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domingo, 11 de mayo de 2014
XXXV aniversario presentación libro de Agustí Centelles y Eduard Pon Prades
El 12 de mayo de 1979 se presentó en Barcelona el libro escrito por Eduard Pons Prades con fotos de Agustí Centelles, no olvido el gran trabajo del historiador en documentar las fotos de mi padre, él descubrió a George Orwell en las fotos que se habían tomado el 26 de diciembre de 1936 en el cuartel Lenin del POUM, en la fotografía se ha podido identificar a Aureliio Quinto, militar instructor de la caballería en dicho cuartel.
La memoria es de todos. Me gustaría ver la media sonrisa llena de ironía de mi padre si viera el gran impacto de la exposición [Todo] Centelles en el Instituto Cervantes en Madrid, la emoción de Pepe Galindo cuando se reconoció en las fotografías junto con su madre.
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jueves, 26 de diciembre de 2013
Barcelona, monumento a Pitarra, al fondo el Hotel Falcón.
George Orwell llegó a Barcelona el 26 de diciembre de 1936, en diferentes momentos de su estancia se alojó en Hotel Falcón.
Foto: Agustí Centelles, (c) 2013 Archivos estatales, MECyD, CENTRO DOCUMENTAL DE LA MEMORIA HISTÓRICA, todos los derechos reservados.
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miércoles, 25 de diciembre de 2013
George Orwell llega a Barcelona, diciembre de 1936
Durante años la sombra de George Orwell ha estado presente, generando errores y ucronías, en las copias de Agustí Centelles, estoy estudiando grafología para demostrar que estos textos no los escribió mi padre, yo tampoco. Este voluntario francés, con medallas de la I Guerra Mundial no era George Orwell. Tampoco llegó en julio de 1936, los voluntarios franceses llegaron el 3 de diciembre de 1936.
El escritor británico Eric Arthur Blair fue identificado por Eduard Pons Prades, compañero de mi padre, en el año 1979, en el libro que escribieron juntos.
El escritor británico Eric Arthur Blair fue identificado por Eduard Pons Prades, compañero de mi padre, en el año 1979, en el libro que escribieron juntos.
En el año 1978, en el libro Historia Gráfica de la Catalunya Autónoma, Edmon Vallés también identificó a George Orwell en las fotos de Agustí Centelles. .
George Orwell llegó a Barcelona en las navidades de 1936, dispuesto a luchar contra el fascismo. Encontró una ciudad en plena revolución e ilusionada ante elfuturo, y acabó enrolado en la milicia del poum. Destinado durante cuatro meses. al frente de Aragón, donde reinaba una desesperante inactividad, regresó porunos días a Barcelona. Allí, tras ser testigo del conflicto entre los anarquistas y las fuerzas del orden, las famosas Jornadas de Barcelona de mayo de 1937, queconsolidaron el poder de los comunistas, escapó de milagro a la dura persecución sufrida por el POUM después de su ilegalización.
George Orwell llegó a Barcelona en las navidades de 1936, dispuesto a luchar contra el fascismo. Encontró una ciudad en plena revolución e ilusionada ante elfuturo, y acabó enrolado en la milicia del poum. Destinado durante cuatro meses. al frente de Aragón, donde reinaba una desesperante inactividad, regresó porunos días a Barcelona. Allí, tras ser testigo del conflicto entre los anarquistas y las fuerzas del orden, las famosas Jornadas de Barcelona de mayo de 1937, queconsolidaron el poder de los comunistas, escapó de milagro a la dura persecución sufrida por el POUM después de su ilegalización.
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con apuntes del catálogo [todo] Centelles, escrito por Joaquín D. Gasca y Antón Gasca.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Barcelona, «fets de maig de 1937» una barricada en la Rambla, junto ala sede del POUM.
Barcelona, «fets de maig de 1937» una barricada en la Rambla, junto a la sede del POUM., a photo by Octavi Centelles on Flickr.
Barcelona, «fets de maig de 1937» una barricada en la Rambla, junto a la sede del POUM.
Foto: Agustí Centelles i Ossó, fondo Agustí Centelles, (c) 2012 Archivos estatales, MECyD, Centro Documental de la Memoria Histórica, Salamanca.
Barcelona, mayo de 2012, setenta y cinco años después,
George Orwell:
YO HE SIDO TESTIGO EN BARCELONA. GEORGE ORWELL
Artículo aparecido en la revista inglesa Controversy en agosto de 1937 y también incluido en el número 255 de La Révolution Prolétarienne, 25 de septiembre de 1937. El presente texto no fue incluido en la recopilación Mi guerra de España (Editorial Destino, 1978). George Orwell, que ya había iniciado la redacción de su Homenaje a Cataluña, efectúa en este texto una valoración personal de las Jornadas de Mayo de 1937 en Barcelona de las que fue testigo presencial. Este texto ha sido rescatado en España por Agustín Guillamón.
