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sábado, 27 de abril de 2013

World Press Photo


El fotoperiodismo tiene mucho arte

Ámsterdam acoge por unos días un debate sobre la manipulación y estetización de la imagen

Thomas Kanuwera, inmigrante zimbauense en Sudáfrica,retratado tras una brutal agresión. / PEP BONET
La exposición de fotografía y multimedia itinerante más conocida del mundo, la que da a conocer las obras galardonadas con los Premios World Press Photo, no es un evento artístico, sino una celebración del mejor fotoperiodismo. Pero, al igual que ocurre con otros ámbitos fronterizos de la creación humana, los elementos formales, el tipo de enfoque narrativo y el tratamiento visual empleados confieren una creciente importancia al papel del fotógrafo como creador y responsable de una declaración de intenciones más o menos explícita.
Tanto en la muestra, recién inaugurada en Ámsterdam en la Oude Kerk —la antigua iglesia gótica—, como en las jornadas de proyecciones y debates paralelas, se detecta no sólo una mayor conciencia de las posibilidades expresivas del medio (ya sean imágenes fijas o en movimiento), sino la aceptación de que el aspecto creativo no interfiere necesariamente en la veracidad de un documento. Es más, a menudo es capaz de potenciar la inmersión del espectador en la realidad que se pretende comunicar.
Al dar una mayor importancia a aspectos como el tipo de iluminación, el encuadre o el contexto (y el subtexto) de la imagen, la fotografía documental refleja una querencia que ha definido tradicionalmente a la cultura en sentido amplio: la voluntad, no solo de transmitir una realidad, sino de crear una obra original, de conmover y de perdurar en el tiempo.
Una de las imágenes más impactantes incluidas es la que muestra a una mujer, Aida, tras el bombardeo de su hogar en Idlib por el Ejército sirioen la primavera de 2012. La sangre atestigua las heridas sufridas en el ataque. Pero son sus ojos los que muestran el horror de una persona que ha perdido a su marido y a dos de sus hijos.
“Esos ojos verdes me recordaron a toda mi familia, emigrada de Homs a Buenos Aires a principios del siglo pasado”, explica el autor de la imagen, Rodrigo Abd. “Sus otras tres hijas, ensangrentadas por las heridas sufridas en la explosión, me hicieron el signo de la victoria mientras las fotografiaba”, recuerda el fotógrafo de Associated Press. “Para mí no hay un conflicto entre estética y documento. Si las herramientas fotográficas y el conocimiento estético son usados para el objetivo final, que es documentar mejor y aumentar la sensibilización, bienvenidos sean”.
Profundizar es también el maná al que aspira el sueco Paul Hansen, ganador del premio 2013 a la foto del año, que muestra a niños víctimas de un ataque del Ejército israelí en Gaza, en primer plano de una procesión de familiares en duelo.
“La dialéctica entre ellos y nosotros siempre acaba descomponiéndose cuando te aproximas al individuo, a su contexto y conoces su destino”, dice Hansen. No podemos quedarnos en una foto del día que se reduzca a un signo de exclamación simplificado”.
El fotógrafo recibió algunas críticas por el tratamiento de la luz en su imagen, que habría acentuado la espectacularidad de la foto. Él les resta importancia: “Entiendo que en ese contexto geopolítico siempre habrá quien ponga interrogantes”.
Santiago Lyon, vicepresidente de AP y presidente del jurado de fotografía de los World Press Photo, que vio la foto original y la publicada, defiende a Hansen. “Aunque nuestros estándares [de agencia] en cuanto al retoque son más estrictos, no pretendemos que sean los únicos. Mi única preocupación es que la manipulación en la posproducción pueda cambiar la percepción de la escena y engañar al lector, y en ese caso no es así”.
En esta edición de los premios se detecta un reconocimiento creciente del documental multimedia. En esta categoría han sido premiados, en la subcategoría de piezas interactivas, el fotógrafo Miquel Dewever-Plana y la periodista Isabel Fougère por Alma, un proyecto multisoporte centrado en el testimonio de una expandillera guatemalteca.
“Hemos buscado mostrar a Alma con una estética sobria para obligar al espectador a mirarla a los ojos, dentro de una narrativa lineal, no fragmentaria, y rehuyendo la estética arquetípica de la marginalidad”. Fougère reivindica, asimismo, “la liberación” que ha supuesto utilizar “códigos de la dramaturgia, la cinematografía, la literatura…” para superar “los límites formales del periodismo”.
Si Picasso descompuso la forma para plasmar en un lienzo la masacre de Guernica, la fotografía documental del siglo XXI sigue buscando nuevas vías para contar lo vivido y apropiarse de (casi) todos los recursos formales a su alcance.
El fotógrafo mallorquín Pep Bonet ahonda en esa experimentación en su corto documental Into the shadows, sobre la explotación de inmigrantes en Johannesburgo, primer premio en su categoría, y que en realidad es “el avance de un largometraje pensado para festivales de cine”. Bonet entiende que, “para contar según qué historias, la fotografía sola no basta”. Y recuerda que “la capacidad que tiene la gente de recordar una historia tiene mucho que ver con la presencia de una estética fuerte”.
A veces es la constatación del espectáculo que ofrece la realidad lo que hace mágica una foto. Así le ocurrió a Daniel Rodrigues, freelanceportugués reconocido por su imagen de jóvenes jugando al fútbol en Guinea Bisau. “Estamos habituados a la fotografía de fútbol con teleobjetivo”, dice. “Yo quise jugar con ellos y meterme en el partido para mostrar captar su felicidad, su acogida… ese África que trasciende el cliché de la miseria”.
Javier Manzano, fotógrafo y camarógrafo freelance mexicano premiado por su reportaje sobre la guerra de Siria, destierra cualquier pretensión artística del fotoperiodismo, aunque admite la preocupación estética en la realización de la imagen “como una capa secundaria, por debajo de la evidencia”.
Hay que alejarse del campo de batalla para poder alcanzar la amalgama entre información y creación estética. Y concluir, viendo la obra de autores como Fausto Podavini (Italia), Stephan Vanfleteren (Bélgica), Maika Elan (Vietnam), Jessica Dimmock, Stephanie Sinclair (EEUU) y Anna Bedynska (Polonia), que se puede, por momentos, distraer la atención del documento, provocando una placentera y ¿pecaminosa? experiencia estética.

