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viernes, 20 de diciembre de 2013

Mitin del PSU y de la UGT en el price, domingo 20 de diciembre de 1936.

Suplemento gráfico de La Vanguardia de 22 de diciembre de 1936.
Foto recuadrada: Agustí Centelles i Ossó.

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jueves, 9 de mayo de 2013

Barcelona, hechos de mayo de 1937, barricadas en la Rambla de Santa Mónica.

Barcelona, hechos de mayo de 1937, barricadas en la Rambla de Santa Mónica.

Barcelona, la ciudad estimada y fotografiada por Agustí Centelles i Ossó

Fotos Agustí Centelles i´Ossó (c) 2013 Archivos Estatales, MECyD, CENTRO DOCUMENTAL DE LA MEMORIA HISTÓRICA, Salamanca. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

Foto: Agustí Centelles i Ossó
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Octavi Centelles
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Barcelona, 7 y 8 de mayo de 1937, se vuelve al trabajo después de las revueltas.

Barcelona, 7 y 8 de mayo de 1937, se vuelve al trabajo después de las revueltas.

Foto Agustí Centelles i Ossó, fondo CENTELLES, (c) 2012 Archivos estatales, MECyD, Centro Documental de la Memoria Histórica,TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.

Barcelona, hechos de mayo de 1937.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Barcelona, hechos de mayo de 1937.

Barcelona, hechos de mayo de 1937.

Barcelona, hechos de mayo de 1937, se retiran las barricadas después de la llamada de las centrales sindicales.

Barcelona, «fets de maig de 1937» una barricada en la estación del metropolitano de Marina.

Barcelona, «fets de maig de 1937» una barricada en la estación del metropolitano de Marina.

Foto: Agustí Centelles i Ossó, fondo Agustí Centelles, (c) 2012 Archivos estatales, MECyD, Centro Documental de la Memoria Histórica, Salamanca.

martes, 7 de mayo de 2013

Barcelona, «fets de maig de 1937», despliegue de las tropas en la Rondade San Pedro.

Barcelona, 5 de mayo de 1937
El coronel de la G.N.R. Escobar, gravemente herido de un balazo.
... cuando se dirigía a la Comisaría de Orden Público el coronel de la Guardia Nacional Republicana, Escobar, para encargarse de las funciones de Orden Público en Cataluña, por mandato del Gobierno de la República, fué agredido por un grupo que le hizo varios disparos.
Uno de los proyectiles le penetró por el costado derecho, atravesándole el pulmón y resultado, por lo tanto, herido de gavedad.
Inmediatamente fueron pretados los necesarios auxilios al bravo militar, quien ayer se hallaba, aunque en grave estado, casi fuera de peligro.
El coronel Escobar, militar adicto a la Republica fue quien mandaba las fuerzas que el 19 de julio se apoderaron de la Central Telefónica, donde se habían hecho fuertes los militares sublevados.
La Vanguardia, Barcelona, 7 de mayo de 1937.
hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1937/05/0 7/pagina-2/3...
Ver: visita del President Lluís Companys al teniente coronel Escobar el 17 de junio de 1937.
www.flickr.com/photos/etecemedios/122005430/

Barcelona, «fets de maig de 1937» una barricada en la Rambla, junto ala sede del POUM.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Joan Comorera i Soler, primer secretario del PSUC, «las fotos perdidas de Agustí Centelles», copia original vintage de época del archivo del Partido Comunista.

Joan Comorera i Soler, primer secretario del PSUC, «las fotos perdidas de Agustí Centelles», copia original vintage de época del archivo del Partido Comunista.

Barcelona, 7 de marzo de 1937.

Foto: Agustí Centelles i Ossó (c) 2012 Archivos Estatales, MECyD, CENTRO DOCUMENTAL DE LA MEMORIA HISTÓRICA, Salamanca, todos los derechos reservados.

Fondo: archivo fotográfico del PCE,
Investigación: ArtDocumenta.

martes, 11 de septiembre de 2012

Joan Comorera, primer secretario del PSUC, «las fotos perdidas de Agustí Centelles», copia original vintage de época del archivo del Partido Comunista.

