuelas, nuestras madres guardaron su esencia a través del túnel negro del franquismo, como espejo que tenían que preservar para la mujer futura, de un país libre». «La arcaica labor de la Sección Femenina y la Iglesia –añade– siempre al lado del poder, contribuyeron eficazmente al retroceso impuesto, al derogar las leyes liberadoras, que la República concedió a la mujer».
Vigencia
La granadina estima que la labor de estas mujeres ‘olvidadas’ y su ejemplo, el testimonio que dejaron y sus obras se mantienen vigentes en la actualidad, porque «son nuestros modelos. Ensayaron nuevas formas de vida y convivencia, desde la cima de los cargos a las militantes de base. Accedieron a puestos ocupados tradicionalmente por los hombres, en la pedagogía, en las fábricas, en la legislatura, en la sanidad. Condujeron tranvías, camiones, aviones, con clara conciencia de su personalidad afirmaban su derecho a ser reconocidas como seres conscientes, capaces de asumir cualquier papel, por encima de la arbitraria y sobrevalorada superioridad del hombre, con frecuencia de sus propios compañeros, sin el menor menoscabo de su condición de mujer».
Montserrat Roig, en el prólogo a la primera edición de este título, señala: «... el trabajo de Antonina Rodrigo adquiere un valor muy preciso y necesario: la sustitución del tiempo de silencio por el tiempo de la palabra». «Tardó mucho en romperse el silencio para dar paso a la palabra, pero había llegado», apunta Antonina Rodrigo.
FICHA
Título. ‘Mujeres olvidadas. Las grandes silenciadas de la Segunda República’.
Autora. Antonina Rodrigo.
Editorial. La Esfera de los Libros.
Páginas. 432.
Precio. 19 euros.
lunes, 1 de julio de 2013
Con mi carné de investigador
Con mi carné de investigador de la Biblioteca Nacional.
La lectura de la tesina sobre Centelles me complace, por fin un trabajo digno y serio. La futura tesis tiene muy buenas formas, para 2014 hay prevista otra lectura de una tesis doctoral sobre temas que me interesan mucho.
En enero de 2010 me jubilé como fotógrafo profesional, el oficio que nos enseñó nuestro padre a mi estimado hermano Sergi y a mí. Ahora estoy realizando cursos de documentación para descubrir a Centelles por encima del 'carnaval de las vidas de un fotógrafo' que algunos montaron, me siento muy disgustado y ofendido, como dice un doliente 'ucronías fotográficas que han atacado la obra de Centelles'
Centelles in edit oh!, nos permitió descubrir el Centelles más internacional, ahora, a la espera del próximo proyecto editorial, estoy comprobando un Centelles activo en las revistas de la época. Tampoco lo habían investigado, espero algún día verme cara a cara con auto-expertos y dignos viajeros para decirles a la cara: ¡vividores, cretinos, saltamartins culturals!
@OctaviCentelles, desde mi Ipad,/ equipoOctaviCentelles, CM + Catherine
me tomo un café y salgo para la agenda de hoy, muy intensa, son mis proyectos personales de investigación, yo respeto todos los acuerdos y contratos, ahora y siempre. Colaboraré en el futuro catálogo de la obra de Centelles, incorporando y eliminando fotografías.
*¡Sin aspavientos!
#Copia de la Biblioteca Nacional con las fotografías registradas en el Depósito Legal, hay otra copia en el Pavelló de la República en Barcelona.
(Algunas frases no son mías, pero describen de manera muy buñueliana muchas situaciones vividas y sufridas)
jueves, 9 de mayo de 2013
10 de mayo de 1979, presentación del libro «Años de muerte y esperanza»
![]() |
| La Vanguardia, 12 de mayo de 1979. Barcelona, 10 de mayo de 1979, presentación del libro «Años de muerte y de esperanza» de Eduard Pons Prades y Agustí Centelles i Ossó. |
sábado, 6 de octubre de 2012
Londres, Orwell
El Londres paralelo de Orwell
Los edificios de ‘1984’, las calles del Gran Hermano, la casa de Sherlock Holmes y las encantadoras tabernas del norte de la ciudad. Un paseo por Marylebone, Bloomsbury y Fitzrovia
La central eléctrica de Battersea, en Londres. / ERIC NATHAN
Cuando desciendes Tottenham Court Road, al oeste de Bloomsbury, cientos de cámaras captan tu imagen desde postes y escaparates. Una multitud se agolpa ante las tiendas para adquirir la última mirilla audiovisual. El Gran Hermano te vigila desde las esquinas y es este un gran bucle irónico del urbanismo y la literatura porque fue justo por estas aceras donde un tipo alto y con bigote rumió hace sesenta años la mejor distopía del siglo XX. Su nombre era George Orwell, y el de la novela que nos alertaba sobre el futuro, 1984.
