http://es.wikipedia.org/wiki/Jornadas_de_Mayo_de_1937
Las Jornadas de Mayo de 1937, muchas veces llamadas también Sucesos de Mayo, Sucesos de Barcelona o Hechos de Barcelona, son una serie de enfrentamientos sucedidos principalmente entre el 3 y el 8 de mayo de 1937 en diversas localidades de las provincias de Cataluña, con epicentro en la ciudad de Barcelona, que enfrentaban a los grupos Anarquistas y Trotskistas (partidarios de la Revolución), por un lado, y al Estado republicano, la Generalidad de Cataluña y algunos grupos políticos, por otro lado. Fue el punto culminante del enfrentamiento entre la legalidad republicana de la preguerra y la Revolución, que estaban en roce constante desde el 18 de julio de 1936.
Hechos preliminares
Tradicionalmente se ha admitido por la historiografía que el hecho clave que hizo estallar el conflicto en Barcelona fue la toma de la Central telefónica de
Barcelona por la Guardia de Asalto. Las razones por las que se decidió tomar el control se debían al control de las llamadas gubernamentales por parte de la
CNT. La central estaba controlada desde el comienzo de la guerra por la
CNT-
FAI, sindicato obrero que
colectiviza la empresa telefónica en las zonas que controla. Y por tanto, controlaba las comunicaciones telefónicas de
Cataluña.
El
2 de mayo el ministro de Marina y Aire,
Indalecio Prieto, telefoneó a la
Generalitat desde
Valencia; El telefonista anarcosindicalista que había al otro lado le replicó que en
Barcelona no había gobierno alguno sino sólo un
comité de Defensa.
11 El gobierno estaba convencido de que hacía tiempo que los anarquistas registraban sus conversaciones telefónicas (los cuales, desde luego, disponían de medios para hacerlo).
11 Otra vez ese mismo día, hubo una llamada del presidente de la República
Manuel Azaña a
Companys, Presidente de la
Generalitat; A mitad de conversación, ésta fue cortada por el telefonista, quien dijo que las líneas debían usarse con fines más importantes que una mera charla entre ambos presidentes.
12 Hacía tiempo que las autoridades republicanas sospechaban que los anarcosindicalistas tenían sometidas a escuchas todas las conversaciones telefónicas de tipo oficial, y esta clase de incidentes supusieron la gota que colmó el vaso.
Por otro lado, esa misma tarde del
2 de mayo de
1937 se produjeron tiroteos en Barcelona entre miembros de
Estat Catalá y la
FAI, resultando muerto un miembro de esta última. Ello era prueba de la explosiva situación que se vivía en
Barcelona [cita requerida].
Un cuerpo de 200 policías mandados por el consejero de Orden Público de la
Generalidad de Cataluña,
Rodríguez Salas, se dirigió a la central de la Teléfonica y se personó en el departamento de censura (situado en la segunda planta) con la intención de tomar el control del edificio.
11Aquello pareció a los anarquistas una provocación, pues la Telefónica estaba ocupada
legalmente por un comité anarcosindicalista de acuerdo a un decreto de la propia
Generalitat acerca de las colectivizaciones. Rodríguez Salas, por su parte, obtuvo esta orden del responsable de asuntos interiores en el gobierno autonómico,
Artemi Ayguadé.
11 Entonces los trabajadores anarquistas abrieron fuego desde el rellano de la segunda planta contra el departamento de censura. Rodríguez Salas solicitó ayuda por teléfono y se presentó la
Guardia Nacional Republicana junto a dos jefes de las Patrullas de Control, Dionisio Eroles (a la sazón jefe de la comisaría anarquista) y José Asens (el jefe de las Patrullas de Control). Eroles persuadió a los trabajadores cenetistas de que cesaran el fuego y aunque se resistieron en un principio, éstos entregaron su armas pero no sin antes disparar a través de las ventanas la munición sobrante.
13En la
plaza de Cataluña se había congregado una muchedumbre: Al principio se creyó que los anarquistas habían capturado al jefe de Policía.
13El POUM, los
Amigos de Durruti, los
Leninistas-Bolcheviques y las
juventudes anarquistas tomaron posiciones y al cabo de unas cuantas horas, todas las organizaciones políticas habían sacado las armas que tenían ocultas y empezaron a construir barricadas. A partir de esta escaramuza, se inician combates en diferentes puntos de la ciudad. Se construyen varios cientos de barricadas, y las unidades de policía ocupan azoteas y torres de iglesias.