«las fotos perdidas de Agustí Centelles», copia original vintage de época del archivo del Partido Comunista.

Foto: Agustí Centelles i Ossó
Colección: fototeca histórica Partido Comunista de España.
Documentación: ArtDocumenta.
(c) 2012 Archivos Estatales, MECyD, CENTRO DOCUMENTAL DE LA MEMORIA HISTÓRICA.
Todos los derechos reservados.



oancomorerablanes.blogspot.com.es/
El 7 de mayo de 1958 moría en el penal de Burgos Joan Comorera, el primer secretario general del PSUC. Era necesario rendirle homenaje y conocer un poco más a este político que fue también una personalidad clave en la historia reciente de nuestro país.
Joan Comorera fue Conseller d'Economia i d'Agricultura de la Generalitat de Catalunya durante el gobierno de Lluís Companys, y primer Secretario General del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC).
Proclamada la 2a República, regresó del exilio argentino causado por la dictadura de Primo de Rivera, e insufló renovadas energías a los socialistas diseminados por Catalunya, creando la USC. En 1934 fue nombrado Conseller d'Agricultura i Economia de la Generalitat, implantando una política agraria revolucionaria.
Estuvo a favor de la insurrección del 6 d'octubre de 1934, junto a Lluís Companys y otros consellers, con los que compartió prisión y Consejo de Guerra. En 1936 promueve la unificación entre 4 partidos de izquierda, creando el PSUC, del que fue nombrado secretario general.
En 1939 se ve obligado a exiliarse primero a París, luego a Moscú y, finalmente a México. En 1945 regresa a Europa, a Toulouse (Francia), desde donde reorganiza el PSUC. En este período el Partido Comunista de España (PCE) y el PSUC entran en discusiones y enfrentamientos, hasta el punto en que Comorera es expulsado del partido que creó. Pasado algún tiempo, poniendo en riesgo su vida, regresa a Barcelona donde es detenido y juzgado (1954) y conducido al Penal de Burgos, condenado a 30 años de encarcelamiento. Enfermo, muere el 7 de mayo de 1958, en la prisión burgalesa.
En abril de 1985, sus restos regresan a Catalunya, donde fue enterrado en el panteón familiar en Sant Andreu (Barcelona).
Joan Comorera, fue una figura clave de nuestra historia, como ideólogo, activista político y como hombre de honor y valor, en una época que se distinguió por el reconocimiento de los derechos universales de las personas, como la libertad, la democracia, el derecho a la educación y al bien común, valores de los que él fue su fiel adalid.

viernes, 4 de mayo de 2012

Barcelona 5 de mayo de 1937, en extrañas circunstancias muere el dirigente de la UGT Antoni Sesé Artaso.

Barcelona 5 de mayo de 1937, en extrañas circunstancias muere el dirigente de la UGT Antoni Sesé Artaso.

Foto: Agustí Centelles i Ossó, fondo Centelles, (c) 2012 Archivos estatales, MECyD, Centro Documental de la Memoria Histórica, todos los derechos reservados.

Antonio Sesé Artaso

es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Sesé_Artaso
Antonio Sesé Artaso (Broto, Huesca, 1895 – Barcelona, 1937) fue un sindicalista y político español, militante de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), de la Unión General de Trabajadores (UGT), del Bloque Obrero y Campesino (BOC) y del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC).
Afiliado a la CNT desde su juventud, la represión le llevará a prisión durante once meses en 1922 y veintiocho durante la Dictadura de Primo de Rivera. Miembro de los sindicalistas pro-bolcheviques de la CNT encabezados por Joaquín Maurín, fue militante de la Federación Comunista Catalanobalear (FCCB) dirigida por éste y como tal participó en la fundación del BOC en 1930. Fue expulsado del mismo en 1931 por sus posiciones favorables a la Tercera Internacional, entonces dominada por el estalinismo; y en la misma etapa de la CNT, al igual que numerosos sindicalistas comunistas, por lo que ingresará en UGT.