Ya se ha escrito mucho sobre las revueltas de mayo en Barcelona, y un cuadro sinóptico de los principales acontecimientos ha sido minuciosamente trazado por Fenner Brockway en el panfleto La verdad sobre las jornadas de Barcelona; cuadro que, en mi opinión, es totalmente exacto. Creo, pues, que lo más útil que puedo hacer es añadir simplemente, en mi calidad de testigo ocular algunas notas marginales referentes a algunos puntos particularmente discutidos.
Consideremos, ante todo, la cuestión de la meta perseguida, suponiendo que exista alguna, por la pretendida insurrección.
La prensa comunista ha afirmado que todo había sido una tentativa cuidadosamente preparada para derribar al Gobierno, e incluso para entregar Cataluña a los fascistas, provocando la intervención extranjera en Barcelona. Esta última insinuación es demasiado ridícula para precisar una refutación. ¿Si fuera cierto que el POUM y el ala izquierda de los anarquistas se hubieran aliado a los fascistas, cómo explicar que los milicianos en primera línea no hayan desertado, dejando una brecha abierta en el frente? ¿Cómo explicar que los transportistas, miembros de la CNT, hayan continuado, a pesar de la huelga, el abastecimiento de víveres al frente? Sin embargo, no puedo afirmar con plena certidumbre que un proyecto revolucionario preciso no haya existido en el ánimo de un pequeño número de extremistas, los bolchevique-leninistas en particular (que se tiene la costumbre de llamar trotsquistas),que distribuyeron octavillas en las barricadas. Lo que puedo afirmar es que los hombres de las barricadas no han considerado en ningún momento que tomaron parte en una revolución. Todos teníamos la sensación de estar defendiéndonos de una tentativa de golpe de Estado por parte de los guardias civiles que se habían apoderado por la fuerza de la Central Telefónica, y que aún podían apoderarse de otros locales si no nos mostrábamos determinados a luchar. Mi interpretación de la situación se basa en lo que los hombres hacían y decían realmente en aquel momento, y es la siguiente: los trabajadores bajaron a la calle espontáneamente para defenderse, y sólo había dos cosas que conscientemente querían, la restitución de la Central Telefónica y el desarme de los odiados guardias civiles. Hay que tener en cuenta también el resentimiento causado por la creciente miseria en Barcelona y el lujoso tren de vida de la burguesía. Ahora bien, es probable que existiera la posibilidad de derribar el Gobierno si se hubiera encontrado un jefe capaz de sacar partido. Parece plenamente admitido que el tercer día los obreros estaban en condiciones de tomar el poder en la ciudad; no puede negarse que los guardias civiles estaban profundamente desmoralizados y se rendían en masa. El Gobierno de Valencia podía, ciertamente, enviar tropas frescas para aplastar a los trabajadores (envió seis mil guardias de asalto cuando la lucha había acabado); pero no podía mantener esas tropas en Barcelona si los transportistas decidían no abastecerlos. Sin embargo, de hecho, no se encontró un jefe revolucionario decidido. Los líderes anarquistas desaprobaron toda la acción y dijeron: Volved al trabajo. Los líderes del POUM permanecieron dudosos. Las órdenes que recibimos en las barricadas defendidas por hombres del POUM, órdenes que emanaban directamente de la dirección del POUM, nos conminaban a sostener a la CNT, pero sin disparar, a menos que nos disparasen primero o que nuestros locales fueran atacados. (Personalmente, he sufrido en varias ocasiones el tiroteo, sin disparar como respuesta). Luego, como los víveres iban disminuyendo, los trabajadores, poco a poco, unos tras otros, volvieron al trabajo; y naturalmente, una vez que se les dejó dispersarse sin dificultad, empezaron las represalias.
Saber si se debió sacar partido de la situación revolucionaria es otra cuestión. Si he de dar mi opinión, yo respondería no. En primer lugar, es dudoso que los trabajadores hubiesen podido conservar el poder más de algunas semanas; y, en segundo lugar, ello hubiera significado la pérdida de la guerra contra Franco. Por otra parte, la actitud esencialmente defensiva de los obreros era a todas luces legítima: estuviesen o no en guerra, tenían el derecho de defender lo que habían conquistado en julio del 36. Quizá sea obvio decir que la revolución ha sido definitivamente perdida en esos días de mayo. Pero creo, sin embargo, que es un mal menor, aunque, a decir verdad, muy poco menor, el de perder la revolución que el de perder la guerra.