13 Al anochecer,
Barcelona era una ciudad en guerra.
El
PSUC y el gobierno controlaban un sector urbano situado al este de las Ramblas; Los anarquistas dominaban el sector oeste y todos los suburbios también se encontraban en sus manos. En el centro de la ciudad, donde las sedes de los sindicatos y los partidos políticos (instaladas en edificios y hoteles requisados) se encontraban relativamente próximas, se empezó a oír disparos y todos los automóviles que circulaban eran ametrallados.
14 En la telefónica se había acordado una tregua y las comunicaciones telefónicas, que resultaban esenciales para la guerra, no se interrumpieron. La policía, instalada en la primera planta, incluso enviaba bocadillos a los anarquistas, que ocupaban las plantas superiores. Sin embargo, desde las azoteas, se lanzaron varias granadas que hicieron volar a varios coches de policía.
14 Lo que empeoraba la situación era el hecho de que ni en la
CNT ni en la
FAI existía la menor cohesión; la antorcha de la revolución la habían recogido los más extremistas de sus seguidores o las juventudes anarquistas. A primeras horas de la noche, los jefes del
POUM propusieron a los aturdidos dirigentes anarquistas en Barcelona formar una alianza contra el comunismo y el gobierno.
15 Los líderes anarquistas se negaron inmediatamente.
16El
4 de mayo Barcelona estaba sumida en el silencio, sólo interrumpido por el fuego de fusiles y ametralladoras. Los comercios y edificios estaban cubiertos por barricadas.
Bandas armadas de anarquistas atacaron los cuarteles de la
Guardia de Asalto y edificios gubernamentales; Éstos y los militantes comunistas contraatacaron.
17 La mayor parte del proletariado barcelonés apoya a los anarcosindicalistas y se teme iniciar
otra Guerra Civil dentro de la Guerra Civil. A las once de la mañana los delegados de los sindicatos de CNT se reúnen y acuerdan hacer todo lo posible para restablecer la tranquilidad. Entretanto, los dirigentes anarquistas
García Oliver y
Federica Montseny leían por la radio un llamamiento a sus seguidores para que depusieran las armas y volvieran al trabajo. Jacinto Toryho, director de
Solidaridad Obrera, se expresó en el mismo sentido.
17 Los ministros anarquistas iban llegando a Barcelona, y con ellos
Mariano Rodríguez Vázquez, "Marianet", (secretario del comité nacional de la CNT),
Pascual Tomás y
Carlos Hernández (del comité ejecutivo de la
UGT).
17 Ninguno de ellos deseaba un enfrentamiento con los comunistas, pero el presidente
Largo Caballero no tenía ninguna gana de emplear la fuerza contra los anarquistas.
17 Federica Montseny diría más tarde que la noticia de los disturbios había cogido totalmente desprevenida a ella misma y a los restantes ministros anarquistas.
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Una de las bazas de la
CNT-
FAI fue haberse hecho con el control de la mayoría de las industrias y servicios (tanto públicos como privados) tras el aplastamiento del golpe militar de Julio, lo que la convertía poco menos que en omnipresente.
"Viva la Ofensiva revolucionaria - Nada de compromisos - Desarme de la GNR y Guardia de Asalto reaccionarias - El momento es decisivo - La próxima vez será demasiado tarde - Huelga general en todas las industrias que no trabajen para la guerra, hasta la dimisión del gobierno reaccionario - Sólo el Poder Proletario puede asegurar la victoria militar - Armamento de la clase obrera – Viva la unidad de acción CNT-FAI-POUM – Viva el Frente Revolucionario del Proletariado – En los talleres, fábricas, barricadas, etc.: Comités de defensa Revolucionaria."
Dentro de la
Generalitat, Tarradellas, respaldado por el presidente
Companys, seguía negándose a acceder a la exigencia anarquista de que dimitieran Rodríguez Salas y Ayguadé. Pero al final se llegó a una solución y Companys llega a una frágil tregua con los diferentes grupos. El gobierno catalán dimitiría, formándose uno nuevo en el cual quedaría del gobierno
Ayguadé, para satisfacer las peticiones anarquistas. En el nuevo gobierno estarían representados los anaquistas, la
Esquerra, el
PSUC y los
rabassaires.