Barcelona, hechos de mayo de 1937, barricadas en la Ronda de San Antonio.

Barcelona, hechos de mayo de 1937, barricadas en la Ronda de San Antonio.

Foto: Agustí Centelles i Ossó, fondo Centelles, (c) 2012 Archivos estatales, MECyD, Centro Documental de la Memoria Histórica, todos los derechos reservados.

Barcelona, hechos de mayo de 1937, la miliciana Mika Etxebere.

jueves, 3 de mayo de 2012

Barcelona, hechos de mayo de 1937, traslado de un herido al hospital de sangre instalado en el antiguo Hotel Ritz.

Foto: Agustí Centelles i Ossó, fondo Centelles (c) 2012 Archivos estatales del MECyD, Centro Documental de la Memoria HIstórica, TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.

Barcelona, hechos de mayo de 1937.

Foto: Agustí Centelles i Ossó, fondo Centelles (c) 2012 Archivos estatales del MECyD, Centro Documental de la Memoria HIstórica, TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.


La lucha en las calles de Barcelona

La situación conflictiva entre las tendencias que se proponían la revolución por la base, y la conquista del poder político por la cúspide, culminó el mismo día 2 con el ataque por sorpresa de doscientas unidades de las Fuerzas de Asalto de la Comisaria de Orden Público al edificio de la Telefónica. Esta entidad estaba incautada por la CNT y la UGT, de acuerdo con el decreto de Colectivizaciones en vigor. La orden de ocupación procedía de Artemio Ayguadé, que tomó la decisión sin contar con los demás miembros del gobierno catalán, pero su actitud fue desestimada por los trabajadores, que cerraron el paso de la fuerza pública hacia los pisos superiores, a la vez que comunicaban la noticia a toda la organziación confederal.
Los militantes cenetistas organizaron una dura resistencia gracias a una ametralladora instalada estratégicamente. La noticia se propagó rápidamente. De forma inmediata se levantaron barricadas en toda la ciudad. No debe hablarse de una reacción espontánea de la clase obrera barcelonesa, porque la huelga general, los enfrentamientos armados con las fuerzas de policía y las barricadas fueron fruto de la iniciativa tomada por el Comité de Investigación de la CNT-FAI y los Comités de Defensa, rápidamente secundada gracias a la existencia de un enorme descontento generalizado.
El día 3, la increíble lucha se plantó y se propagó a la calle. Se habían formado dos bandos: la fuerza pública -cuya apoliticidad se había pretendido-, el PSUC, la UGT y los extremista de Estat Catalá, por un lado. La CNT-FAI, Juventudes Libertarias y POUM por otro. La reacción al intento de ocupación de la Telefónica partió de los militantes anarcosindicalistas de base, en desacuerdo con los Comités orgánicos representativos, que trataron de apaciguar la situación.
Nuevamente, como en julio de 1936, la lucha fue asumida por los Comités Confederales de Defensa de los Barrios que se adueñaron de las barriadas extremas. Sus adversarios dominaron sistios estratégicos de la ciudad. Numerosos puntos de uno y otro bando quedaron aislados y sistiados en el centro.
Barricadas en los sucesos de mayo de 1937. La contrarrevolución  comunista.
Barricadas en mayo del 37 en Barcelona.