El segundo punto discutido concierne a los participantes. La táctica de la prensa comunista, casi desde el principio, fue la de pretender que la insurrección era únicamente, o casi únicamente, obra del POUM (secundado por algunos malhechores irresponsables, si hemos de creer el Daily Worker de Nueva York). Cualquiera que estuviese en Barcelona en esa época sabe que es una afirmación absurda. La enorme mayoría de los que defendían las barricadas pertenecían generalmente a la CNT. Y es este un punto importante, pues el POUM ha sido recientemente suprimido como chivo expiatorio de la revuelta de mayo; los cuatrocientos, o más, miembros del POUM, que pueblan en estos momentos las celdas inmundas e infestadas de chinches de Barcelona, lo están, oficialmente, por su participación en los disturbios de mayo. Es, pues, esencial demostrar que por dos buenas razones el POUM no ha sido, ni podía ser el motor. Primera razón: el POUM era un partido minoritario. Si se suma al número de miembros del partido los milicianos en permiso, y los apoyos y simpatizantes de todo tipo, el número de miembros del POUM en la calle no se acercaba ni con mucho a los diez mil (y probablemente no eran más de cinco mil); ahora bien, el número de participantes en la revuelta se cifraba en decenas de millares. Segunda razón: hubo una huelga general, o casi general, que duró varios días. Sin embargo, el POUM no tenía por sí solo poder alguno para desencadenar una huelga, y la huelga no hubiera tenido lugar si los militantes de la CNT no hubiesen querido. En cuanto a los comprometidos en el otro lado de la barricada, el Daily Worker de Londres, en una de sus ediciones, tuvo la desvergüenza de pretender que la insurrección había sido reprimida por el Ejército Popular. Todos saben en Barcelona, y el Daily Worker no puede ignorarlo, que el Ejército Popular ha permanecido neutral y sus tropas no han salido de sus acuartelamientos durante todo el período de disturbios. Algunos soldados, sin embargo, tomaron parte, pero a título individual. Yo he visto dos, uno en las barricadas del POUM.
El tercer punto concierne a la pretendida acumulación de armas del POUM en Barcelona.
Se ha difundido de tal modo este cuento que incluso un observador como H. N. Brailsford, por lo general con gran sentido crítico, lo acepta sin verificarlo, llegando a hablar de tanques y piezas de artillería que el POUM habría robado en los arsenales del Gobierno (New Statesman, 22 de mayo). En realidad, el POUM poseía desgraciadamente pocas armas, tanto en el frente como en la retaguardia. Durante los combates callejeros, estuve en las tres principales fortalezas del POUM, la sede de su Comité Ejecutivo, la del Comité Local y el Hotel Falcón.
Vale la pena enumerar detalladamente el armamento almacenado en estos edificios. Había en total unos ochenta fusiles, algunos de ellos defectuosos, además de algunas viejas armas de distintos modelos, todas fuera de uso por carencia de proyectiles adecuados. En cuanto a las municiones: unos cincuenta cartuchos por fusil, ninguna ametralladora, ni pistolas, ni balas de pistola, algunas cajas de granadas de mano, que además nos habían sido enviadas por la CNT tras el inicio del combate. Un eminente oficial de milicias que me habló sobre el tema pensaba que en Barcelona el POUM poseía en total unos 150 fusiles y una sola ametralladora. Era, pues, como se ve, el armamento justo para los guardias que en esta época, todos los partidos sin excepción, PSUC, CNT-FAI, situaban en sus locales más importantes. ¿Quizá se argumentará que, incluso durante las jornadas de mayo, el POUM continuaba escondiendo sus armas? ¿Pero entonces en qué queda la teoría de la revuelta de mayo, insurrección dirigida por el POUM para derrocar al Gobierno? En realidad, el mayor culpable, y con mucho, en cuanto al tema de las armas retenidas lejos del frente es el propio Gobierno. La infantería en el frente de Aragón estaba mucho peor armada que en Inglaterra un colegio de OTC. Por el contrario, las tropas de la retaguardia, guardias civiles, guardias de asalto, carabineros, que no habían sido destinados al frente, sino a mantener el orden (en realidad: intimidar a los trabajadores) en la retaguardia, estaban armadas hasta los dientes. Las tropas del frente de Aragón tenían fusiles Mauser deteriorados que se encasquillaban generalmente al cabo de cinco disparos, una ametralladora por cada cincuenta hombres, y una pistola o revólver por cada treinta hombres. Y esas armas, tan necesarias en las trincheras de la línea de fuego, no eran distribuidas por el Gobierno, sino que habían de ser compradas ilegalmente y con grandes dificultades. Los guardias de asalto poseían fusiles rusos, flamantemente nuevos, además cada grupo de doce hombres tenía su ametralladora. Estos datos hablan por sí solos. Un Gobierno que envía muchachos de quince años al frente con fusiles viejos con más de cuarenta años, y guarda sus hombres más fuertes y sus armas más modernas en la retaguardia, está manifiestamente más asustado por la revolución que por los fascistas. Ahí está la explicación de la debilidad de la política de guerra de los últimos seis meses, y del compromiso mediante el cual seguramente se terminará la guerra.