jueves, 5 de julio de 2012

... trabajo con la mayor conciencia posible.

Imagen de Vincent Boisot.

Ganador de World Press Photo: "No soy kamikaze, trabajo con la mayor conciencia posible"

El fotógrafo español Samuel Aranda está en Chile para inaugurar hoy la muestra más famosa de fotoperiodismo en el mundo.

por Jorge Letelier - 04/07/2012 - 13:36
© WPP
Imagen de Vincent Boisot.
Una madre, Fátima, cuida a su hijo herido, Said, en la ciudad de Sanaa, Yemen. La imagen es despojada: no se sabe si es un hospital o una casa, pero ella contiene el dolor de su hijo tras su velo.

La fotografía, de austero dramatismo, fue la ganadora como mejor foto del año del concurso World Press Photo 2012, y pertenece al español Samuel Aranda, un corresponsal autodidacta que le ha tocado cubrir la llamada Primavera árabe, el levantamiento popular de varios países de la región. La exposición, con lasmejores fotografías de periodismo gráfico del año, se inaugura hoy en Santiago, en la Fundación Telefónica.

"Ese momento era de mucho caos, mucha confusión", cuenta Aranda, quien vino a Chile a inaugurar la muestra. "Me llamó la atención la escena de Fátima que cuida a su hijo, la sensación de tranquilidad que ella refleja", cuenta Aranda sobre la imagen ganadora y que fue publicada por el New York Times.

La World Press Photo es el concurso de fotoperiodismo más importante del mundo, y cada año, luego de su premiación, se realiza una exposición itinerante  por 105 ciudades del mundo. En Chile hace tres años la muestra de 170 fotografías realizadas por 57 fotógrafos de 24 nacionalidades distintas, se exhibe en la Fundación Telefónica.