Los Amigos de Durruti fueron los combatientes más activos en las barricadas, y dominaron completamente la plaza Maciá (ahora plaza Real), con todos los accesos bloqueados con barricadas, y la calle Hospital en toda su longitud. En el cruce Ramblas/ calle Hospital, bajo un enorme retrato de Durruti colocado en la fachada del piso donde estaba la sede de la Agrupación, levantaron una barricada donde establecieron su centro de operaciones. El absoluto control de la calle Hospital enlazaba con la sede del Comité de Defensa Confederal (cuartel central de los Comités de Defensa), en Los Escolapios de la Ronda San Pablo, y de allí con la Brecha de San Pablo, tomada por una cuarentena de milicianos de la Rojinegra, que al mando del durrutista Máximo Franco habían «bajado a Barcelona» en labor de «observación e información», después que tanto la Columna Rojinegra como la Lenin (del POUM), mandada por Rovira, hubieran cedido a las presiones recibidas para que sus respectivas unidades regresaran al frente.
Los Comités de la CNT tratataban de demostrar la extralimitación de funciones del consejero de Seguridad Interior y mientras, la radio CNT-FAI, difundía sin cesar procalamas tendetes a imponer el "alto el fuego". Estas proclamas frenaron el impulso ofensivo de los cuadros de base, desconcertados por la actitud conciliadora de los Comités responsables. Estas vacilaciones eran aprovechadas por sus enemigos para conquistar nuevas posiciones.
Desde los micrófonos oficiales los dirigentes político instaban también a la concordia, Por su parte, el gobierno central dictó severas medidas contra la "sublevación" de Barcelona. Federica Montseny y García Oliver, miembros de la CNT en el gobierno central, salieron precipitadamente para Barcelona, con la misión de mediar en la lucha. García Oliver dijo en su alocución:
"Camaradas, por la unidad antifascistas, por la unidad proletaria, por los que cayeron en la lucha, no hagáis caso de las provocaciones."
Habiendo exigido Companys el establecimiento de la supremacía de la fuerza pública en la calle, la lucha se recrudeció. El día 5 dimitió el gobierno de la Generalitat, y la CNT exigió la dimisión de Ayguadé. El comité Regional Conbfederal propuso una gran tregua, manteniéndose los combatientes en sus respectivas posiciones. La política de apaciguamiento de los Comités Confederales produjo hondo disgusto y confusión entre los combatientes de los sindciatos. Por otra parte, las treguas acordadas servían para que las fuerzas de asalto t sus aliados mejoraran sus posiciones. El 5 de mayo las Federacione Locales de la UGT y la CNT intimaron a todos los trabajadores a reintegrarse al trabajo. Al mismo tiempo, el gobierno central decretó la incautación del orden público en Cataluña y envió a Barcelona fuerzas militares expedicionarias. Barcos de la flota republicana zarparon en direción a Barcelona.
Los contrarrevolucionarios aprovecharon la ausencia de tropas anarcosindicalistas en las calles -bien por los llamamientos desde la radio o bien porque estaban en el frente- para ocupar el Palacio de Justicia, atacar los edificios de la Unión Médica y de la Federación Local de las Juventudes Libertarias. La llegada de nuevas unidades de guardias de asalto, consiguieron practicamente desarmar a la resistencia anarcosindicalista (entre otros a los Amigos de Durruti) y del POUM.
Foto de Federica Montseny.
Juan García Oliver
Instantanea en el momento en el que interviene por radio pidiendo el cese de los enfrentamientos en la ciudad.