Cuando el POUM, la oposición de izquierda (pretendidamente trotsquista) heredera del comunismo español, fue suprimida el 16 y 17 de junio, el hecho en sí mismo no sorprendió a nadie. Ya desde mayo, e incluso desde febrero, era evidente que el POUM sería liquidado si los comunistas conseguían sus propósitos. Sin embargo, lo repentino de la supresión y la mezcla de perfidia y brutalidad con la que fue llevada la acción, cogió a todos, incluso a los líderes, desprevenidos.
Oficialmente, el partido fue suprimido haciendo recaer sobre los jefes del POUM la acusación, repetida durante meses en la prensa comunista sin que fuera tomada en serio por nadie en España, de estar a sueldo de los fascistas.
El 16 de junio, Andrés Nin, el líder del partido, fue arrestado en su despacho. La misma noche, sin previo aviso, la policía irrumpió en el hotel Falcón, una especie de pensión familiar organizada por el POUM y frecuentada principalmente por los milicianos con permiso, deteniendo a todos los que allí se encontraban, sin acusarles de nada en particular. Al día siguiente por la mañana, el POUM fue declarado ilegal, y todos sus locales, no solamente las oficinas, bibliotecas, etc., sino también las librerías y sanatorios para los heridos fueron embargados por la policía. En pocos días casi la totalidad de los cuarenta miembros del Comité Ejecutivo fueron detenidos. Uno o dos de ellos, habiendo conseguido esconderse, fueron obligados a entregarse cuando, con medios sacados de los fascistas, se tomó a sus mujeres como rehenes. Nin fue transferido a Valencia, y de allí, a Madrid, acusado de haber vendido informaciones militares al enemigo. Es inútil decir que las habituales confesiones, las misteriosas cartas escritas con tinta invisible, y otras pruebas, estaban ya listas para salir con tal abundancia que, razonablemente, no se podía considerarlas sino como preparadas con antelación. Hacia el 19 de junio, desde Valencia llegó a Barcelona la noticia de que Nin había sido fusilado. Esperábamos que el rumor fuera falso, pero apenas es necesario subrayar la obligación para el Gobierno de Valencia de fusilar algunos, una docena, quizá líderes del POUM si quiere que sus acusaciones sean tomadas en serio. Durante este tiempo, la base del partido, no solamente los miembros, sino también los soldados pertenecientes a las milicias del POUM, y los simpatizantes o apoyos de cualquier tipo eran arrojados a prisión en cuanto la policía podía capturarlos. Quizá sea imposible realizar una estadística exacta, pero todo indica que, durante la primera semana, hubo más de cuatrocientas detenciones, solamente en Barcelona. Se sabe, sin lugar a dudas, que las prisiones estaban tan llenas que un elevado número de prisioneros hubo de ser encerrado en tiendas y otros depósitos provisionales. Según todas mis investigaciones ninguna distinción se ha hecho en estas detenciones entre los que tomaron parte o no en los disturbios de mayo. En cambio, la prohibición del POUM tuvo validez retroactiva. Dado que el POUM acababa de ser ilegalizado, todos los que, en alguna ocasión, habían pertenecido al POUM fueron considerados infractores de la ley. La policía arrestó incluso a los heridos de los sanatorios. Entre los detenidos en una de las prisiones he visto, por ejemplo, dos hombres conocidos por mí, amputados de una pierna; y también un niño que no tenía más de doce años.
Y hay que pensar en lo que significa prácticamente el encarcelamiento en España en este momento. Sin hablar de la superpoblación de las cárceles provisionales, de las condiciones insalubres, de la falta de luz y aire y de la alimentación inmunda, se da la ausencia total de algo que pudiera parecerse a la legalidad. Nada más legítimo, por ejemplo, que el habeas corpus; pues bien, según la ley actualmente vigente en España, o, en todo caso, según su aplicación actual, cualquiera podía ser encarcelado indefinidamente, no sólo sin juicio, sino incluso sin acusación. Y en tanto no existe acusación, las autoridades pueden, si quieren, incomunicarle (es decir, uno no tiene el derecho de comunicarse ni siquiera con un abogado ni cualquier otra persona ajena a la prisión). Es fácil entender qué valor cabe dar a las confesiones obtenidas en tales condiciones. la situación es peor aún para los más pobres, dada la supresión del Socorro Rojo del POUM, que facilitaba un abogado a los encarcelados, y que ahora ha sido suprimido como otras organizaciones del POUM.