19 Pero los tiroteos incontrolados seguían barriendo las calles de la ciudad barcelonesa, causando la muerte a quienes se aventuraban a salir de sus refugios. A las nueve y media de la mañana la Guardia de Asalto ataca la oficina central del sindicato médico, en la Plaza Santa Ana en el centro de la ciudad, y la sede central de la Federación Local de la
FIJL. Los anarquistas denunciaban la complicidad del Gobierno y de los intereses soviéticos en terminar con la Revolución Social que se vive en Cataluña. El grupo anarquista
Agrupación de los Amigos de Durruti publicó varias octavillas, exigiendo la liberación de
Francisco Maroto del Ojo (anarquista andaluz recientemente encarcelado) y llamando a la población a la resistencia.
19 En una de ellas declaraba que:
Ha sido constituida una Junta Revolucionaria en Barcelona. Todos los responsables del golpe de estado, que maniobran bajo protección del gobierno, serán ejecutados. El POUM será miembro de la Junta Revolucionaria porque ellos apoyaron a los trabajadores.
2
No obstante, tanto la
CNT-
FAI como la
FIJL rechazan participar en la iniciativa de la agrupación.
2 Hacia las cinco de la tarde los escritores anarquistas italianos
Camillo Berneri y
Francesco Barbieri son detenidos por un grupo de doce guardias, seis de ellos de la policía municipal y el resto miembros del PSUC. Ambos serán asesinados durante su arresto.
19 El clima de alarma se encrespó más aún cuando llegaron al puerto unos destructores británicos. El POUM temía, sin razón alguna, que vinieran en misión de bombardeo.
nota 3 En realidad los ingleses temían que los anarquistas se hicieran dueños de la situación y se estaba hablando de evacuar a los súbditos extranjeros.
2 Hacia la noche llegó a la ciudad
Federica Montseny, ministra de Sanidad y e importante miembro de la CNT, con el propósito de mediar entre las partes.
2Ese mismo día, en
Tarragona y otras localidades costeras se produjeron combates, la Guardia de Asalto procede igualmente a intentar desalojar las Centrales de la Telefónica ocupadas por la
CNT; La situación se repitió en
Tortosa y
Vich, dando un saldo al final del día con más de una treintena de anarquistas muertos en
Tarragona y otros tantos en
Tortosa.
2 Por la noche Companys y
Largo Caballero mantuvieron una conversación telefónica en el curso de la cual el presidente catalán aceptó la oferta formulada por el presidente del gobierno de enviarle ayuda para restaurar el orden.
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La Guerra y la Revolución son inseparablesreza este cartel propagandístico de la
CNT y la
FIJL. Éste sería uno de los principales puntos discordantes entre los Anarquistas, por un lado, y el Gobierno republicano y los comunistas, por otro.
Durante la madrugada la CNT llama una vez más a los trabajadores a regresar al trabajo que se observó durante la mañana, aunque los llamamientos para volver al trabajo fueron desatendidos, más por miedo que por obstinación.
2 Por la tarde, no obstante, se reanudaron los combates. En un cine resultaron muertos varios guardias de la
GNR por disparos de una pieza de artillería de 75 mm. que habían traído de la costa varios miembros de las juventudes libertarias.
2 El comunista
Antonio Sesé, secretario general de la
UGT catalana y miembro del nuevo consejo provisional de la
Generalitat, resultó muerto cuando se dirigía a recibir su nombramiento (acaso accidentalmente, pues todos los automóviles que circulaban por la calle eran tiroteados, aunque posiblemente ésta fuera como represalia por la muerte de Domingo Ascaso el día anterior).
2Una fuerza de aproximadamente 5.000 miembros,
1 la mayoría de ellos Guardias de Asalto, parten de Madrid y Valencia hacia la capital catalana. Por la noche dos destructores republicanos, acompañados por el
acorazado Jaime I llegaron al puerto de Barcelona procedentes de Valencia y cargados de hombres armados; Prieto había logrado vencer la aversión de Largo Caballero al tomar cartas en el asunto.