El día 6, la CNT-FAI propusieron el abandono de las barricadas que, al parecer, fue aceptado por los combatientes confederales, que en su fuero interno consideraban aquello como uan claudicación revolucionaria suicida. El día 7 entraron en Barcelona las fuerzas expedicionarias, al mando del teniente coronel Emilio Torres, que gozaba de simpatías en los medios anarcosindicalistas por haber sido comandante de la columna "Tierra y LIbertad". La propia CNT insinuó la designación de ese viejo amigo como jefe de las fuerzas expedicionarias, al objeto de hacerse obedecer por los compañeros, y en evitación de subsiguientes represalias.
Al fin se logró el apaciguamiento y la CNT creyó, o quiso creer en la vistualidad de aquella paz, pero la verdad fue que a partir de aquel momento, el equilibrio de fuerzas políticas en Cataluña se venció del lado de sus adversarios. El ataque unilateral partido de la secretaría de Orden Público de la Generalitat no se comprendería sin la parcialidad de Companys. El mismo Companys, que diez meses antes abdicara su poder ante los anarcosindicalistas vencedores en la calle contra el fascismo. Los grupos políticos a los que aquéllos concedieron carta de naturaleza lograron concitar contra la CNT-FAI fuerzas sañudas que no podían perdonarle las realizaciones revolucionarias.
La contrarrevolución republicana-stalinista había triunfado y se formó un nuevo Gobierno de coalición -en un intento de mantener la ficción de la unidad-, siempre presidido por Companys. El gobierno de la Generalitat se transformó en un Consejo Ejecutivo muy restringido, compuesto por Valerio Mas (CNT), Rafael Vidiella (UGT) y un representante de la Esquerra. A principios de julio de 1937 la jefatura de policía sería ocupada por el comunista Burillo.
En las luchas de Barcelona los anarcosindicalistas perdieron, entre otros militantes destacados, a Camilo Berneri, a Domingo Ascaso y a Francisco Martínez (de la FIJL). En represiones posteriores desaparecieron doce militantes de la barriada de San Andrés, cuyos cadáveres aparecerían días después terriblemente desfigurados en el cementerio de Cerdanyola. La represión que siguió se haría merced incluso a los resortes legales, ya la representación confederal en el estamento del goierno sería incapaz para evitarla.
Cavaeres anarquistas, asesinados por los comunistas.
Cadáveres de jóvenes libertarios asesinados por la represión comunista.
Estos acontecimiento tendrían trascendental influencia en el porvenir de la República y en cuanto a sus posibilidades de ganar la guerra. El PSUC cometió un grave error en su intento de desnivelar a su favor el equilibrio político de Cataluña, apoyándose en la lograda conjunción de todas las fuerzas anti-revolucionarias y en la neutralidad sospechosa de la Esquerra, porque allí se arruinó la aspiración de la unidad que, si bien en precario, había tenido fases un tanto líricas, como la inaugurada en enero de 1937 con reuniones del Comité Central del Partido Comunista y el Comité Nacional de la CNT, tendentes a subsanar fricciones producidas por la base. La unidad quedaría en lo sucesivo como mero tema para la propaganda y el proselitismo partidista, pero la verdad es que la base de coincidencias que sostenían la República iba reduciéndose en un proceso irreversible y alarmante. Porque por otra parte, los acontecimientos de mayo iban a potenciar la inmediata marginación del socialismo de izquierda y la caida del gobierno de Largo Caballero, que daría vía libre a la persecución indiscriminada contra el POUM.