Pero el aspecto más odioso, quizá, de todo sea el haber impedido deliberadamente que toda información sobre estos hechos llegase a las tropas del frente de Aragón, por lo menos durante cinco días o más. Precisamente yo estaba en el frente del 15 al 20 de junio. Me trasladaron en ambulancia a pueblos de segunda línea, Siétamo, Barbastro, Monzón, etcétera. En todos estos lugares, los cuarteles generales de milicias del POUM, sus Comités del Socorro Rojo y demás organizaciones funcionaban normalmente; incluso tan lejos como en Lérida (a 100 kilómetros de Barcelona) y hasta el 20 de junio, absolutamente nadie sabía que el POUM había sido suprimido; no se decía una palabra en los diarios de Barcelona, mientras en el mismo momento en los de Valencia (que no llegaban al frente de Aragón) resplandecía el relato de la traición de Nin.
Como tantos otros camaradas he conocido la amarga experiencia del regreso a Barcelona para encontrarme con la supresión del POUM durante mi ausencia. Por suerte, fui prevenido justo a tiempo para poder escaparme, pero otros no tuvieron ocasión. Todo miliciano del POUM que viniese del frente en esta época podía elegir entre esconderse inmediatamente o ser metido instantáneamente en prisión. ¡Una recepción verdaderamente agradable tras tres o cuatro meses en primera línea del frente! La razón de esto era evidente: la ofensiva de Huesca acababa de empezar, y el Gobierno temía probablemente que si los milicianos del POUM se enteraban de lo que sucedía, estos abandonasen el frente. Personalmente no creo que la fidelidad de los milicianos se hubiera debilitado. Pero, en todo caso, tenían derecho a conocer la verdad. Hay algo indeciblemente odioso en el hecho de enviar hombres al combate (cuando yo abandonaba Siétamo, la lucha ya se había iniciado y los primeros heridos, metidos en las ambulancias, eran zarandeados en las abominables carreteras) ocultándoles que en ese mismo momento, a sus espaldas, su partido era suprimido, sus jefes denunciados como traidores, y sus amigos y parientes metidos en prisión.
El POUM era sin duda el más débil en número de todos los partidos revolucionarios, y su supresión no atañe, sino relativamente, a pocas personas. Según todos los indicios, no habrá en total más que una veintena, de fusilados o condenados a largas penas de prisión, centenares de existencias destrozadas, y algunos millares de perseguidos pasajeramente. Sin embargo, su supresión es, como síntoma, muy importante. En primer lugar, muestra claramente al extranjero lo que ya era evidente a ojos de algunos observadores en España: que el actual Gobierno tiene más puntos de semejanza que de diferencia con el fascismo (Lo que no significa en modo alguno que no valga la pena luchar contra el fascismo más abierto de Franco y Hitler. En cuanto a mí, ya había comprendido desde mayo la tendencia fascista del Gobierno, pero no por eso dejé de ir de nuevo voluntario al frente, como hice).
En segundo lugar, la eliminación del POUM es un signo descorazonador del inminente ataque contra los anarquistas. Ellos son los enemigos que los comunistas realmente temen, mucho más de lo que nunca han temido al POUM, numéricamente insignificante. Los líderes anarquistas han tenido ahora una demostración de los métodos que se emplearán también con ellos: la única esperanza que resta en lo que atañe a la revolución, y probablemente también a la victoria en la guerra, es que la lección les sea útil y se decidan y se preparen para defenderse antes de que sea tarde.
jueves, 22 de agosto de 2013
Hilario Salanova "el Negus de Tardienta", frente de Aragón, agosto de1936.
Hilario Salanova "el Negus de Tardienta", frente de Aragón, agosto de 1936., a photo by Octavi Centelles on Flickr.
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miércoles, 7 de agosto de 2013
Las milicias del POUM, foto Agustí Centelles i Ossó.
Las milicias del POUM, foto Agustí Centelles i Ossó.
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Hemeroteca de La Vanguardia, 9 de agosto de 1936, suplemento gráfico: «nuestras milicias propulares van adquiriendo aspecto de ejército regular. La instrucción militar que se les proporciona es completísima y eficaz. Estos muchachos del P.O.U.M. que se disponen a partir a donde las necesidanes exijan para engrosar las filas leales y de miicianos que luchan contra la rebelión fascista, ya en declive, se han preocupado incluso de formar su banda de cornetas y de tambores»
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lunes, 5 de agosto de 2013
Revista: «Ahora» 6 de agosto de 1936, fotografía firmada por Gonshani, autor: Agustí Centelles i Ossó.