Sobre el trabajo de los fotoperiodistas, Aranda dice que es un trabajo que ha sido idealizado en exceso, como su supuesto gusto por la adrenalina y el peligro que ha retratado el cine. "(El famoso periodista Ryszard) Kapucinski decía que los cínicos no sirven en este oficio. No hay que poner barreras, hay que creer en la gente. Yo no soy un kamikaze, trabajo con la mayor conciencia posible, y no me gusta la adrenalina. El peligro es algo inherente a la profesión, esto lo elegimos nosotros, va de la mano. Yo estoy un poco en contra de la idealizacion, lo importante es la gente que fotografiamos, no es justo poner el foco en nosotros ni en el peligro que tenemos", sostiene el fotógrafo, quien se decalara admirador del mítico fotógrafo chileno Sergio Larraín, fallecido en febrero de este año "Es muy interesante su serie de Valparaíso, muy intimista", dice), y del contemporáneo Tomás Munita ("uno de los referentes del periodismo mundial").

Junto con inaugurar la muestra de Fundación Telefónica, Aranda realizará el viernes 6 de julio (10:00 hrs.) el Workshop "Tendencias de la fotografía documental en el mundo", para 100 invitados, y ese día, a partir de las 15:00 hrs., se realizará el visionado de portafolios y proyectos, al que asistirán fotógrafos nacionales.

Para el sábado 7 de julio, Aranda dará el Seminario de fotografía y nuevas tendencias documentales, en el Auditorio Movistar, desde las 16:00 a las 19:30 hrs. El evento contará con una conferencia, donde el ganador de World Press Photo mostrará sus trabajos en el contexto de guerra. En seguida, Jurre Janssen, Project manager de Fundación WPP, exhibirá con proyecciones fotográficas a los ganadores del área multimedia del certamen.

martes, 24 de abril de 2012

Los secretos detrás de una foto

Una mujer con su hijo herido, en Yemen, de S. Aranda para The NYT.
  • Samuel Aranda y Joan Costa, españoles galardonados por el World Press Photo 2012, hablan de su trabajo ante la inauguración de la muestra en Madrid
  • Del 27 de abril al 17 de mayo en el Centro Cultural Moncloa
  • Distintas exposiciones recorrerán más de 105 ciudades de 45 países del mundo
  • Vea una selección de las imágenes premiadas en el álbum superior
  • El 15 de octubre de 2011, Samuel Aranda tomó cerca de 150 fotografías en la capital de Yemen. Llevaba 10 días en el país, con un encargo de tres meses de trabajo para The New York Times. A las 9 de la mañana, el centro de la ciudad acogía una protesta pacífica contra el régimen autoritario de Ali Abdala Saleh. Samuel estaba allí cuando, de repente, la multitud se convirtió en blanco de los disparos de francotiradores: "Corrimos hacia la plaza donde estaban los manifestantes acampados yempezaron a bombardear. Nos refugiamos en la mezquita [donde está hecha la foto galardonada], que se improvisó como hospital de campaña.Allí me encontré a una mujer abrazando a un herido". Eran Fatima al-Qaws y su hijo Zayed, alcanzado por un disparo y afectado por el gas lacrimógeno, que estuvo en coma dos días. La foto está tomada sobre las 11 de la mañana. La jornada terminó con muchos muertos y heridos. Y hubo muchas otras jornadas violentas hasta que en noviembre Saleh escapó a Arabia Saudí. Yemen celebró elecciones en febrero de 2012.
    "Siempre escoges muy bien lo que fotografías y vas buscando fotos que transmitan mucho, con mucha sensibilidad, con muchas emociones... Lo que no esperaba es que esta imagen pudiera tener esta repercusión", explica Aranda, que considera "excesiva" la comparación que se ha hecho de su trabajo con 'La Piedad'. "Miguel Ángel ha sido uno de los grandes artistas de nuestra Historia, y esto es una fotografía documental, en la que en ningún momento intervengo yo. Pero me gusta que gracias a este debate Yemen vuelva a las noticias".
    Samuel Aranda.
    Samuel Aranda.
    La imagen captó un momento muy íntimo, el dolor de una madre cuidando de su hijo herido. "Por eso creo que la han elegido, porque muestra un lado muy humano de lo que han sido las revueltas árabes", reflexiona el fotógrafo catalán (Santa Coloma de Gramanet, Barcelona, 1979), que a través de un amigo periodista yemení conoció a Fátima y Zayd tres días después de anunciarse el galardón. "Me recibieron en su casa, charlamos, tomamos unas pastitas, hablamos del Barça, de Messi, incluso de arquitectura, porque él conocía la obra de Gaudí. La sociedad yemení me ha enamorado. Te dan lecciones de vida, de honestidad, de amabilidad... Tienen una gran conciencia de ayudarse unos a otros, tenemos mucho que aprender de ellos".
    La foto de Aranda es 'La imagen del año' seleccionada por el prestigioso certamen mundial de fotoperiodismo World Press PhotoSe impuso entre 101.254 imágenes de 5.247 fotógrafos de 124 países. Quizá porque nadie es profeta en su tierra. O porque el fotoperiodismo en España aún no tiene el reconocimiento que debiera. "En los medios de comunicación extranjeros tienen una conciencia muy fuerte sobre la fotografía, lo que no entiendo es lo que pasa en España, siempre a la cola de todo. No se apuesta por el fotoperiodismo, no hay revistas especializadas en documental, no hay mercado ni gente interesada...". Orgulloso de su premio, lo dice con cierta tristeza.