Barcelona, hechos de mayo de 1937.

Foto: Agustí Centelles i Ossó, fondo CENTELLES (c) 2012 Archivos estatales, MECyD, Centro Documental de la Memoria Histórica, TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.


Mayo de 1937 
La revolución traicionada

La contrarrevolución en marcha: los hechos antecedentes

El PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña), de ideología marxista-leninista, fue fundado el 23 de julio de 1936 como producto de la fusión entre las federaciones catalanas del PSOE y del PCE. El POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), cercano al trotskismo, nació el 29 de septiembre de 1935 como resultado de la unificación de laIzquierda Comunista de España (ICE) y el Bloque Obrero y Campesino (BOC).
La tirantez entre el POUM y el PSUC provenía tanto de una lucha hegemónica de ambos grupos comunistas sobre la UGT catalana, como del carácter trotskista del primero. Estaba en plena vigencia la campaña stalinista contra el trotskismo y, en general, contra todos los opositores a su política. El POUM era presentado como agente del fascismo internacional, y quedó eliminado del gobierno de la Generalitat después de la crisis provocada con este fin por el PSUC. En aquella época llegó a Barcelona un barco soviético con víveres y este hecho, que suscitó en verdad fervorosa adhesión popular, y sirvió para que se incrementase una campaña detractora contra el anterior consejero de Abastaos del gobierno de la Generalitat, Domenech, perteneciente a la CNT.
El nuevo gobierno de la Generalitat emprendió una reorganización de los servicios de policía. El consejero de Seguridad Interior, Artemio Ayguadé, comunista que se hacía pasar por republicano, dio posesión de la Comisaría de Policia a Eusebio Rodríguez Salas, afiliado al PSUC. El 23 de enero de 1937, la UGT catalana, bajo la influencia del PSUC, celebró un congreso de pequeños propietarios del campo en que se atacó abiertamente a las colectividades.
A primeros de marzo de 1937, el consejero de Seguridad Interior dictó varios decretos por los que se disolvían el Consejo de Seguridad Interior, formado por los representantes de todos los sectores, los Consejos de Obreros y Soldados y las Patrullas de Control. Asi mismo, se prohibía la afiliación de las fuerzas de orden público, so pena de expulsión. La crisis de gobierno que siguió por espacio de un mes dio lugar a peligrosas tensiones y, el 30 de marzo, el Comité Regional de la CNT cursó una circular a los militares, federaciones y sindicatos, recomendándoles vigilancia y contacto permanente.
El 26 de marzo quedó resuelta esta nueva crisis de la Generalitat con los mismos personajes del anterior gabinete, pero los decretos de Orden Público quedaron en suspensión.
El 25 de abril resultó asesinado cerca de Barcelona el afiliado al PSUC, Roldán Cortada, que antes había sido afiliado a la CNT (y, por cierto, firmante del famoso manifiesto de los Treinta). En respuesta, fueron detenidos varios anarquistas a quienes no se pudo probar ninguna responsabilidad en el hecho. En el entierro de Cortada, al que asistieron fuerzas armadas y de policia, se gritaron consignas contra los anarquistas. Se siguieron diversos incidentes, con la muerte de tres militantes de la CNT dos días después.
Companys había decidido abandonar la táctica de un gobierno de la Generalitat de unidad antifascista para adoptar la postura propugnada por Joan Comorera, secretario del PSUC, que consistía en imponer por la fuerza un gobierno «fuerte» que no tolerase ya una CNT incapaz de meter en cintura a sus propios militantes, calificados como «incontrolados». Así pues, Companys estaba decidido a romper una política de pactos con la CNT, cada vez más difícil, y creyó que había llegado la hora, gracias al apoyo del PSUC y los soviéticos, de imponer por la fuerza la autoridad y decisiones de un gobierno de la Generalitat que, como los hechos demostraron, aún no era lo bastante poderosa como para dejar de negociar con la CNT. Esto desembocó directamente en los enfrentamientos armados de mayo.
El 1 de mayo, la fuerza pública practicó numerosos cacheos en la calle. Fueron desarmados y detenidos numerosos militantes de la CNT. El 2 de mayo Solidaridad Obrera lanzaría la siguiente consigna:
"¡Trabajadores: que nadie se deje desarmar bajo ningún concepto!"