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jueves, 9 de mayo de 2013
Barcelona, hechos de mayo de 1937, barricadas en la Rambla de Santa Mónica.
Barcelona, hechos de mayo de 1937, barricadas en la Rambla de Santa Mónica., a photo by Octavi Centelles on Flickr.
Barcelona, la ciudad estimada y fotografiada por Agustí Centelles i Ossó
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Barcelona, 7 y 8 de mayo de 1937, se vuelve al trabajo después de las revueltas.
Barcelona, 7 y 8 de mayo de 1937, se vuelve al trabajo después de las revueltas., a photo by Octavi Centelles on Flickr.
Foto Agustí Centelles i Ossó, fondo CENTELLES, (c) 2012 Archivos estatales, MECyD, Centro Documental de la Memoria Histórica,TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.
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miércoles, 8 de mayo de 2013
Barcelona, hechos de mayo de 1937, se retiran las barricadas después de la llamada de las centrales sindicales.
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Barcelona, «fets de maig de 1937» una barricada en la estación del metropolitano de Marina.
Barcelona, «fets de maig de 1937» una barricada en la estación del metropolitano de Marina., a photo by Octavi Centelles on Flickr.
Foto: Agustí Centelles i Ossó, fondo Agustí Centelles, (c) 2012 Archivos estatales, MECyD, Centro Documental de la Memoria Histórica, Salamanca.
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martes, 7 de mayo de 2013
Barcelona, «fets de maig de 1937», despliegue de las tropas en la Rondade San Pedro.
Barcelona, «fets de maig de 1937», despliegue de las tropas en la Ronda de San Pedro., a photo by Octavi Centelles on Flickr.
El coronel de la G.N.R. Escobar, gravemente herido de un balazo.
... cuando se dirigía a la Comisaría de Orden Público el coronel de la Guardia Nacional Republicana, Escobar, para encargarse de las funciones de Orden Público en Cataluña, por mandato del Gobierno de la República, fué agredido por un grupo que le hizo varios disparos.
Uno de los proyectiles le penetró por el costado derecho, atravesándole el pulmón y resultado, por lo tanto, herido de gavedad.
Inmediatamente fueron pretados los necesarios auxilios al bravo militar, quien ayer se hallaba, aunque en grave estado, casi fuera de peligro.
El coronel Escobar, militar adicto a la Republica fue quien mandaba las fuerzas que el 19 de julio se apoderaron de la Central Telefónica, donde se habían hecho fuertes los militares sublevados.
La Vanguardia, Barcelona, 7 de mayo de 1937.
hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1937/05/0 7/pagina-2/3...
Ver: visita del President Lluís Companys al teniente coronel Escobar el 17 de junio de 1937.
www.flickr.com/photos/etecemedios/122005430/
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Barcelona, «fets de maig de 1937» una barricada en la Rambla, junto ala sede del POUM.
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martes, 25 de diciembre de 2012
Barcelona, 26 de diciembre de 1936, el escritor Eric Arthur Blair en el cuartel Lenin, junto a los voluntarios del Partido Obrero de Unificación Marxista.
Barcelona, 26 de diciembre de 1936, el escritor Eric Arthur Blair en el cuartel Lenin, junto a los voluntarios del Partido Obrero de Unificación Marxista., a photo by Octavi Centelles on Flickr.
«George Orwell, seudónimo de Eric Arthur Blair (Motihari, Raj Británico, 25 de junio de 19031 2 – Londres, Reino Unido, 21 de enero de 1950), fue un escritor y periodista británico, cuya obra lleva la marca de las experiencias personales vividas por el autor en tres etapas de su vida: su posición en contra del imperialismo británico que lo llevó al compromiso como representante de las fuerzas del orden colonial en Birmania durante su juventud; a favor de la justicia social, después de haber observado y sufrido las condiciones de vida de las clases sociales de los trabajadores de Londres y París; en contra de los totalitarismos nazi y stalinista tras su participación en la Guerra Civil Española....»
Con una carta de presentación del Partido Laborista Independiente (no se afilió al partido hasta junio de 1938,4 tras volver a Inglaterra5 ) llegó a Barcelona el 26 de diciembre de 1936 y el mismo día se alistó y fue asignado como miliciano al partido de orientación trotskista POUM.