Al comienzo de la II Guerra Mundial, Orwell y su primera esposa, Eyleen, vivían en un callejón a la vuelta de Baker Street, distrito de Marylebone. Baker Street no es una calle cualquiera de Londres. El 221b fue habitado entre 1881 y 1904 por los dos personajes más famosos de la literatura inglesa, el detective Sherlock Holmes y su ayudante el doctor Watson. Hoy, la casa museo es un edificio abuhardillado de tres plantas que reproduce aquella atmósfera victoriana y los crímenes más famosos que resolvió la pareja. A su lado se encuentra una completa tienda de merchandising sobre The Beatles.
01 La habitación 101
Pero en los primeros cuarenta, cuando Hitler lanzaba sus bombas sobre Londres, Holmes no tenía su museo y los beatles llevaban pañal. George Orwell descendía cada día por Marylebone Road para dirigirse a las instalaciones de la BBC en el 55 de Portland Place, donde trabajaba en el servicio exterior para India. Cada jornada debía soportar soporíferas reuniones con los censores y editores de la emisora pública. Las reuniones tenían efecto en una habitación sin ventanas ni ventilación. Cuando años más tarde Orwell escribió su obra más famosa, 1984, se vengó de aquellas sesiones y reprodujo el lugar como la célebre habitación 101 en la que el protagonista Winston Smith, sometido a brutal tortura psicológica, delata a su amada Julia y acaba entregándose al poder del Big Brother. Ahora la BBC ya no está allí, pero el edificio, en efecto, guarda un aire siniestro. Por la calle, ni un alma.
Otros biógrafos de Orwell, sin embargo, sitúan las tétricas oficinas del ministerio de la Verdad, donde se miente, o del ministerio del Amor, donde se tortura, en el edificio de la Biblioteca del Senado, en Malet Street. Estamos en el corazón de Bloomsbury, el barrio de coquetas plazas y elegantes parterres, sede del British Museum, puesto de moda por Virginia Woolf y otros artistas a principios de siglo. Esta Casa del Senado, perteneciente al University College, con sus aires gigantescos y uniformes al estilo de las sedes de los Gobiernos estalinistas, es en verdad muy orwelliana. La paradoja es que sea precisamente allí donde figure el archivo literario del autor.
02 Los ‘pubs’ de Fitzrovia
La donante de este archivo fue su viuda y segunda esposa, Sonia Brownell. La bella Sonia y el ya famoso Orwell se conocieron después de la guerra mundial. Orwell había enviudado de Eyleen y necesitaba compañía. Sonia vivía en Percy Street, una bocacalle de Tottenham Court Road, en el límite entre Bloomsbury y Fitzrovia. Esa noche cenaron en un restaurante griego (Elysée) en el número 13 de la calle. El restaurante todavía existe, sigue siendo griego y mantiene la música en directo.
Fitzrovia es el nombre con el que bautizaron los artistas esta zona del norte de Londres. Calles estrechas, adoquinadas, con casas de una altura y buhardilla. Fitzroy es la taberna que lleva abierta desde 1833 en el 16 de Charlotte Street. Barra cuadrada, quiches, pastas, púdines, sidras y, por supuesto, cervezas. En una de las paredes, la foto de Orwell. Sonia y él alternaron aquí muchas noches. Pero también en el pub Newman Arms (23, Rathbone St.), con su colección de cervezas tostadas, en el proletario The Hope (15, Tottenham St.) y sobre todo en el trasnochador Marquis de Granby (2, Rathbone St.), el último rincón de la bohemia local.
03 Pink Floyd en portada
Al norte de Bloomsbury, en las antiguas caballerizas de la ciudad, se encuentra el mercado de Camden (metro Camden Town), al que acudía el escritor en busca de antigüedades. Junto a Trafalgar Square, en la cripta de la iglesia de San-Martin-in-the-Fields, famosa por sus conciertos barrocos, durmió Orwell más de una noche en su época de vagabundo. En los desolados muelles de Newham (metro East India) buscó inútilmente trabajo, y fue aquí donde el director Michel Radford situó y filmó los adustos barrios proletarios de la película 1984. La casa en la que vive el protagonista Winston Smith fue escenificada en la central eléctrica de Battersea, junto al Támesis. Este mausoleo industrial fue utilizado por el grupo Pink Floyd para la portada de su disco Animals. El proyecto de convertir esta factoría abandonada en el mayor centro cultural de Londres está paralizado por la crisis.
04 Alojarse en el barrio
Bloomsbury y Fitzrovia son dos enclaves muy recomendables para encontrar acomodo en Londres. Ir andando hasta Soho, Covent Garden, Chinatown y Westminster es un agradable paseo. El hotel Russell, con su fachada de terracota roja, es imponente. También lo es el hotel St. Pancras, sobre la estación de King Cross. El hotel St. Giles, más funcional, es la mejor opción para pernoctar cerca del British Museum. El hotel Tavistock está situado en una encantadora placita zen. Los estudios Let, en Cartwright Gardens, incluyen apartamentos con derecho a cocina en un ambiente tranquilo.