La lucha en las calles de Barcelona

La situación conflictiva entre las tendencias que se proponían la revolución por la base, y la conquista del poder político por la cúspide, culminó el mismo día 2 con el ataque por sorpresa de doscientas unidades de las Fuerzas de Asalto de la Comisaria de Orden Público al edificio de la Telefónica. Esta entidad estaba incautada por la CNT y la UGT, de acuerdo con el decreto de Colectivizaciones en vigor. La orden de ocupación procedía de Artemio Ayguadé, que tomó la decisión sin contar con los demás miembros del gobierno catalán, pero su actitud fue desestimada por los trabajadores, que cerraron el paso de la fuerza pública hacia los pisos superiores, a la vez que comunicaban la noticia a toda la organziación confederal.
Los militantes cenetistas organizaron una dura resistencia gracias a una ametralladora instalada estratégicamente. La noticia se propagó rápidamente. De forma inmediata se levantaron barricadas en toda la ciudad. No debe hablarse de una reacción espontánea de la clase obrera barcelonesa, porque la huelga general, los enfrentamientos armados con las fuerzas de policía y las barricadas fueron fruto de la iniciativa tomada por el Comité de Investigación de la CNT-FAI y los Comités de Defensa, rápidamente secundada gracias a la existencia de un enorme descontento generalizado.
El día 3, la increíble lucha se plantó y se propagó a la calle. Se habían formado dos bandos: la fuerza pública -cuya apoliticidad se había pretendido-, el PSUC, la UGT y los extremista de Estat Catalá, por un lado. La CNT-FAI, Juventudes Libertarias y POUM por otro. La reacción al intento de ocupación de la Telefónica partió de los militantes anarcosindicalistas de base, en desacuerdo con los Comités orgánicos representativos, que trataron de apaciguar la situación.
Nuevamente, como en julio de 1936, la lucha fue asumida por los Comités Confederales de Defensa de los Barrios que se adueñaron de las barriadas extremas. Sus adversarios dominaron sistios estratégicos de la ciudad. Numerosos puntos de uno y otro bando quedaron aislados y sistiados en el centro.
Barricadas en los sucesos de mayo de 1937. La contrarrevolución  comunista.
Barricadas en mayo del 37 en Barcelona.
Los Amigos de Durruti fueron los combatientes más activos en las barricadas, y dominaron completamente la plaza Maciá (ahora plaza Real), con todos los accesos bloqueados con barricadas, y la calle Hospital en toda su longitud. En el cruce Ramblas/ calle Hospital, bajo un enorme retrato de Durruti colocado en la fachada del piso donde estaba la sede de la Agrupación, levantaron una barricada donde establecieron su centro de operaciones. El absoluto control de la calle Hospital enlazaba con la sede del Comité de Defensa Confederal (cuartel central de los Comités de Defensa), en Los Escolapios de la Ronda San Pablo, y de allí con la Brecha de San Pablo, tomada por una cuarentena de milicianos de la Rojinegra, que al mando del durrutista Máximo Franco habían «bajado a Barcelona» en labor de «observación e información», después que tanto la Columna Rojinegra como la Lenin (del POUM), mandada por Rovira, hubieran cedido a las presiones recibidas para que sus respectivas unidades regresaran al frente.
Los Comités de la CNT tratataban de demostrar la extralimitación de funciones del consejero de Seguridad Interior y mientras, la radio CNT-FAI, difundía sin cesar procalamas tendetes a imponer el "alto el fuego". Estas proclamas frenaron el impulso ofensivo de los cuadros de base, desconcertados por la actitud conciliadora de los Comités responsables. Estas vacilaciones eran aprovechadas por sus enemigos para conquistar nuevas posiciones.
Desde los micrófonos oficiales los dirigentes político instaban también a la concordia, Por su parte, el gobierno central dictó severas medidas contra la "sublevación" de Barcelona. Federica Montseny y García Oliver, miembros de la CNT en el gobierno central, salieron precipitadamente para Barcelona, con la misión de mediar en la lucha. García Oliver dijo en su alocución:
"Camaradas, por la unidad antifascistas, por la unidad proletaria, por los que cayeron en la lucha, no hagáis caso de las provocaciones."
Habiendo exigido Companys el establecimiento de la supremacía de la fuerza pública en la calle, la lucha se recrudeció. El día 5 dimitió el gobierno de la Generalitat, y la CNT exigió la dimisión de Ayguadé. El comité Regional Conbfederal propuso una gran tregua, manteniéndose los combatientes en sus respectivas posiciones. La política de apaciguamiento de los Comités Confederales produjo hondo disgusto y confusión entre los combatientes de los sindciatos. Por otra parte, las treguas acordadas servían para que las fuerzas de asalto t sus aliados mejoraran sus posiciones. El 5 de mayo las Federacione Locales de la UGT y la CNT intimaron a todos los trabajadores a reintegrarse al trabajo. Al mismo tiempo, el gobierno central decretó la incautación del orden público en Cataluña y envió a Barcelona fuerzas militares expedicionarias. Barcos de la flota republicana zarparon en direción a Barcelona.