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sábado, 6 de octubre de 2012
Londres, Orwell
El Londres paralelo de Orwell
Los edificios de ‘1984’, las calles del Gran Hermano, la casa de Sherlock Holmes y las encantadoras tabernas del norte de la ciudad. Un paseo por Marylebone, Bloomsbury y Fitzrovia
La central eléctrica de Battersea, en Londres. / ERIC NATHAN
Cuando desciendes Tottenham Court Road, al oeste de Bloomsbury, cientos de cámaras captan tu imagen desde postes y escaparates. Una multitud se agolpa ante las tiendas para adquirir la última mirilla audiovisual. El Gran Hermano te vigila desde las esquinas y es este un gran bucle irónico del urbanismo y la literatura porque fue justo por estas aceras donde un tipo alto y con bigote rumió hace sesenta años la mejor distopía del siglo XX. Su nombre era George Orwell, y el de la novela que nos alertaba sobre el futuro, 1984.
Al comienzo de la II Guerra Mundial, Orwell y su primera esposa, Eyleen, vivían en un callejón a la vuelta de Baker Street, distrito de Marylebone. Baker Street no es una calle cualquiera de Londres. El 221b fue habitado entre 1881 y 1904 por los dos personajes más famosos de la literatura inglesa, el detective Sherlock Holmes y su ayudante el doctor Watson. Hoy, la casa museo es un edificio abuhardillado de tres plantas que reproduce aquella atmósfera victoriana y los crímenes más famosos que resolvió la pareja. A su lado se encuentra una completa tienda de merchandising sobre The Beatles.
01 La habitación 101
Pero en los primeros cuarenta, cuando Hitler lanzaba sus bombas sobre Londres, Holmes no tenía su museo y los beatles llevaban pañal. George Orwell descendía cada día por Marylebone Road para dirigirse a las instalaciones de la BBC en el 55 de Portland Place, donde trabajaba en el servicio exterior para India. Cada jornada debía soportar soporíferas reuniones con los censores y editores de la emisora pública. Las reuniones tenían efecto en una habitación sin ventanas ni ventilación. Cuando años más tarde Orwell escribió su obra más famosa, 1984, se vengó de aquellas sesiones y reprodujo el lugar como la célebre habitación 101 en la que el protagonista Winston Smith, sometido a brutal tortura psicológica, delata a su amada Julia y acaba entregándose al poder del Big Brother. Ahora la BBC ya no está allí, pero el edificio, en efecto, guarda un aire siniestro. Por la calle, ni un alma.
Otros biógrafos de Orwell, sin embargo, sitúan las tétricas oficinas del ministerio de la Verdad, donde se miente, o del ministerio del Amor, donde se tortura, en el edificio de la Biblioteca del Senado, en Malet Street. Estamos en el corazón de Bloomsbury, el barrio de coquetas plazas y elegantes parterres, sede del British Museum, puesto de moda por Virginia Woolf y otros artistas a principios de siglo. Esta Casa del Senado, perteneciente al University College, con sus aires gigantescos y uniformes al estilo de las sedes de los Gobiernos estalinistas, es en verdad muy orwelliana. La paradoja es que sea precisamente allí donde figure el archivo literario del autor.
02 Los ‘pubs’ de Fitzrovia
La donante de este archivo fue su viuda y segunda esposa, Sonia Brownell. La bella Sonia y el ya famoso Orwell se conocieron después de la guerra mundial. Orwell había enviudado de Eyleen y necesitaba compañía. Sonia vivía en Percy Street, una bocacalle de Tottenham Court Road, en el límite entre Bloomsbury y Fitzrovia. Esa noche cenaron en un restaurante griego (Elysée) en el número 13 de la calle. El restaurante todavía existe, sigue siendo griego y mantiene la música en directo.
Fitzrovia es el nombre con el que bautizaron los artistas esta zona del norte de Londres. Calles estrechas, adoquinadas, con casas de una altura y buhardilla. Fitzroy es la taberna que lleva abierta desde 1833 en el 16 de Charlotte Street. Barra cuadrada, quiches, pastas, púdines, sidras y, por supuesto, cervezas. En una de las paredes, la foto de Orwell. Sonia y él alternaron aquí muchas noches. Pero también en el pub Newman Arms (23, Rathbone St.), con su colección de cervezas tostadas, en el proletario The Hope (15, Tottenham St.) y sobre todo en el trasnochador Marquis de Granby (2, Rathbone St.), el último rincón de la bohemia local.