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lunes, 10 de septiembre de 2012
Fondos fotográficos Centelles / I
El fondo fotográfico de Agustí Centelles i Ossó después de la huída de Egipto (como escribió en su Diario) quedó formado por:
- libros, revistas, fotografías y negativos que permanecieron en Barcelona hasta que fueron requisados por las autoridades del nuevo régimen
- negativos y cámaras que pudo llevarse al exilio.
- material industrial, ampliadoras (hay una magnífica pieza obsequio de su buen amigo Puig Ferrán, con el que hizo pool en muchísimas ocasiones)
- mobiliario, focos y material diverso.
A su vuelta a España pudo recuperar una pequeña parte de su material, que permaneció oculto en la carbonera del edificio de la Vía Laietana. Finalmente en 1976, junto con su amigo y compañero de fatigas Eduard Pons Prades (ignorado durante los pasados años por los auto proclamados expertos y el resto de su voraz manada, sedienta de dinero y protagonismo), recuperó fisicamente su archivo, que había permanecido en una buhardilla en Carcasona, Agustí Centelles procedió a positivar gran parte de su archivo.
El fondo Centelles estaba formado por:
Negativos recuperados por mi padre, correspondencia, copias vintage, cámaras y útiles de su propiedad, más tarde apareció el Diari que escribió en el campo de Bram, escrito para «Al meu fill Sergi i als que posteriorment puguin venir.. » Bram (Aude) a 20 d'abril de 1939
Los negativos históricos y la totalidad de derechos de reproducción sobre toda la obra de Agustí Centelles i Ossó son propiedad exclusiva de los Archivos Estatales, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, CENTRO DOCUMENTAL DE LA MEMORIA HISTÓRICA en Salamanca, por voluntad manifestada notarialmente por los dos propietarios y herederos de Agustí Centelles i Ossó, mi queridísimo hermano Sergi y por mi, sin posibilidad alguna de cesión temporal o técnica a otras administraciones.
La propiedad de una obra de Centelles no implica disponer de los derechos de reproducción o exhibición de la misma... ¡sentido común!, el más común de los sentidos. Vigilo que cualquier pieza que se reproduzca o exhiba tenga los epígrafes correspondientes.
Los positivos de las exposiciones "La Caja de Galletas" y "Campo de Bram" son propiedad de los dos herederos de Agustí Centelles i Ossó: Sergi Centelles i Martí y Octavi Centelles i Martí.
Los positivos de la exposición "Las Vidas de un Fotógrafo" son propiedad exclusiva de mi estimado hermano Sergi, establecimos una operación de compra-venta sobre los mismos.
Los fondos documentales de Agustí Centelles i Ossó son propiedad de ambos herederos. Está pendiente (manifiesto mi preocupación) el inventario y envio al CDMH para su catalogación, para la Sala Agustí Centelles i Ossó en la Plaza de Bandos (Salamanca)
Las copias vintage de Agustí Centelles i Ossó se distribuyeron entre ambos herederos, una serie muy importante fue adquirida por el gran mecenas don Antonio Vila Casas, quedan pendiente de subasta un importante lote de piezas vintage y grandes obras: Margarida Xirgu, fotografías del cabaret La Criolla, la serie de las brigadas internacionales que se exhibió en el ICP en Nueva York.
Cada uno de los dos herederos tenemos un lote de piezas vintage de nuestra propiedad. Mi hermano, gracias a la hábil gestión de nuestro asesor, presentó su colección en Valladolid, magníficamente enmarcada por Mulero, con gran éxito. Tengo pendiente presentar mi colección vintage y las copias vintage y reprints que he adquirido durante los pasados dos años. Tengo un detallado libro de registro de la totalidad de mis copias.
Toda mi colección está protocolizada, mis copias tienen el correspondiente holograma de seguridad, en el caso de positivos realizados con el correspondiente convenio con el Centro Documental de la Memoria Histórica, van acompañados de la correspondiente declaración jurada y trazabilidad con el laboratorio correspondiente.
Durante los pasados años he adquirido diferentes piezas vintage en subastas y colecciones privadas.
No se pueden positivar nuevas copias, ni comercializarlas, los negativos, los soportes digitales y la totalidad de derechos corresponden de manera única y exclusiva a su propietario.
Tengo un borrador para detallar y buscas información de las copias que "aparecieron" en algunas subastas y sigo con total dedicación que pudiera intentarse comercializar copias piratas de la obra de Centelles. He solicitado el máximo control administrativo sobre cualquier "milagro fotográfico".
Octavi Centelles i Martí
Premià de Mar, 10 de septiembre de 2012
El miércoles escribiré sobre el contrato de compra-venta, las única peticiones que firmamos ambos vendedores.
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