Los contrarrevolucionarios aprovecharon la ausencia de tropas anarcosindicalistas en las calles -bien por los llamamientos desde la radio o bien porque estaban en el frente- para ocupar el Palacio de Justicia, atacar los edificios de la Unión Médica y de la Federación Local de las Juventudes Libertarias. La llegada de nuevas unidades de guardias de asalto, consiguieron practicamente desarmar a la resistencia anarcosindicalista (entre otros a los Amigos de Durruti) y del POUM.
Foto de Federica Montseny.
Juan García Oliver
Instantanea en el momento en el que interviene por radio pidiendo el cese de los enfrentamientos en la ciudad.
El día 6, la CNT-FAI propusieron el abandono de las barricadas que, al parecer, fue aceptado por los combatientes confederales, que en su fuero interno consideraban aquello como uan claudicación revolucionaria suicida. El día 7 entraron en Barcelona las fuerzas expedicionarias, al mando del teniente coronel Emilio Torres, que gozaba de simpatías en los medios anarcosindicalistas por haber sido comandante de la columna "Tierra y LIbertad". La propia CNT insinuó la designación de ese viejo amigo como jefe de las fuerzas expedicionarias, al objeto de hacerse obedecer por los compañeros, y en evitación de subsiguientes represalias.
Al fin se logró el apaciguamiento y la CNT creyó, o quiso creer en la vistualidad de aquella paz, pero la verdad fue que a partir de aquel momento, el equilibrio de fuerzas políticas en Cataluña se venció del lado de sus adversarios. El ataque unilateral partido de la secretaría de Orden Público de la Generalitat no se comprendería sin la parcialidad de Companys. El mismo Companys, que diez meses antes abdicara su poder ante los anarcosindicalistas vencedores en la calle contra el fascismo. Los grupos políticos a los que aquéllos concedieron carta de naturaleza lograron concitar contra la CNT-FAI fuerzas sañudas que no podían perdonarle las realizaciones revolucionarias.
La contrarrevolución republicana-stalinista había triunfado y se formó un nuevo Gobierno de coalición -en un intento de mantener la ficción de la unidad-, siempre presidido por Companys. El gobierno de la Generalitat se transformó en un Consejo Ejecutivo muy restringido, compuesto por Valerio Mas (CNT), Rafael Vidiella (UGT) y un representante de la Esquerra. A principios de julio de 1937 la jefatura de policía sería ocupada por el comunista Burillo.
En las luchas de Barcelona los anarcosindicalistas perdieron, entre otros militantes destacados, a Camilo Berneri, a Domingo Ascaso y a Francisco Martínez (de la FIJL). En represiones posteriores desaparecieron doce militantes de la barriada de San Andrés, cuyos cadáveres aparecerían días después terriblemente desfigurados en el cementerio de Cerdanyola. La represión que siguió se haría merced incluso a los resortes legales, ya la representación confederal en el estamento del goierno sería incapaz para evitarla.
Cavaeres anarquistas, asesinados por los comunistas.
Cadáveres de jóvenes libertarios asesinados por la represión comunista.
Estos acontecimiento tendrían trascendental influencia en el porvenir de la República y en cuanto a sus posibilidades de ganar la guerra. El PSUC cometió un grave error en su intento de desnivelar a su favor el equilibrio político de Cataluña, apoyándose en la lograda conjunción de todas las fuerzas anti-revolucionarias y en la neutralidad sospechosa de la Esquerra, porque allí se arruinó la aspiración de la unidad que, si bien en precario, había tenido fases un tanto líricas, como la inaugurada en enero de 1937 con reuniones del Comité Central del Partido Comunista y el Comité Nacional de la CNT, tendentes a subsanar fricciones producidas por la base. La unidad quedaría en lo sucesivo como mero tema para la propaganda y el proselitismo partidista, pero la verdad es que la base de coincidencias que sostenían la República iba reduciéndose en un proceso irreversible y alarmante. Porque por otra parte, los acontecimientos de mayo iban a potenciar la inmediata marginación del socialismo de izquierda y la caida del gobierno de Largo Caballero, que daría vía libre a la persecución indiscriminada contra el POUM.



Agustí Centelles i Ossó en flickr.com


Barcelona, 14 de julio de 2010, acto en memoria de Agustí Centelles en el
estudio fotográfico que instaló en la calle Ciutat de Balaguer, nos acompañaron
el alcalde Hereu y el concejal Jordi Martí, foto cedida.

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