03 Pink Floyd en portada
Al norte de Bloomsbury, en las antiguas caballerizas de la ciudad, se encuentra el mercado de Camden (metro Camden Town), al que acudía el escritor en busca de antigüedades. Junto a Trafalgar Square, en la cripta de la iglesia de San-Martin-in-the-Fields, famosa por sus conciertos barrocos, durmió Orwell más de una noche en su época de vagabundo. En los desolados muelles de Newham (metro East India) buscó inútilmente trabajo, y fue aquí donde el director Michel Radford situó y filmó los adustos barrios proletarios de la película 1984. La casa en la que vive el protagonista Winston Smith fue escenificada en la central eléctrica de Battersea, junto al Támesis. Este mausoleo industrial fue utilizado por el grupo Pink Floyd para la portada de su disco Animals. El proyecto de convertir esta factoría abandonada en el mayor centro cultural de Londres está paralizado por la crisis.
04 Alojarse en el barrio
Bloomsbury y Fitzrovia son dos enclaves muy recomendables para encontrar acomodo en Londres. Ir andando hasta Soho, Covent Garden, Chinatown y Westminster es un agradable paseo. El hotel Russell, con su fachada de terracota roja, es imponente. También lo es el hotel St. Pancras, sobre la estación de King Cross. El hotel St. Giles, más funcional, es la mejor opción para pernoctar cerca del British Museum. El hotel Tavistock está situado en una encantadora placita zen. Los estudios Let, en Cartwright Gardens, incluyen apartamentos con derecho a cocina en un ambiente tranquilo.
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martes, 2 de octubre de 2012
El Negus de Tardienta: Hilario Salanova Carreras, fotos: Agustí Centelles i Ossó.
El Negus de Tardienta: Hilario Salanova Carreras, fotos: Agustí Centelles i Ossó., a photo by Octavi Centelles on Flickr.
Arriba a la derecha: fotografía publicada el 20 de agosto de 1936, el redactor Aymamí Serra identifica en una fotografía desconocida de Centelles con la filiación al miliciano oscense Hilario Salanova, "El Negus de Tardienta".
En el recuadro detalle de la fotografía inferior, abajo a la izquierda, se pueden comprobar los detalles de ambas imágenes, la impresa y la fotográfica.
A la derecha, página de huecograbado de La Vanguardia, de fecha 28 de agosto de 1936, con "El Negus Juan Fernández", pero la fotografía de Agustí Centelles del frente de Huesca corresponde a Hilario Salanova Carreras. El redactor que acompañó en muchas ocasiones a Centelles en el frente fue su buen amigo Aýmamí Serra, ajeno al titular posterior de La Vanguardia.
Investigación ArtdDocumenta
Fotos: Agustí Centelles i Ossó, (c) 2012 Archivos Estatales, MECyD, CENTRO DOCUMENTAL DE LA MEMORIA HISTÓRICA, Salamanca. Todos los derechos reservados.
Ver catálogo Centelles in_edit_oh!, página 140
Investigación y búsqueda de "Le Pelerín" 6 de septiembre de 1936, comisario e invesgadores exposición Centelles in_edit_oh!.
Ver ABC, edición Madrid, de 16 de agosto de 1836
Hay otras fuentes documentales sobre "el Negus de Tardienta" que todavía no se han hecho públicas.
OCM.
lunes, 1 de octubre de 2012
Éste es el «Negus de Tardienta»
Éste es el «Negus de Tardienta», oscense, ex legionario, simpatizante del POUM, fotografiado por Agustí Centelles i Ossó, publicado en los periódicos de la época, con nombres y apellidos. En la fotografía junto al redactor y amigo de mi padre Aymamí-Serra.
Ver: http://octavicentelles.blogspot.com.es/2012/09/el-negus-de-tardienta-catalogo.html
Ver catálogo Centelles in edit oh! editado por el Ministerio de Cultura, páginas 140 y 141
Es una lástima que intente deconstruir la obra de un gran fotoperiodista con errores y leyendas urbanitas.
La fotografía del Negus de Tardienta Hilari Salanova fue publicada ocho días antes del reportaje de La Vanguardia de 28 de agosto de 1936, corresponde a la entrevista que le hizo Aymamí Serra el día 20 de agosto a primera hora de la tarde en Sipán (Loporzano) el redactor publicó claramente la filiación del Negus.
Octavi Centelles i Martí
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Era un minyó d'aspecte vigorós, d'uns vint-i-cins o vint-i-sis anys, de cabells rossos tirant a roig i músculs poderosos...»
Homenatge a Catalunya, George Orwell
Introducción de Lionel Trilling, traducción al catalán de Ramón Folch i Camarasa
Editorial Ariel, S.A.
1ª edición: diciembre de 1969
(c) Sonia Bronwell Orwell 1952, Herederos de Sonia Bronwell Orwell 1982.
Primera edición, año 1979.