    La magia de la ciencia

    La fotografía 'Heteropoda' (segundo premio WPP en la categoría de Naturaleza) muestra un ejemplar femenino de Pterosoma Planum, un espécimen que solo existe en el Océano Pacífico que no es fácil de encontrar y que el español Joan Costa atrapó con su lente el 7 de marzo de 2011. "Para mí, esta imagen transmite la magia de la ciencia, el desconocimiento que tenemos todavía de los seres marinos", explica el autor. "Estamos muy familiarizados con las hormigas, las moscas, los mosquitos, las abejas... Pero en el mar, todos son seres absolutamente desconocidos, al verlos todavía nos sorprenden. Mi misión es dar a conocer ese tipo de vida, ya dicen los científicos que el futuro de la Humanidad pasa por los recursos de los océanos".
    Joan Costa. | Malena Carbonell / WPP
    Joan Costa. | Malena Carbonell / WPP
    Costa (Ibiza, 1968) tomó la foto ganadora a bordo del Hespérides, donde trabajó durante meses como fotógrafo oficial de la expedición Malaspina documentando los organismos de plancton que pescaban los científicos. El ibicenco calcula que en toda la expedición debió de sacar cerca de 25.000 fotografías; solo el día que hizo el disparo ganador, alrededor de 300.
    El trabajo a bordo no es sencillo. La jornada comienza a las 4 de la mañana, con la primera pesca del día, y se prolonga con reuniones y conferencias hasta altas horas de la noche. "Imagina la dificultad de conseguir una imagen bien de foco y de luz a bordo de un barco que no para de moverse y donde hay quefotografiar enseguida a los bichos recién pescados, cuando aún están vivos, para que no pierdan el color ni la textura".
    "La fotografía es una herramienta magnífica para conocer el mundo, que es la raíz de la curiosidad de fotografiarlo, y a mí me ha permitido viajar mucho, que es otra de mis pasiones, y conocer a mucha gente", continúa Costa, que reconoce el espaldarazo que este premio supone para su carrera y agradece el reconocimiento público al trabajo bien hecho. El aplauso internacional, porque cree, al igual que Aranda, que al sur de los Pirineos aún queda camino por recorrer. "En España, la gente que nos dedicamos a esto somos muy vocacionales. El fotoperiodismo no está bien pagado ni suficientemente valorado. Es una pena que se aprecie más fuera de España. Quizá sea por nuestra cultura y por nuestra manera de ser. Ojalá cambie con el tiempo"