2 Al difundirse la noticia por la ciudad, la mayor parte de los trabajadores en huelga abandonan la resistencia. En
Tarragona, milicianos de
Estat Català,
ERC y
PSUC atacan la sede local de la
FIJL, consiguiendo tomarla al asalto tras un duro enfrentamiento armado
[cita requerida].
A las ocho y veinte de la mañana llega la expedición de los Guardias de Asalto a Barcelona, ocupando distintos puntos neurálgicos de la ciudad. Algunos vienen por carretera desde Valencia, después de dominar sendas revueltas en
Tarragona y
Reus.
1 Los anarquistas locales habían volado los puentes, carreteras y ferrocarriles para impedir el paso a la columna. Ese día la CNT volvió a hacer un llamamiento a la vuelta al trabajo, proclamando por la radio:
«¡Abajo las barricadas! ¡Que cada ciudadano se lleve su adoquín! ¡Volvamos a la normalidad!».
2 Los Guardias de Asalto en las ciudades de
Barcelona y
Tarragona y muchas otras localidades, proceden a desarmar y detener a numerosos miembros de la
CNT,
FAI,
FIJL y
POUM que habían participado en ellas.
Las calles vuelven a la normalidad con algunos incidentes aislados y se empiezan a desmontar las barricadas. Los disturbios de Barcelona habían acabado finalmente. La prensa de la época calculó el número de bajas en 500 muertos y 1000 heridos.
22 Las
Jornadas de Mayo tuvieron también un campo de actuación secundario en muchos pueblos, principalmente de las provincias de
Barcelona y
Tarragona. Aquí la lucha también fue fortísima, aunque al final también fueron derrotados los anarquistas y trotkistas.
[editar]Repercusiones y consecuencias
Las
Jornadas de Mayo tuvieron unas profundas y largas consecuencias. De un lado demostraron que no se podía contar con que los anarquistas respondieran con voz unánime ante una situación dada, como había ocurrido el
18 de julio de 1936. Se había abierto un foso entre los ministros anarquistas, absortos en la tarea de ganar la guerra, y las juventudes anarquistas, obcecadas en hacer triunfar, por encima de todo, la Revolución. Personajes en otro tiempo muy influyentes, como
Escorza o
García Oliver, habían perdido el control sobre sus propios seguidores.
23 La crisis demostró que no podría haber tregua entre los comunistas y el
POUM. La
Generalitat fue restaurada en sus funciones, entrando en ella un solo representante de la
UGT (el comunista Vidiella), otro de la
CNT (Valerio Mas) y otro de la
Esquerra (otra vez Tarradellas). Algunos responsables de las muertes fueron juzgados después, pero sólo en
Tarragona, y no se les condenó a muerte sino sólo a penas de prisión.
24La
Generalitat, los comunistas y el gobierno central parecían dispuestos a actuar conjuntamente contra los extremistas, por la fuerza, si era necesario. Por último, los sucesos de mayo en Barcelona señalaron el fin de la revolución: A partir de entonces se podía decir que el
Estado republicano se encontraba en guerra con el
Estado nacionalista y no
la Revolución en guerra con el Fascismo. El nuevo director de Órden Público en Barcelona,
José Echevarría Novoa, no tardó en restaurar la normalidad en gran parte del sistema judicial,
25 pero, de este modo, los comunistas pudieron emprender con mayor facilidad su
cruzada contra el
POUM.
26 Las autoridades republicanas no tomaron más medidas contra la
CNT-
FAI debido al gran poder que todavía detentaban y también por su gran apoyo popular. La situación del POUM fue bien distinta, ya que el gobierno republicano acabaría ilegalizando el partido poco tiempo después (el
16 de junio) y detuvo a sus principales dirigentes, entre ellos
Julián Gorkin y
Andrés Nin. El
POUM acabaría desapareciendo del mapa político, mientras que el movimiento anarquista nunca volvería a intervenir en la guerra como había hecho hasta ahora. A la larga, estas disputas internas que desgarraban a la República supusieron un lastre en su unidad interna frente a los
Sublevados. Consecuencia misma de los
Sucesos de Barcelona fue la caída del
Gobierno de la Victoria de
Largo Caballero y la salida de los 4 ministros anarquistas que tenían representación en él, además de una clara victoria en la influencia y poder de los comunistas dentro del
Bando republicano.
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